Huawei Pura 80 Pro: nostalgia de lo que pudo ser

El Huawei Pura 80 Pro me ha dejado una sensación curiosa: nostalgia. Nostalgia de lo que pudo ser y no le han dejado ser. Porque en muchos apartados es un gran móvil, de esos que te recuerdan por qué Huawei estaba en la conversación de los mejores. Pero al mismo tiempo, cada día que lo usas te va recordando, con pequeños detalles, que ya no estás en un Android “normal”.

Un módulo gigantesco en un cuerpo que no ayuda

Lo primero que ves y lo primero que condiciona todo es el módulo de cámara. Es enorme, exagerado, y personalmente me parece feo. Es un “mira lo grande que lo tengo” más que una decisión de diseño con sentido. No aporta elegancia ni equilibrio, y estéticamente me recuerda bastante a esos móviles chinos de hace dos o tres años que aún no habían encontrado la proporción correcta entre cámara y ergonomía.

El resto del teléfono acompaña en tamaño: son unos 163 × 76,1 × 8,3 mm y ronda los 219 gramos de peso, con cristal por delante y por detrás, marco metálico y certificación IP68/IP69. Es decir, es grande, pesado y bien construido. El problema es que ese módulo gigante desplaza el centro de gravedad y hace que el teléfono se sienta descompensado en mano. No es que resulte incómodo hasta el punto de no querer usarlo, pero nunca deja de recordarte que está ahí.

Pantalla y rendimiento: aquí sí hay gama alta de verdad

La pantalla es una de esas cosas que das por hechas en un móvil así, y el Pura 80 Pro cumple. Es un panel LTPO OLED de 6,8 pulgadas, con resolución de 2848 × 1276 píxeles, unos 460 ppp y una tasa de refresco adaptativa de hasta 120 Hz. El brillo máximo se mueve en torno a los 3.000 nits de pico, así que a nivel de visibilidad al sol responde muy bien. Además, tenemos un PWM de 1.440 Hz que ayuda a que el parpadeo sea menos agresivo que en otros OLED.No es la mejor pantalla del mercado si te pones ultra exigente, pero es muy buena. Colores agradables, buen contraste, fluidez total y compatibilidad con HDR10. Es una de esas pantallas que no vas a usar como argumento de compra principal, pero tampoco como motivo para descartarlo.

Rendimiento, batería y carga: buena pareja

En rendimiento el móvil va como se espera. El Kirin 9020 mueve EMUI 15 sin despeinarse, con 12 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento en la unidad que he estado probando. Las animaciones son fluidas, las apps se abren rápido, no he tenido cuelgues ni problemas graves y la temperatura está bastante controlada. En este sentido, Huawei sigue sabiendo hacer hardware y optimización de software.

La batería va muy de la mano del rendimiento. Tenemos una capacidad de 5.170 mAh, que en la práctica se traduce en un día de uso sin demasiados problemas y poco más. No es el típico móvil que vayas a exprimir dos días seguidos salvo que seas muy conservador, pero tampoco es un teléfono que te deje tirado. Está en ese punto de “correcto para su tamaño y potencia”.

Donde sí destaca es en la parte de carga. Admite carga rápida por cable de hasta 100 W, carga inalámbrica de hasta 80 W y también carga inalámbrica inversa para accesorios. En el día a día, eso se traduce en que puedes recuperar buena parte de la batería en muy poco tiempo, siempre que tengas el cargador compatible. Aquí hay poco que reprocharle.

MicroG, Aurora Store y la sensación constante de estar de visita

El problema gordo de este móvil no está en la pantalla ni en el rendimiento. Está en el ecosistema. Y eso, a estas alturas, ya no sorprende… pero sigue pesando.

Con MicroG y Aurora Store puedes montarte una experiencia “a lo Google” bastante funcional. Aurora Store funciona bien para descargar e incluso actualizar apps, y las actualizaciones ahora son automáticas, aunque tienes que iniciarlas tú. Aun así, hay matices: las compras no siempre se restauran bien y hay comportamientos raros que en un Android convencional simplemente no existen.

Luego están las pequeñas incompatibilidades del día a día. Hay aplicaciones que se quejan de que los servicios de Google están desactualizados, aunque luego funcionen. Gemini no funciona. ChatGPT funciona regular. Y algunas notificaciones no actúan exactamente como deberían. No es que el teléfono sea inutilizable, ni mucho menos, pero sí te obliga a estar constantemente pendiente de pequeños ajustes que en otros dispositivos ya das por resueltos.

Pago móvil y contraseñas: soluciones que no son lo mismo

Huawei ha intentado tapar el hueco de Google Wallet con su propia app de cartera, apoyándose en un tercero, Curve, para gestionar los pagos móviles. Sí, puedes pagar con el móvil, pero al final es confiar tus datos a otra empresa, con otra interfaz y otro ecosistema, y la sensación no es la misma que usar la solución integrada de Google o la de tu banco dentro de un Android estándar.

Con el gestor de contraseñas pasa algo parecido: no puedes tirar del gestor de Google, así que te ves obligado a migrar todo a una app de terceros o a buscarte la vida con otras soluciones. De nuevo, se puede, no es un drama, pero son fricciones constantes. No es un problema concreto y gigante, sino una suma de renuncias pequeñas que van erosionando la experiencia.

