Uber, WeRide y AVOMO preparan el primer servicio comercial de robotaxis de España. Comenzará con operadores de seguridad dentro de los vehículos, pero el objetivo es avanzar hacia viajes completamente autónomos por las calles de Madrid.
Los taxis autónomos ya no son únicamente una promesa que vemos en vídeos grabados en Estados Unidos o China. Si se cumplen los planes anunciados, antes de que termine 2026 comenzaremos a verlos también circulando por Madrid.
Uber se ha aliado con WeRide y AVOMO, perteneciente al grupo español Moove Cars, para poner en marcha el primer proyecto comercial de robotaxis de España. Los viajes podrán solicitarse mediante la aplicación de Uber y el despliegue se realizará en colaboración con la Comunidad de Madrid.
Eso no significa que dentro de unos meses vayamos a encontrarnos repentinamente con cientos de coches vacíos recorriendo toda la capital. El proyecto comenzará de manera progresiva y con operadores de seguridad dentro de los vehículos.
Sin embargo, el objetivo a medio plazo sí es avanzar hacia un servicio completamente autónomo en determinadas zonas urbanas.
Madrid será la primera prueba europea de Uber y WeRide
Madrid no ha sido elegida por casualidad. Es una de las ciudades europeas con mayor demanda de taxi y VTC, cuenta con una extensa área metropolitana y ofrece un entorno urbano suficientemente complejo como para poner a prueba este tipo de sistemas.
La alianza supondrá además el primer despliegue conjunto de Uber y WeRide en Europa. La tecnológica china aportará el sistema de conducción autónoma, mientras que Uber integrará los viajes dentro de su aplicación.
AVOMO asumirá la operación física de la flota, incluyendo tareas como el mantenimiento, la limpieza, la carga y la asistencia técnica. Es un reparto de funciones que resume bien el modelo que Uber quiere impulsar: la plataforma no fabrica los coches ni desarrolla por sí sola toda la conducción autónoma, sino que reúne a proveedores tecnológicos, operadores de flotas y pasajeros.
Al principio habrá una persona dentro
Aunque se anuncien como robotaxis, durante la primera fase habrá operadores preparados para intervenir si el sistema encuentra una situación que no pueda resolver.
Esta supervisión permitirá recopilar información sobre el comportamiento de los vehículos en un entorno especialmente complejo. Madrid tiene tráfico intenso, motocicletas circulando entre carriles, peatones, ciclistas, obras frecuentes, calles estrechas y una conducción bastante menos predecible que la de algunas ciudades donde ya funcionan estos servicios.
Las compañías esperan ampliar progresivamente la flota conforme se alcancen determinados objetivos de seguridad y funcionamiento. Su intención es llegar a desplegar cientos de vehículos y, más adelante, extender el servicio sin conductor a algunas áreas urbanas.
Por tanto, no estaremos desde el primer día ante un servicio idéntico al que Waymo ofrece en algunas ciudades estadounidenses. Será una introducción gradual que dependerá tanto del rendimiento técnico como de las autorizaciones administrativas.
¿Qué coches utilizarán Uber y WeRide?
El vehículo anunciado para Madrid es el WeRide GXR, un modelo diseñado específicamente para operar como robotaxi.
A diferencia de un coche convencional al que simplemente se le añaden cámaras, el GXR está pensado desde el principio para transportar pasajeros mediante conducción autónoma. Incorpora cámaras, radares y sensores LiDAR que analizan continuamente el entorno y generan una representación tridimensional de todo lo que sucede alrededor.
El sistema debe reconocer otros coches, peatones, semáforos, bicicletas, señales, obstáculos y movimientos imprevisibles. Después combina esa información con mapas, posicionamiento y algoritmos de inteligencia artificial para decidir cuándo acelerar, frenar o cambiar de carril.
WeRide clasifica su tecnología como conducción autónoma de nivel 4. Esto significa que el vehículo puede realizar por sí mismo todas las tareas de conducción, pero únicamente dentro de unas condiciones y áreas previamente definidas.
