En un CES donde casi todas las presentaciones compiten por ver quién promete la IA más espectacular, la de AMD ha ido justo en la dirección contraria. Sin demos grandilocuentes ni titulares diseñados para viralizarse, la compañía ha presentado una estrategia que, precisamente por eso, resulta mucho más interesante: convertir la IA en una capa silenciosa del dispositivo, no en una función protagonista.
AMD no ha hablado de una “nueva era” ni ha presentado un producto rompedor que cambie las reglas del juego de un día para otro. Lo que ha hecho es algo más sutil y, a medio plazo, más relevante: alinear todo su catálogo —procesadores, gráficas y soluciones embebidas— con un escenario donde la inteligencia artificial empieza a ejecutarse en local.
La IA deja de vivir solo en la nube
Durante los últimos años, la narrativa dominante alrededor de la IA ha estado ligada a la nube. Modelos cada vez más grandes, servidores cada vez más potentes y dispositivos que actuaban poco más que como terminales de acceso. Ese modelo sigue siendo fundamental, pero empieza a mostrar límites claros: latencia, dependencia de conexión, consumo energético y costes crecientes.
La lectura que hace AMD es que la siguiente fase de la IA no va a eliminar la nube, sino repartir el trabajo. El entrenamiento seguirá ocurriendo en grandes centros de datos, pero la inferencia —la parte que afecta al usuario en su día a día— empezará a ejecutarse cada vez más cerca: en el propio PC, en la GPU o en dispositivos edge.
¿Qué ha presentado AMD en CES 2026?
A nivel de producto, AMD no ha reinventado sus gamas, pero sí las ha redefinido en cuanto a propósito. Todo lo anunciado en CES 2026 responde a una misma idea: preparar el hardware para una IA local, constante y eficiente.
Procesadores para portátiles: Ryzen AI 300 Series
En el corazón de su propuesta para el PC están los nuevos Ryzen AI 300 Series, procesadores para portátiles pensados para los llamados AI PC. Estos chips integran en un mismo SoC CPU, gráficos Radeon y una NPU dedicada para tareas de inteligencia artificial.
El objetivo no es ejecutar grandes modelos en local, sino encargarse de todas esas funciones de IA que empiezan a formar parte del uso diario: mejora de imagen y sonido en videollamadas, traducción en tiempo real, asistentes locales o funciones de productividad, todo ello sin penalizar autonomía ni temperatura.
Gráficas de consumo: nueva generación Radeon RX
AMD también ha renovado su catálogo de Radeon RX para consumo. Siguen siendo GPUs orientadas principalmente al gaming y a la creación de contenido, pero ahora se posicionan explícitamente como aceleradores válidos para cargas de trabajo de IA en local.
No se trata de convertir estas gráficas en sustitutos de soluciones profesionales o de data center, sino de asumir que muchos usuarios querrán ejecutar modelos locales, herramientas creativas basadas en IA o flujos de trabajo híbridos sin depender constantemente de la nube.
Procesadores embebidos: Ryzen AI Embedded Series
La tercera pata de los anuncios llega con los Ryzen AI Embedded Series, orientados a industria, automoción y edge computing. Aquí la IA no busca impresionar, sino funcionar de forma continua, fiable y con baja latencia.
Son procesadores diseñados para sistemas que operan 24/7 y que necesitan ejecutar inferencia local sin depender de conexión, trasladando la misma filosofía del PC a entornos industriales y profesionales.
Una estrategia menos vistosa, pero más coherente
Comparada con la de otros grandes actores del sector, la propuesta de AMD resulta poco espectacular. NVIDIA ha dejado claro que su prioridad es la infraestructura y el data center. Qualcomm apuesta por redefinir el PC desde una arquitectura distinta. Intel sigue reorganizando su hoja de ruta para no perder relevancia.
AMD, en cambio, ha optado por una estrategia de integración progresiva. No quiere redefinir el mercado, quiere acompañar su evolución. Preparar su hardware para que, cuando la IA local se normalice, ya forme parte de la experiencia sin fricciones.
La IA que realmente importa
La sensación final que deja AMD en CES 2026 es clara: la IA que va a marcar el próximo ciclo tecnológico no será la que impresione en una demo, sino la que mejore el día a día sin reclamar atención. La que funcione en segundo plano, consuma poco y esté siempre disponible.
AMD no ha presentado la IA más ruidosa del CES. Pero sí ha dejado claro algo fundamental: el futuro inmediato de la inteligencia artificial no se anunciará a bombo y platillo; se integrará en silencio en los dispositivos que ya usamos.

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