Preparada en 35 segundos y con una potencia muy decente

Lo primero que me sorprendió de la Philips Serie 5000 Handheld cuando la usé fue lo rápido que entra en juego. La enciendes, esperas unos 35 segundos y el vapor empieza a salir con una potencia que sinceramente no esperaba de un aparato tan pequeño. Nada de rituales: la coges, apuntas y listo.
El vapor sale a 24 g/min, suficiente para estirar tejidos finos y medios sin esfuerzo. En sintéticos, camisas ligeras o camisetas arrugadas de maleta, funciona de maravilla. En telas más gruesas hay que insistir un poco más, pero al final terminas con una prenda más que presentable para salir por la puerta sin drama.
El depósito: útil, pero justo
Su depósito es de 180 ml y, en la práctica, me da para dos prendas como mucho. Si una viene especialmente arrugada, el agua se evapora rapidísimo. No es un problema grave porque se rellena en un segundo, pero rompe el ritmo cuando vas con prisa. Aun así, para mi uso habitual —una camisa y quizá una camiseta los fines de semana o antes de un evento—, encaja perfectamente.
Silenciosa, de verdad

Es prácticamente silenciosa. Solo se oye el susurro del vapor y nada más. Si planchas por la mañana temprano o vives en un piso pequeño, esto se agradece muchísimo.
Materiales y construcción: robusta y bien pensada
La STH5020/40 se siente sólida y bien construida, con detalles que la ponen por encima de los vaporizadores baratos que a veces ves por ahí. No cruje, no vibra raro y da esa sensación de “esto va a aguantar años”.
Y uno de sus mejores detalles es otro que solo aprecias cuando la usas de verdad: la funda para guardarla es también un guante protector térmico. Suena anecdótico, pero cuando necesitas tensar la prenda con la mano libre —como si fuese una mesa improvisada—, agradeces no quemarte. Es ese tipo de gesto práctico que alguien ha tenido que vivir para meterlo en el diseño.
¿Es realmente portátil?

Aquí viene el punto honesto de la ecuación. A pesar de ser “portátil”, no es pequeña.
Dimensiones aproximadas: 31 × 12 × 10 cm
Peso: alrededor de 1 kg
¿Se puede llevar de viaje? Sí. ¿Es la idea? No del todo.
En una maleta grande pasa desapercibida, pero en equipaje de mano ocupa bastante y suma un kilo que se nota. Si quieres viajar ligero, no es el aparato más minimalista del mundo. Para mí, es más un dispositivo para casa que puedes llevarte cuando sabes que te va a venir bien en un viaje concreto.
El truco para mejorar el resultado
Si la combinas con un spray antiarrugas, el resultado mejora muchísimo. El vapor hace su trabajo, el producto relaja la tela y en dos pasadas tienes algo más que digno.
Mi experiencia real
El patrón es casi siempre el mismo: es sábado por la tarde o domingo por la mañana, tengo que salir o verme con alguien, miro la camisa y… arrugada. La enciendo, 35 segundos, vapor, dos pasadas y listo. O cuando tengo alguna reunión importante y no quiero ir hecho un desastre. Y en ambas situaciones, cumple siempre.
No es la plancha definitiva, pero es la herramienta perfecta para quien quiere ir presentable con cero esfuerzo. Y eso, en mi caso, es justo lo que necesito.








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