Conectividad: 4G en pleno 2025

Sobre el papel, el Pura 80 Pro es un móvil preparado para moverse en redes modernas. En mi uso real, sin embargo, me he quedado en 4G. Y se nota. No es que pase de ser un cohete a ser un tractor, pero sí percibes que las descargas, las cargas de contenido y ciertos procesos no van tan rápidos como en otros dispositivos con 5G plenamente operativo.

No es el tipo de limitación que te arruina el móvil, pero sí otro recordatorio de que estás usando algo que siempre va con un pie medio atado, tanto por decisión técnica como por el contexto en el que vive Huawei ahora mismo.

Cámaras: muy buenas, muy consistentes, pero no salvan todo

Si hay un motivo por el que cuesta enfadarse con este Pura 80 Pro, es la cámara. O mejor dicho, el conjunto de cámaras. Aquí Huawei sigue jugando en la liga de los mejores.

El sistema trasero combina una cámara principal de 50 megapíxeles con sensor de una pulgada, apertura variable entre f/1.6 y f/4.0 y estabilización óptica, un ultra gran angular de 40 megapíxeles con apertura f/2.2, y un teleobjetivo macro de 48 megapíxeles con apertura f/2.1 y también estabilizado. Además, hay una cámara Ultra Chroma que actúa como apoyo para mejorar el color. Delante, la cámara selfie es de 13 megapíxeles con lente gran angular y puede grabar en 4K.

Traducido a la vida real: las fotos son muy buenas. La cámara principal entrega mucho detalle, buen rango dinámico y un color muy agradable, tanto de día como de noche. El ultra gran angular mantiene nivel y no se viene abajo en cuanto baja la luz, y el teleobjetivo es una de las sorpresas positivas.

Me gusta especialmente que el zoom ofrezca retratos y planos medios donde las caras siguen pareciendo caras humanas. No hace ese destrozo de rasgos que se ve en otros móviles que tiran de IA agresiva, donde terminas con una especie de Picasso moderno cada vez que haces zoom a una persona. Aquí no: los rostros aguantan bien, las proporciones se respetan y la sensación general es muy natural.

Vídeo: bien, pero con margen desaprovechado

En vídeo, el Pura 80 Pro permite grabar hasta 4K y, según las pruebas de terceros, puede llegar a 4K a 60 fps con buena estabilización. La calidad es alta, el detalle es bueno y la estabilización óptica ayuda a conseguir clips bastante estables incluso andando.

Aun así, hay una sensación de techo artificial. El sensor de una pulgada da para mucho más de lo que se está aprovechando en vídeo: no hay perfiles más avanzados tipo HDR 4K60 bien resuelto o modos de grabación más “pro” que expriman todo ese margen. Es como si la cámara tuviera mucho potencial que se queda sin usar.

La sensación final: nostalgia de lo que pudo ser

Después de tres semanas con él, lo que me queda no es enfado ni decepción pura. Es otra cosa: nostalgia. Nostalgia de lo que este móvil podría haber sido en un contexto diferente. El hardware está ahí, las cámaras están ahí, la pantalla y la batería cumplen, el rendimiento acompaña… pero la experiencia global nunca termina de dejarte tranquilo.

Me ha gustado usarlo, lo he disfrutado en muchos momentos, pero tampoco he estado del todo cómodo. Y cuando he vuelto a mi móvil habitual, no lo he echado de menos. Esa ausencia de “te añoro” resume bastante bien al Pura 80 Pro.

Es un gran dispositivo atrapado en un ecosistema recortado, en soluciones alternativas que nunca acaban de ser lo mismo y en decisiones de diseño que pesan más de la cuenta. Un móvil que te recuerda el nivel al que podía jugar Huawei… y al que, por circunstancias, ya no puede regresar del todo.

Nota de transparencia: este Huawei Pura 80 Pro ha sido cedido temporalmente para su análisis. Ni la marca ni ningún tercero han pagado por este contenido ni han tenido posibilidad de revisarlo antes de su publicación. Todo lo que has leído aquí refleja exclusivamente mi experiencia y opinión tras usarlo en mi día a día.

Especificaciones del Huawei Pura 80 Pro

  • Dimensiones: 163 × 76,1 × 8,3 mm
  • Peso: aprox. 219 g
  • Materiales: frontal y trasera de cristal, marco metálico
  • Resistencia: certificación IP68/IP69
  • Pantalla: LTPO OLED de 6,8″, 2848 × 1276 píxeles, ~460 ppp
  • Tasa de refresco: 1–120 Hz adaptativa
  • Brillo máximo: hasta unos 3.000 nits (pico)
  • PWM: atenuación a 1.440 Hz
  • HDR: compatible con HDR10
  • Protección: cristal Kunlun Glass de 2.ª generación
  • Procesador: Kirin 9020, octa-core
  • Memoria: 12 GB de RAM
  • Almacenamiento: 512 GB (sin microSD)
  • Sistema operativo: EMUI 15
  • Batería: 5.170 mAh
  • Carga rápida por cable: hasta 100 W
  • Carga inalámbrica: hasta 80 W
  • Carga inalámbrica inversa:
  • Conectividad: 4G/5G (según mercado), Wi-Fi, Bluetooth, NFC, USB-C
  • Cámaras traseras: 50 MP 1″ con apertura variable (f/1.6–f/4.0) y OIS + 40 MP ultra gran angular (f/2.2) + 48 MP teleobjetivo macro (f/2.1, OIS) + cámara Ultra Chroma
  • Cámara frontal: 13 MP gran angular (f/2.0)
  • Vídeo trasero: hasta 4K, con modos que permiten 4K a 60 fps
  • Vídeo frontal: hasta 4K

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