2025: año de IA y transición en la tecnología

Caja del tiempo tecnológica de 2025 con inteligencia artificial y dispositivos destacados del año

Si tuviera que resumir 2025 en una sola idea, no hablaría de un producto concreto ni de una marca. Hablaría de un cambio de fase. 2025 ha sido el año en el que la inteligencia artificial dejó de ser una promesa, una demo o una herramienta para unos pocos, y pasó a formar parte del día a día de prácticamente todo el mundo. Y, al mismo tiempo, ha sido un año claramente de transición en hardware: pocas revoluciones, muchos ajustes y una industria recolocándose para lo que viene después.

Hace justo un año, usar IA de forma habitual seguía siendo algo bastante minoritario. Hoy la usa todo el mundo, mejor o peor, desde el trabajo diario hasta los memes de “buenos días” y “feliz Navidad” que ya circulan por todos los grupos de WhatsApp. Ese salto, más que cualquier anuncio o keynote, define el año.

La IA: por fin implementación real (y una gran perdedora)

2025 ha sido, sin ninguna duda, el año de la IA. No porque haya aparecido algo mágico, sino porque se ha integrado de verdad en productos y servicios que la gente ya usaba. Apps de IA en móviles Android, integración en televisores, en coches, en herramientas de trabajo, en edición de fotos y vídeo con un par de toques… La IA ha dejado de ser “tecnología” para convertirse en uso.

Hace un año yo era prácticamente el único de mi entorno personal y profesional que la usaba de forma constante. Hoy la usa todo el mundo. Esa es la definición más clara de adopción masiva.

Ha sido tan fuerte el fenómeno que incluso ha generado una especie de burbuja: inversiones millonarias, promesas desbordadas y, como efecto colateral, una nueva crisis de componentes que probablemente acabaremos notando en precios y disponibilidad de muchos productos. Aun así, el balance es claro: la IA ha cumplido y, en muchos casos, ha superado expectativas.

La gran perdedora del año ha sido Apple. Prometió para 2025 una integración profunda de la IA, un nuevo enfoque de sistema y una experiencia diferencial. No llegó. No entregó lo prometido y lo que ha mostrado está muy por detrás del resto de la industria. Ha sido un fallo estratégico más que técnico, agravado por la presión regulatoria de la Unión Europea y por la necesidad de buscar alianzas externas para no quedarse otro año más fuera del juego.

La IA ha llegado, sí. Pero no todos han sabido llegar con ella.

Smartphones: mucha expectativa, pocos sobresaltos y dos claros ganadores

El año arrancaba con el mercado móvil bastante caliente. Samsung seguía siendo la referencia, pero más por demérito del resto que por méritos propios. Apple llevaba tiempo aburrida y se le pedía un cambio real. Google venía de una buena generación de Pixel y prometía un salto importante en potencia. Y las marcas chinas, especialmente Vivo y Oppo, ya estaban pisando fuerte y comiéndole terreno a Xiaomi.

Había una sensación generalizada de que algo tenía que pasar para que los móviles volvieran a ser interesantes.

Samsung se estancó. Jugó sobre seguro, repitió fórmula y terminó el año claramente superada por sus rivales. Apple sí hizo parte de los deberes: renovó el diseño, mejoró de forma clara la autonomía y dio un paso adelante en cámaras. Innovó con una cámara frontal cuadrada que probablemente acabarán copiando muchas marcas. Pero tomó decisiones discutibles, como el paso del titanio al aluminio, y volvió a quedarse atrás donde más había prometido diferenciarse: la inteligencia artificial.

Google decepcionó en hardware puro. Sus nuevos procesadores no estuvieron a la altura de las expectativas. Aun así, acertó en decisiones clave: un nuevo sistema de zoom interesante, una integración de IA sobresaliente y, sobre todo, un modelo base con tres cámaras que ojalá se convierta en referencia para el sector.

Por parte de China, 2025 ha sido un año espectacular. Oppo y Vivo han dado un salto enorme y han terminado el año con los dos móviles referencia del mercado: el Vivo X300 Pro y el Oppo Find X9 Pro. No solo por especificaciones, sino por experiencia global, cámaras, batería y sensaciones en el uso diario.

