En las últimas semanas ha empezado a circular un rumor distinto, recogido por medios como El Androide Libre: NVIDIA estaría preparando portátiles propios —o al menos muy controlados a nivel de diseño— basados en unos nuevos chips llamados N1 y N1X. Y por primera vez, el foco no está solo en la eficiencia, sino en la potencia gráfica y la aceleración por IA.
No hay anuncio oficial, ni ficha técnica cerrada, ni fechas confirmadas. Pero sí hay suficientes filtraciones consistentes como para tomarse el tema en serio… y con cautela.
NVIDIA quiere entrar en el PC ARM de verdad
Según distintos reportes recogidos también por Windows Central, los primeros portátiles con chips N1X podrían llegar a lo largo de 2026. La narrativa se repite: eficiencia tipo MacBook, pero con una GPU capaz de mover cargas serias, algo que hasta ahora ha sido el gran punto débil de Windows on ARM.
La clave aquí es que NVIDIA no estaría entrando como proveedor de GPU externa, sino como diseñador de un SoC completo. Y ahí es donde encaja su alianza con MediaTek.
¿Qué son realmente los N1 y N1X?
Todo apunta a que los N1 y N1X serían System-on-Chip ARM, integrando CPU, GPU y aceleradores de IA en un único silicio. La parte de CPU recaería en MediaTek, mientras que NVIDIA pondría la GPU, el stack gráfico y las capacidades de aceleración.
Esta colaboración no es teórica: NVIDIA y MediaTek ya han confirmado públicamente su trabajo conjunto en el diseño de silicio ARM de alto rendimiento, como el superchip GB10 anunciado para sistemas de IA personales
(comunicado oficial de MediaTek).
La diferencia frente a otros SoC ARM no estaría tanto en los números, sino en la filosofía:
- Apple Silicon busca equilibrio extremo en un ecosistema cerrado.
- Snapdragon X es CPU-first: productividad, eficiencia y NPU.
- NVIDIA N1/N1X sería GPU-first: el portátil gira alrededor de la aceleración.
No sería un Snapdragon con mejor GPU. Sería un portátil pensado desde la idea de que la GPU manda y la CPU acompaña.
¿Qué tipo de portátiles tienen sentido con estos chips?
Este movimiento no parece pensado para el portátil genérico. Tiene sentido en una categoría muy concreta: portátiles profesionales que necesitan potencia sostenida sin sacrificar autonomía.
Hablamos de creación de contenido, desarrollo técnico o cargas de IA local, donde la aceleración gráfica marca la diferencia y la arquitectura de la CPU pasa a segundo plano.
En cambio, no encaja —al menos de inicio— como sustituto del portátil familiar o como gaming laptop tradicional orientado a compatibilidad total con Steam.
Windows on ARM: el mayor riesgo… y la mayor oportunidad
Todo este planteamiento depende inevitablemente de Windows on ARM. La compatibilidad sigue siendo irregular en ciertos escenarios, especialmente con software legacy o herramientas muy ancladas en x86.
Sin embargo, muchos flujos modernos dependen más del driver y del stack gráfico que del tipo de CPU. Si NVIDIA decide apostar fuerte por drivers ARM con paridad real respecto a x86, Windows on ARM deja de ser solo “eficiente” para empezar a ser interesante.
¿Estamos ante el inicio del gaming en ARM?
Aquí conviene frenar el hype. La potencia por sí sola no crea un ecosistema. Pero sí puede desbloquearlo.
Si NVIDIA ofrece drivers ARM completos, soporte real para DirectX 12 y Vulkan, y herramientas familiares para los estudios, el gaming en ARM deja de ser anecdótico. No es casualidad que incluso herramientas como 3DMark ya contemplen escenarios específicos para Windows on ARM.
Aun así, hay barreras difíciles de mover: sistemas anti-cheat, multijugador competitivo y un enorme catálogo legacy pensado para x86. Lo más probable es que el primer gaming ARM viable sea single-player, indie y títulos modernos bien mantenidos.
La lectura final
Los N1 y N1X no parecen un intento de “matar” a Apple Silicon ni de sustituir a Intel. Son algo más estratégico: un movimiento para que el portátil profesional deje de ser CPU-first y pase a ser aceleración-first.
Apple ya demostró que un SoC bien integrado cambia la experiencia. Qualcomm está empujando ARM hacia el mainstream. Y NVIDIA podría aportar lo que siempre ha faltado en este lado del PC: una plataforma gráfica que no se sienta de segunda división.
El gaming en ARM no empieza cuando hay potencia. Empieza cuando los drivers dejan de ser una excusa.

Deja una respuesta