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DJI Neo 2: el dron que me ha devuelto las ganas de volar

Hay drones que compras por capricho, drones que compras por trabajo… y luego está el DJI Neo 2, que es de esos que te acaban enamorando sin que lo veas venir. Lo digo con total sinceridad: me lo ha enviado DJI y, cuando me lo enseñaron en la IFA 2025, pensé exactamente esto: “buah… vaya mierda”. No me atrajo nada. Cero. Y vaya si me equivocaba, porque ahora mismo estoy encantado con él.

Lo primero que hice fue probarlo en casa, aprovechando el tamaño ridículo y esa especie de armadura que tiene para encajar golpes sin que te dé un infarto. Pero donde realmente lo puse a prueba fue en casa de mis padres, mi circuito oficial de tortura para drones. Ahí he probado todos los que han pasado por mis manos y sé perfectamente hasta dónde puedo apretarlos sin arrancar medio salón. El Neo 2 sobrevivió a todo con una dignidad sorprendente.

Un dron pequeño que no se siente pequeño

El Neo 2 pesa menos de 250 gramos y mide aproximadamente 212 × 140 × 55 mm desplegado. Es minúsculo, compacto y perfecto para llevarlo siempre encima. Pero cuando lo enciendes, desaparece esa sensación de juguete y aparece un dron estable, seguro y con presencia. Esa dualidad —ligero sin sentirse ligero— es una de las cosas que más me han sorprendido.

En cuanto a la autonomía, DJI habla de unos veinte minutos, aunque en la práctica se mueve entre 10 y 20 según cómo vueles. Lo bueno es que puedes cargarlo directamente con el USB-C trasero sin sacar la batería, y si quieres algo más serio siempre puedes irte al kit de baterías y olvidarte de tiempos muertos.

Una cámara que no esperaba en esta gama

La cámara me ha gustado bastante más de lo que imaginaba. En horizontal graba en 4K con buen detalle, un rango dinámico muy apañado, un enfoque rápido y una estabilización que trabaja mucho más de lo que aparenta. En vertical hace un recorte que se queda en torno a 2.3K, y ahí sí se nota cierta pérdida de nitidez porque no tiene modo vertical nativo. Por eso recomiendo grabar siempre en horizontal y recortar después si quieres contenido vertical; la calidad se mantiene infinitamente mejor así.

En foto cumple de sobra. No es un dron para fotografía seria, pero tiene ese toque “nivel móvil de gama alta” que sorprende para lo pequeño que es.

Y aquí viene lo que no esperaba: para ser un dron pensado para grabarte a ti, me sorprende que no sea compatible con los micrófonos de DJI. Es un fallo claro, aunque entiendo que parte del diseño busca reducir peso y complejidad. La parte buena es que puedes grabarte perfectamente desde el móvil, y si tienes los micrófonos DJI conectados al móvil, también funcionan sin problema. No es tan cómodo como llevar el receptor en el dron, pero el resultado final es el mismo y el apaño funciona mejor de lo que suena.

Sensores y agilidad: lo mejor del Neo 2

Aquí es donde de verdad me ha ganado. Los sensores antiobstáculos no son tan avanzados como los de los modelos más grandes, pero funcionan sorprendentemente bien para un dron tan pequeño. Esquiva árboles, busca huecos y frena donde tiene que frenar con una soltura que no esperaba. Esa seguridad, unida a su agilidad, hace que lo disfrutes muchísimo más.

El Neo 2 responde rápido, no tiene latencia apreciable y tiene ese punto de “FPV domesticado” que recuerda al Avata 2 salvando las distancias. Cambiar de dirección es casi instantáneo y te anima a acercarte más de la cuenta. Y cuando inevitablemente lo estampas, aguanta. Rebota, se recoloca y sigue. Está hecho para soportar golpes, y eso es parte fundamental de su encanto.

¿Cómo se controla? mandos, gestos y móvil

El control es tan flexible como práctico. Puedes usarlo con todos los mandos de DJI —RC, RC2, RC-N, los Motion— sin tener que comprar nada más. Si no llevas mando, el mando virtual del móvil te permite volarlo igualmente, aunque no sea tan cómodo.

También puedes usar gestos para grabarte sin tocar nada. Se aprenden rápido y funcionan mejor de lo que esperaba, sobre todo cuando quieres grabarte pasando por delante del dron sin estar pendiente del mando. Y si quieres lo mínimo, tiene botones físicos en el propio dron para despegar y grabar al instante, que es algo que acabo usando más de lo que pensaba porque permite capturar planos improvisados en segundos.

Lo que tienes que saber para volarlo legalmente

Aunque el Neo 2 pese menos de 250 gramos y dé la sensación de “lo vuelo donde quiera”, hay un detalle clave: al llevar cámara, tienes que registrarte como operador en AESA. Es gratis, se hace online en cinco minutos y es básicamente decir “sí, este dron es mío y yo soy el responsable”.

Cuando te registras te dan un número de operador, y ese número tienes que pegarlo en el dron con una pequeña etiqueta visible. Nada fancy: una pegatina resistente y listo. Es obligatorio para cualquier dron con cámara, incluso estos tan pequeños.

Por lo demás, el Neo 2 entra dentro de la categoría más fácil: Open A1. Puedes volarlo en un montón de sitios siempre que uses sentido común. No puedes volar sobre multitudes, ni acercarte a zonas marcadas como restringidas (aeropuertos, zonas sensibles, parques protegidos…). La altura máxima es de 120 metros, y siempre tienes que volarlo a la vista, nada de mandarlo detrás de edificios como si fuera FPV seriote.

No necesitas licencia complicada ni exámenes raros; solo cumplir estas normas básicas. Y si lo usas mucho cerca de gente o para grabar contenido, quizá te compense mirar un seguro de responsabilidad civil, que cuesta poco y te quita preocupaciones.

Para aprender, viajar y sacarte planos sin complicarte

Lo que más me gusta del Neo 2 es que te lo pone muy fácil. Es un dron ligero, resistente, estable y con esa sensación de “lo saco un segundo” que muy pocos consiguen. Te invita a usarlo más de lo que esperabas, y para un dron de este tamaño eso ya dice muchísimo.

El precio también acompaña. El modelo suelto cuesta 239 €, y el Fly More Combo se va a unos 399 €, que sigue siendo una cifra bastante razonable si quieres ir bien equipado desde el primer día. También trae 8 GB de memoria interna, que es justo ese detalle que te salva el vuelo el día que sales sin microSD.

Por todo esto, el Neo 2 me parece perfecto para quien quiere aprender sin miedo, para viajar ligero, para creadores que necesitan planos rápidos, y en general para cualquiera que quiera un dron que dé gusto usar. No pretende sustituir a un Mini ni a un dron profesional, pero sí hace algo que para mí vale muchísimo más: que te entren ganas de volarlo cada día. Y eso es exactamente lo que busco en un dron así.

Nota de transparencia

DJI me ha enviado este Neo 2 para poder probarlo y hacer este análisis. Nadie ha revisado el contenido antes de publicarlo ni ha influido en mis opiniones. Todo lo que cuento aquí está basado en mi experiencia real de uso.

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