Durante años, el cloud gaming se vendió como la salida elegante al disparate de gastarte 2.500 o 3.000 euros en un PC decente: pagas una suscripción, juegas donde quieras y listo. Sin dramas, sin upgrades, sin “este año toca cambiar la gráfica”. Por eso el movimiento de NVIDIA con GeForce Now no es un ajuste más. Es un cambio de filosofía: 100 horas al mes para prácticamente todos los suscriptores de pago. Y cuando el cloud empieza a racionar tiempo, deja de ser “el futuro” y se parece demasiado a algo que ya conocíamos: el ciber de antes, pero online.
Para que el dato no se quede flotando: NVIDIA lo detalla en su FAQ oficial y en el anuncio original de 2026. También deja claro el “plan B” cuando te pasas: comprar más horas en bloques (y si no, te baja a la experiencia gratuita). Aquí están las fuentes principales: FAQ de GeForce NOW y el post de NVIDIA explicando la medida y el argumento del “esto afecta a pocos usuarios”: NVIDIA blog (noviembre 2024).
¿Qué significan “100 horas al mes” en la vida real?
En abstracto suena a mucho. En cotidiano, no tanto:
- 3 horas y 20 minutos al día, si juegas todos los días.
- 25 horas a la semana, si te organizas “en serio”.
- Dos fines de semana de invierno con un RPG largo o un MMO y ya estás haciendo cuentas.
Y este es el punto clave: esto no va de “viciosos extremos”. Va de gente normal que usa el cloud como plataforma principal porque no tiene (o no quiere comprar) ese PC caro, o porque juega en portátil, tablet, tele o un equipo viejo. Es decir: justo el perfil al que el cloud gaming llevaba años guiñándole el ojo.
No es un techo de horas: es un cambio de modelo
La parte peligrosa de esta decisión no es el número. Es lo que introduce en tu cabeza mientras juegas: el reloj.
Cuando un servicio de ocio te obliga a pensar “¿me compensa echar hoy dos horas?” has roto algo fundamental. Porque jugar, cuando es de verdad, es precisamente lo contrario: perder la noción del tiempo. Con un límite mensual, el cloud deja de sentirse como una alternativa al PC y pasa a sentirse como un alquiler vigilado del ocio.
Y aquí aparece la palabra que lo explica todo sin necesidad de gritar: reduflación. No han subido el precio de forma directa, pero sí han recortado el producto para una parte de sus usuarios. Mismo pago mensual, menos libertad real. En la práctica, sube el “precio por hora” para quien usa GeForce Now como su casa.
El ciber online: el pasado vuelve con interfaz bonita
Si has vivido los cibers, lo entiendes al instante. Pagabas por tiempo. Mirabas el reloj. Y cuando se acababan las horas, se acababa el juego, aunque estuvieras en mitad de una partida.
Esto es lo mismo, solo que más sofisticado: tu ciber ahora es un datacenter con GPUs brutales, y el recepcionista es un contador de horas. La gran ironía es que el cloud gaming nació para eliminar fricciones y ahora te mete una fricción psicológica nueva: la sensación de que jugar “gasta” algo.
¿Y cuando te pasas? La puerta trasera es pagar más
NVIDIA deja dos salidas claras cuando alcanzas el límite: comprar más tiempo en bloques o seguir jugando con la experiencia del plan gratuito (con lo que eso implica). En otras palabras: si quieres seguir jugando “como estabas pagando”, toca pasar por caja.
Según varias coberturas y cálculos basados en los precios de los add-ons, el extra se vende en bloques de 15 horas, con coste distinto según el tier (Performance/Ultimate). Aquí tienes un buen resumen con cifras: 9to5Google. Y aquí otra lectura con el contexto de por qué este límite duele más en 2026: Windows Central.
La parte fea: IA, chips y prioridades industriales
Esto no ocurre en el vacío. El hardware está caro. Las consolas no son el chollo que eran. Y la IA ha cambiado la jerarquía del mundo.
Lo que antes era “potencia para gamers” hoy compite contra un cliente que paga infinitamente más: el de IA. Y si eres NVIDIA, la tentación es evidente: cada hora de gaming en la nube es una hora de GPU que podrías monetizar mejor en otro sitio. No es que falte tecnología. Es que la industria ha aprendido que el ocio, cuando aprieta la demanda, es lo primero que se raciona.
Por eso esta decisión escuece tanto: no viene de una empresa en apuros. Viene del actor que mejor colocado está para sostener el cloud, justo cuando el cloud se suponía que era el refugio frente al precio absurdo del hardware local.
El precedente: lo que hoy es GeForce Now mañana puede ser “lo normal”
Lo más peligroso de todo esto no es tu contador de horas este mes. Es que, si el mercado traga, se normaliza una idea que hasta ahora era casi impensable en el gaming por suscripción: pagar por el tiempo de diversión.
Y cuando esa barrera cae, el resto es predecible: tiers con más horas, bonos de fin de semana, packs “para intensivos”, promociones para “recargar”, y un montón de palabras bonitas para venderte algo que, en el fondo, es simple: te han convertido el ocio en un recurso racionado.
Lo que me deja pensando
El cloud gaming prometía liberarnos del hardware. Y tenía sentido: si el PC de 3.000 euros se vuelve un lujo, la nube parecía el camino lógico. Pero si el cloud empieza a recortar libertad sin tocar el precio, el mensaje real es otro: no hay alternativa, solo distintas formas de pagar.
Puede que 100 horas le valgan a mucha gente. Perfecto. Pero el cloud no se construyó para el usuario que juega poco: se construyó como hogar para quien no quiere o no puede tener un PC potente. Y cuando el hogar te pone un contador en la pared, ya no estás en casa. Estás alquilando.
Y si el futuro del gaming en la nube se parece demasiado a un ciber… quizá es que el futuro no era tan futuro.

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