No se trata, por tanto, de un coche capaz de conducir de manera autónoma por cualquier carretera de España.
El marco legal todavía tendrá mucho que decir
El anuncio empresarial es importante, pero no equivale por sí solo a una autorización para circular sin conductor por cualquier parte de Madrid.
España cuenta con el Programa Marco ES-AV de la Dirección General de Tráfico, que regula las pruebas de vehículos automatizados y establece requisitos sobre rutas, operadores, seguridad, informes e incidencias.
Además, existen diferencias importantes entre realizar una prueba técnica, transportar pasajeros y ofrecer un servicio comercial completamente autónomo.
La responsabilidad en caso de accidente será uno de los puntos más delicados. Cuando conduce una persona, la responsabilidad suele recaer sobre el conductor. Cuando conduce un sistema informático, entran en juego el fabricante, el desarrollador del software, el operador de la flota y la plataforma que ofrece el viaje.
Uber no será la única empresa interesada
La llegada de Uber y WeRide forma parte de un movimiento mucho mayor. Waymo ya opera servicios comerciales sin conductor en varias ciudades de Estados Unidos. Zoox, perteneciente a Amazon, desarrolla vehículos creados sin volante ni pedales, mientras que Tesla continúa preparando su propia propuesta de robotaxi alrededor del Cybercab.
China también se ha convertido en uno de los grandes laboratorios mundiales de esta tecnología. Empresas como Baidu, Pony.ai y la propia WeRide ya operan flotas autónomas en distintas ciudades y están comenzando a expandirse hacia Oriente Medio y Europa.
Uber quiere integrar estas diferentes tecnologías dentro de una misma aplicación. La compañía mantiene acuerdos con varios fabricantes y desarrolladores porque considera que los vehículos autónomos pueden convertirse en una de las bases de su negocio durante los próximos años.
¿Van a desaparecer los taxistas?
Es probablemente la pregunta más evidente y también una de las más difíciles de responder.
A corto plazo, no. La llegada comenzará con pocos vehículos, zonas limitadas y supervisión humana. Además, los robotaxis seguirán necesitando personal para mantenerlos, cargarlos, limpiarlos, asistir a los pasajeros y resolver incidencias.
Tampoco está claro que puedan operar con normalidad en cualquier circunstancia. Las obras, el mal tiempo, los eventos multitudinarios, los cortes de tráfico o determinados comportamientos humanos siguen planteando situaciones difíciles para estos sistemas.
Pero a largo plazo sí pueden transformar el sector. Si un vehículo puede trabajar durante muchas horas sin conductor, el coste de cada trayecto podría reducirse considerablemente. Esto afectaría tanto a los taxis tradicionales como a los conductores de VTC y obligaría a replantear parte del empleo relacionado con el transporte urbano.
También podrían aparecer nuevos trabajos relacionados con la supervisión remota, el mantenimiento de sensores, la gestión de flotas y la asistencia a usuarios.
El verdadero examen será Madrid
Los robotaxis suelen mostrar buenos resultados en ciudades con calles amplias, mapas muy controlados y tráfico relativamente predecible. Madrid será una prueba bastante más exigente.
Aquí tendrán que convivir con glorietas complejas, dobles filas, repartidores, ciclistas, patinetes, calles estrechas y conductores que no siempre interpretan las normas de la misma manera.
Por eso, más allá del anuncio, lo verdaderamente interesante será comprobar cómo responde esta tecnología cuando abandona los entornos cuidadosamente preparados y se enfrenta a una gran ciudad europea.
Si el proyecto avanza según lo previsto, antes de que termine 2026 podremos solicitar desde Uber uno de los primeros viajes en robotaxi de España. Probablemente habrá una persona dentro y el recorrido estará limitado, pero será el comienzo de un cambio que hasta hace muy poco parecía bastante más lejano.