WikiHow ha demandado a OpenAI por utilizar sin permiso miles de sus guías para entrenar modelos capaces de responder después a las mismas preguntas sin necesidad de enviar al usuario a la web original. El conflicto se parece a otros abiertos por periódicos, editoriales y autores, pero aquí hay una diferencia importante: WikiHow ya organiza su contenido exactamente como una IA quiere responder.
Sus artículos convierten preguntas abiertas en instrucciones ordenadas, ilustradas y fáciles de seguir. Esa estructura tiene un valor enorme para un sistema que debe aprender a responder “cómo hacer” algo. Y ahí aparece la cuestión de fondo: si una IA utiliza ese trabajo para generar una respuesta equivalente dentro de su propia interfaz, ¿qué ocurre con la fuente que asumió el coste de producirlo?
¿Qué acusa WikiHow exactamente?
La demanda fue presentada en un tribunal federal de Manhattan. Según Reuters, WikiHow sostiene que OpenAI recopiló más de 11.000 artículos y vulneró al menos 1.200 obras registradas.
La compañía acusa a OpenAI de utilizar sus contenidos para entrenar los modelos GPT y de generar después respuestas que compiten directamente con las guías originales. También solicita daños económicos y una orden judicial que impida nuevas infracciones.
Por ahora son alegaciones de una de las partes, no hechos establecidos por una sentencia. OpenAI mantiene la posición que ha defendido en otros procedimientos: sus modelos se entrenan con información disponible públicamente y ese uso estaría amparado por el fair use estadounidense.
WikiHow no es una colección de textos cualquiera
Una instrucción básica como “hierve el agua” no pertenece a nadie. Lo que puede estar protegido es la forma concreta de explicar una tarea: el orden de los pasos, las ilustraciones, la selección de consejos, las advertencias y la expresión utilizada.
WikiHow lleva años convirtiendo preguntas cotidianas en procedimientos muy estructurados. Sus artículos suelen dividir una tarea en pasos, anticipar errores, enumerar materiales necesarios y responder dudas relacionadas. Para una persona resulta cómodo. Para una IA, además, es un material especialmente fácil de procesar y reutilizar.
Ahí está la particularidad del caso. Una web de noticias puede servir para aprender hechos, estilos y contexto. WikiHow ofrece algo todavía más cercano al formato de salida de un asistente: una pregunta seguida de una respuesta secuencial y útil.
El problema económico aparece cuando la respuesta sustituye a la visita
El modelo tradicional de Internet era bastante sencillo. Un buscador mostraba enlaces, el usuario entraba en la web y esa visita generaba publicidad, suscripciones o alguna otra forma de ingreso.
Los asistentes de IA pueden romper esa cadena. Si alguien pregunta cómo cambiar una rueda, preparar una entrevista o cuidar una planta y recibe una respuesta completa dentro del chatbot, quizá ya no tenga ningún motivo para visitar la fuente original.
WikiHow sostiene precisamente que sus contenidos ayudan a entrenar sistemas capaces de competir después con ellos a una fracción del coste de investigar, escribir y editar una guía. Si esa sustitución reduce tráfico e ingresos, el problema deja de ser únicamente si una frase fue copiada literalmente. También importa quién captura el valor económico del conocimiento producido por otro.
Entrenar un modelo y generar una respuesta son dos debates distintos
Los tribunales tendrán que separar varias cuestiones. Una es si crear copias de obras protegidas para entrenar un modelo constituye una infracción o puede considerarse un uso transformador. Otra es qué ocurre cuando el sistema reproduce fragmentos demasiado parecidos al original.
Y existe una tercera, más difícil: una respuesta puede no copiar literalmente un artículo y aun así sustituirlo comercialmente. Ese punto es especialmente relevante para WikiHow porque el usuario normalmente llega a la web buscando resolver una necesidad muy concreta. Si el chatbot ya la resuelve, la visita desaparece.
Los buscadores llevan años mostrando fragmentos y respuestas rápidas, pero un asistente puede generar explicaciones personalizadas, ampliarlas y responder preguntas adicionales sin que el usuario abandone la plataforma.
Internet necesita algo más que elegir entre “todo gratis” o “todo prohibido”
Prohibir que una IA aprenda cualquier información publicada haría muy difícil desarrollar herramientas útiles. Pero asumir que todo lo que está accesible en Internet puede incorporarse gratuitamente a productos comerciales también crea un problema evidente para quienes financian ese contenido.
Entre ambos extremos aparecen distintas soluciones: acuerdos de licencia, sistemas de exclusión verificables, atribución, enlaces más visibles o modelos de reparto de ingresos. Ninguna resuelve por sí sola todos los conflictos, pero al menos reconoce que producir información fiable tiene un coste.
La demanda de WikiHow plantea el problema de una forma especialmente fácil de entender. La pregunta no es si una inteligencia artificial puede explicar cómo hacer algo. La pregunta es quién paga por investigar, ordenar, comprobar y mantener el conocimiento que permite generar esa respuesta.
El tribunal tendrá que decidir si OpenAI vulneró derechos concretos. El resto de Internet tiene delante una cuestión todavía mayor: cómo mantener las fuentes que alimentan a los sistemas que cada vez utilizamos más para no visitar esas mismas fuentes.