El relato sobre el coche eléctrico cambia radicalmente según el mercado que se observe. En julio de 2026 se vendieron alrededor de 1,85 millones de vehículos eléctricos e híbridos enchufables en el mundo, un 9 % más que un año antes. Europa fue la región que sostuvo ese crecimiento, mientras Norteamérica volvió a retroceder.
Los datos de Benchmark Mineral Intelligence, recogidos por Reuters, muestran un mercado global que continúa avanzando, pero que ya no se mueve en una única dirección.
Europa acelera mientras otros mercados frenan
Europa alcanzó unas 450.000 ventas en julio, un 33 % más que en el mismo mes de 2025. En los siete primeros meses de 2026 acumula aproximadamente tres millones de unidades, con un crecimiento interanual del 28 %.
Francia registró un avance del 81 %, Alemania del 46 % y Reino Unido del 43 %. Las ayudas públicas continúan influyendo, pero también lo hacen una oferta más amplia, las obligaciones de emisiones y la llegada de modelos en segmentos de precio menos exclusivos.
La evolución coincide con los datos de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles. Durante el primer semestre, los eléctricos puros alcanzaron una cuota del 20,7 % en la Unión Europea. Los híbridos convencionales, que no se enchufan, representaron otro 37,3 % del mercado.
Norteamérica muestra la fotografía contraria
En Norteamérica se vendieron unas 140.000 unidades durante julio, un 27 % menos que un año antes. El acumulado de 2026 también cae un 18 %. La retirada de incentivos federales en Estados Unidos ha reducido parte de la demanda y demuestra hasta qué punto las decisiones políticas pueden acelerar o frenar la transición.
China, el mayor mercado del mundo, registró cerca de 980.000 unidades en julio. La cifra supone una caída interanual del 5 % si se agrupan eléctricos puros e híbridos enchufables. Sin embargo, los eléctricos puros sí crecieron: fueron los híbridos enchufables los que arrastraron el conjunto.
El resto del mundo casi duplicó sus ventas, hasta unas 280.000 unidades. Este crecimiento responde en buena medida a la expansión internacional de los fabricantes chinos y a mercados que empiezan a adoptar el eléctrico desde una base todavía pequeña.
¿Qué cuentan realmente estas cifras?
Conviene aclarar que el estudio utiliza el término vehículo eléctrico para sumar modelos completamente eléctricos y vehículos híbridos enchufables. No equivale, por tanto, a decir que se vendieron 1,85 millones de coches sin motor de combustión.
Tampoco significa que todos los compradores europeos estén preparados para abandonar mañana la gasolina. El precio inicial, la posibilidad de cargar en casa, la red pública y la depreciación continúan condicionando la compra.
Lo que sí desmontan los datos es la idea de un hundimiento mundial. En 2026 se han vendido 11,5 millones de unidades hasta julio, un 4 % más que durante el mismo periodo del año anterior. La Agencia Internacional de la Energía proyecta que el año podría terminar con 23 millones de ventas y que uno de cada tres coches vendidos en Europa sería eléctrico.
Europa tiene una oportunidad y también un problema
Que Europa sea ahora el gran motor de crecimiento no significa que su industria esté ganando la carrera. Como explicamos al analizar por qué China lidera el coche inteligente y Europa intenta reaccionar, buena parte de los vehículos, baterías y componentes más competitivos proceden de fabricantes chinos.
La demanda europea puede crecer al mismo tiempo que sus marcas pierden terreno. Los aranceles frenan parte de la competencia exterior, pero no sustituyen a una gama asequible, un software sólido ni una infraestructura de carga cómoda.
El coche eléctrico no está siguiendo una línea recta ni una transición idéntica en todos los países. Está avanzando allí donde coinciden regulación, ayudas, oferta y necesidad. En julio esa combinación funcionó en Europa y falló en Norteamérica. Hablar de éxito o fracaso global sin distinguir ambas realidades ya no sirve para entender el mercado.