¿Por qué el mercado de segunda mano va a explotar en 2026?

Persona entrando en una tienda de tecnología de segunda mano con móviles y dispositivos usados

Durante años, cambiar de dispositivo era casi un ritual. Estrenar móvil, portátil o tablet tenía algo de recompensa emocional: nuevas funciones, mejor rendimiento, la sensación de estar “al día”. Eso se ha roto.

No porque la tecnología haya dejado de avanzar, sino porque el salto entre generaciones ya no compensa lo que cuesta. Y ahora, además, hay un factor que lo empeora todo: los precios van a subir. No por capricho de las marcas, sino por algo mucho más estructural.

Cambiar de móvil ya no ilusiona… y ahora tampoco va a salir barato

Ya lo hemos contado en Hefestec: cambiar de móvil ya no ilusiona como antes. Las mejoras son pequeñas, los diseños se repiten y la sensación general es que estás pagando más por hacer prácticamente lo mismo.

Lo que viene en 2026 es la segunda parte del problema: esa falta de ilusión va a coincidir con una nueva subida de precios. Y ahí es donde muchos van a empezar a replantearse seriamente la compra de tecnología nueva.

La crisis silenciosa: chips, RAM y memorias cada vez más caras

La industria tecnológica lleva meses moviéndose en una dirección muy clara: priorizar la inteligencia artificial y los centros de datos. Eso significa que componentes clave como la RAM y las memorias NAND se están destinando primero a servidores, infraestructura y cloud, donde el margen económico es mucho mayor.

El problema no es que no haya chips. El problema es que los que hay se están encareciendo y no van primero al producto de consumo. Ese coste extra no desaparece: acaba trasladándose al precio final de móviles, portátiles y tablets.

Por fuera, muchos dispositivos seguirán pareciéndose mucho a los del año anterior. Por dentro, el coste ya no será el mismo.

Lo que vamos a notar en los productos que se presenten en 2026

Este escenario tiene un efecto muy concreto en la tecnología que veremos durante 2026. Smartphones “nuevos” que suben de precio sin ofrecer una mejora clara, portátiles que saltan de gama sin justificarlo en el uso diario y productos que mantienen diseño y concepto, pero llegan con etiquetas más altas.

No es que los dispositivos de hace uno o dos años sean mejores. Es que los nuevos empiezan a ser difíciles de justificar frente a alternativas muy similares y bastante más baratas.

Cuando el precio sube, el comportamiento cambia

La reacción del usuario no es emocional, es lógica. Y los datos lo confirman.

El mercado de productos de segunda mano lleva años creciendo y en 2025 ya se mueve en cifras enormes. Según un informe reciente de The Business Research Company, el mercado global de segunda mano alcanzó en 2025 un valor cercano a los 475.000 millones de dólares, con crecimientos anuales de dos dígitos.

En España, la tendencia es todavía más clara: la compra de segunda mano ha dejado de ser marginal y se ha integrado en los hábitos de consumo cotidianos. No se trata de una moda puntual, sino de un cambio de mentalidad.

La segunda mano ya no es una renuncia

Y además, la idea de comprar tecnología de segunda mano ya no se parece en nada a lo que muchos tenían en la cabeza hace unos años. Ya no hablamos de aceptar riesgos ni de cruzar los dedos.

Hoy, comprar de segunda mano significa acceder a dispositivos reacondicionados con garantía, procesos de revisión claros y plataformas que funcionan casi como un comercio tradicional, pero sin el sobrecoste de estrenar. Teléfonos revisados, portátiles comprobados y productos que han tenido una vida corta y que llegan al siguiente usuario en un estado mucho más cercano a lo que esperamos de algo nuevo.

Eso ha cambiado por completo la percepción. La segunda mano ha dejado de ser una opción de último recurso para convertirse en una decisión consciente. No solo porque sea más barata, sino porque encaja mejor en un momento en el que la tecnología ya no envejece tan rápido y en el que el precio de lo nuevo empieza a sentirse injustificado.

2026 no va de tener lo último, va de no equivocarse

La combinación es clara: cambiar de móvil ya no ilusiona y, además, hacerlo va a ser más caro por razones estructurales. Ante ese escenario, la segunda mano no aparece como un plan B, sino como una alternativa lógica.

Comprar tecnología en 2026 no irá tanto de estrenar como de elegir bien. Y entender por qué el mercado se está moviendo en esta dirección es, ahora mismo, una ventaja real como consumidor.

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