Si hay que quedarse con una mejora clave en móviles este año, son las baterías de silicio-carbono de segunda generación. Autonomías reales de dos días en gama alta ya son una realidad. No es una innovación vistosa, pero cambia por completo la relación con el dispositivo. A eso se suman innovaciones puntuales como el zoom mecánico de Xiaomi o la cámara frontal cuadrada del iPhone.

Ordenadores: un año de transición clara

En ordenadores, la gran expectativa estaba en los nuevos equipos ARM con Qualcomm y Windows. ¿Iban a igualar a Apple? No. No lo han conseguido. Pero eso no significa que el año haya sido un fracaso.

Estos equipos han tenido un buen inicio y han abierto una puerta interesante para quienes no juegan y buscan ofimática, consumo de contenido y usos medios o bajos. No han revolucionado el mercado, pero sí han marcado un camino.

El resto del sector ha sido continuista. Intel y AMD han mejorado en eficiencia y han consolidado plataformas más maduras. Apple ha seguido dominando claramente fuera del gaming, mientras que AMD y Nvidia han sido los reyes absolutos en potencia pura.

2025 no ha sido el año en el que los ordenadores cambiaron. Ha sido el año en el que se estabilizaron.

Wearables: más de lo mismo, mejor presentado

En wearables, pocas sorpresas. Mejores diseños, sensores algo más refinados y uso de la IA para interpretar mejor los datos de salud y actividad. No ha habido cambios disruptivos. Ha sido un año de refrito y consolidación.

Hogar conectado: más IA, más marcas chinas

En el hogar se esperaba mucha IA y, en parte, se ha cumplido. Hay más dispositivos conectados, más control desde el móvil y más integración con asistentes como Alexa o Google Home, aunque no siempre mejor integrada.

Destaca especialmente la irrupción de marcas chinas como Dreame y Roborock, que han pasado a dominar el mercado de las aspiradoras inteligentes por producto, prestaciones y relación calidad-precio. Otro ejemplo de cómo China compite ya en experiencia real, no solo en precio.

Audio: nuevos formatos para un nuevo uso

En audio, lo más interesante del año no ha sido la calidad ni la cancelación de ruido, sino la aparición y consolidación de nuevos formatos open-ear y open-fit. Auriculares que buscan ofrecer buen sonido sin aislar por completo al usuario del entorno.

El audio empieza a adaptarse más al día a día, al trabajo y a la calle, y menos a la idea de desaparecer dentro de la tecnología. Sony, Apple y Huawei siguen siendo las grandes referencias, con mejoras constantes en autonomía, cancelación y sonido, pero el foco empieza a cambiar.

Vídeo: el año de las cámaras 360

2025 ha sido el año de las cámaras 360. La llegada de nuevos modelos de Insta360, DJI y GoPro y la guerra abierta entre DJI e Insta360 han marcado el sector. La Osmo Pocket 3 sigue siendo la reina para muchos creadores, aunque empieza a pedir una actualización.

En general, 2025 ha sido el año en el que grabar bien ha dejado de ser un problema técnico para la mayoría de usuarios.

¿Con qué entraría yo en 2026?

Después de todo lo visto, probado y usado en 2025, no me quedo con “los productos más nuevos” ni con “los más potentes sobre el papel”. Me quedo con los que mejor representan este año de IA y transición: dispositivos maduros, equilibrados y que funcionan bien en la vida real.

Si tuviera que elegir con qué entrar en 2026, sería con esto. Y sí: de algunos de estos aún no tengo el análisis escrito publicado, aunque en varios casos ya he hablado de ellos en vídeo.

Balance final

2025 no ha sido un año de grandes saltos en hardware. Ha sido un año de IA y transición. La inteligencia artificial se ha llevado todos los focos y ha cambiado quién usa la tecnología y cómo la usa, mientras el resto de productos afinaban, maduraban y se preparaban para lo que viene.

No ha sido el año más emocionante. Pero sí uno de los más importantes.

Nota de transparencia: como siempre, mi opinión se basa en mi experiencia real de uso y en lo que he podido probar durante el año. Si algún producto ha sido cedido por una marca para prueba, eso no condiciona el contenido ni las conclusiones.

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