Acer Aspire 16 AI: un portátil grande, equilibrado y honesto por unos 1.000 €

Acer Aspire 16 AI con pantalla OLED de 16 pulgadas durante el análisis en Hefestec

Llevo ya unas cuantas semanas usando el Acer Aspire 16 AI como ordenador personal. No como “equipo de pruebas durante una tarde”, sino como portátil real para trabajar, escribir, editar algo de vídeo, navegar, vivir con él. Y eso, en Hefestec, cambia bastante la película.

Este Aspire entra de lleno en ese grupo de portátiles que he ido probando últimamente: equipos que rondan los 1.000 €, son ligeros, relativamente potentes y buscan ser una alternativa lógica a los ultraportátiles más caros. Aquí compite en espíritu con máquinas tipo HP Omnibook X14, ZenBook 14, algún LG Gram 16 o incluso, salvando distancias, un MacBook Air.

La diferencia clave está clara desde el principio: aquí hablamos de 16 pulgadas.

Diseño y sensaciones: muy Acer, para bien y para mal

No voy a engañarte: este portátil es muy Acer. Diseño sobrio, limpio por arriba, con una gran rejilla inferior que deja claro que aquí hay refrigeración activa y no se pretende disimular. No es un equipo que busque enamorar por estética, sino convencer por equilibrio.

Aun así, hay que reconocerle algo importante: para ser un 16 pulgadas es sorprendentemente ligero. Es fino, se transporta bastante mejor de lo que uno espera al leer “16 pulgadas” en la ficha técnica y, en uso diario, no se siente como un “trasto”.

No se puede abrir con una mano, pero tampoco me parece un drama. Incluye Windows Hello por reconocimiento facial, algo ya bastante estándar, pero que siempre se agradece en el día a día.

El teclado cumple, pero aquí viene una de mis primeras pegas reales. Es correcto, pero no destaca. El recorrido es corto, algo chicloso, y da una sensación un poco más “barata” que en otros modelos de precio similar. No es incómodo, se puede escribir bien, pero viniendo de otros equipos que he probado últimamente, se nota que está un pequeño escalón por debajo.

El trackpad, en cambio, funciona bien. Sin sorpresas.

Conectividad: lo que tiene que tener (y bien puesto)

Aquí Acer ha hecho los deberes. En el día a día se agradece que no te obligue a vivir de adaptadores desde el minuto uno. En mi unidad, la configuración de puertos es bastante completa:

Para un portátil de trabajo, esto sigue siendo clave, y aquí cumple con nota.

La pantalla: grande, OLED y pensada para interiores

Uno de los grandes atractivos del Aspire 16 AI es su pantalla OLED de 16 pulgadas. No es táctil y no lo pretende. La resolución se mueve en el terreno del Full HD+ y el brillo ronda los 500 nits.

No es una pantalla pensada para trabajar al sol, y eso hay que decirlo claro. En exteriores flojea. Pero en interiores, que es donde la mayoría usamos un portátil así, la experiencia es muy buena: colores vivos, buen contraste, negros profundos y una sensación general de calidad que lo pone al nivel de otros portátiles OLED de su rango.

No es una locura tipo 3K, como algunos rivales más caros, pero es una pantalla honesta, agradable y muy válida para trabajar, ver contenido o editar.

Audio: correcto, sin alardes

Los altavoces están en la parte inferior, ligeramente orientados para no quedar totalmente tapados. El resultado es el esperado: audio normalito.

No destaca, no decepciona. Sirve para videollamadas, vídeos, algo de música puntual… pero si te importa el sonido, acabarás usando auriculares o altavoces externos. Nada fuera de lo normal en este segmento.

Rendimiento: solvente para casi todo

La unidad que he estado usando monta un Intel Core Ultra 7, aunque hay configuraciones que van desde opciones más contenidas hasta un Intel Core Ultra 9, que ya se sube bastante de precio.

En el uso real, el rendimiento es justo lo que esperas de un portátil de este tipo: navegación fluida, multitarea sin problemas, y edición ligera y media en herramientas como Photoshop, Premiere o DaVinci Resolve sin dramas (siempre con expectativas razonables).

No es un portátil gaming, aunque puedes jugar bajando resolución y ajustes. A 720p o Full HD con gráficos medios, muchos juegos funcionan, pero aquí entran dos peajes claros: ruido y batería. No está pensado para eso.

Los ventiladores aparecen cuando toca, especialmente en cargas largas o actualizaciones, pero no me ha parecido especialmente ruidoso. En uso normal, se mantiene bastante silencioso.

Autonomía: correcta, sin milagros

Aquí no hay magia ni promesas imposibles. En mi uso, la batería se mueve en torno a 8–9 horas de trabajo medio, y baja si empiezas a editar o exigirle más. Jugando, obviamente, se desploma mucho más, como pasa en prácticamente cualquier portátil Windows de este tipo.

La carga es de 65 W y la batería es de 65 Wh, así que en aproximadamente una hora lo tienes listo para seguir.

Comparaciones inevitables

Después de usarlo, mi sensación es bastante clara:

No hay un ganador absoluto. Hay elecciones.

Un portátil que no engaña

El Acer Aspire 16 AI no es un portátil espectacular, pero tampoco lo pretende. Es un equipo honesto, bien equilibrado, con una gran pantalla, buen rendimiento general y un precio que, rondando los 1.000 €, tiene sentido.

¿Tiene puntos mejorables? Sí: el teclado podría ser mejor y la pantalla no es la más luminosa del mercado. ¿Lo recomendaría? , especialmente si buscas un portátil grande, ligero y solvente sin irte a precios absurdos.

No es el mejor en nada, pero es bastante bueno en casi todo. Y eso, en 2026, ya es decir bastante.

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