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POCO ya no quiere ser la marca barata: la gama F9 apunta directamente a la gama alta

Imagen destacada de Hefestec sobre los POCO F9 Pro y F9 Ultra y su salto hacia la gama alta
Imagen destacada de Hefestec para el artículo sobre la nueva estrategia de POCO con la gama F9.

POCO nació ganándose una reputación muy concreta: ofrecer mucha potencia por bastante menos dinero que las marcas tradicionales. Durante años, su gama F fue casi sinónimo de “flagship killer”. Pero esa identidad empieza a cambiar.

La compañía presentará globalmente los nuevos POCO F9 Pro y POCO F9 Ultra el 1 de septiembre, y hay un detalle que dice mucho más que cualquier hoja de especificaciones: por segundo año consecutivo, la familia llega sin un modelo F9 estándar.

POCO ya no está construyendo una gama alrededor de un teléfono asequible y varias versiones superiores. Está construyendo directamente una gama de modelos premium.

El modelo base ha desaparecido de la ecuación

Xiaomi ya ha abierto la página de lanzamiento de la serie POCO F9 en España y la presenta como una “familia insignia de rendimiento extremo”. Los únicos protagonistas confirmados son el F9 Pro y el F9 Ultra.

La ausencia del modelo base no parece accidental. La generación anterior ya siguió la misma estrategia y POCO vuelve a concentrar la familia en dos escalones superiores. En lugar de utilizar un F9 más barato como puerta de entrada y subir después a Pro o Ultra, la marca empieza directamente arriba.

Es una decisión que encaja con un movimiento que estamos viendo en buena parte del mercado: las gamas que nacieron para competir por precio están intentando subir de categoría.

Hasta el lenguaje de POCO ha cambiado

La propia campaña oficial utiliza el lema “UltraPower Unbound” y habla de “all-round performance flagship”. No es el lenguaje de una marca que quiera vender simplemente el teléfono más barato con un procesador potente.

También empieza a cuidar elementos que hace unos años eran secundarios para POCO. El F9 Pro tendrá una trasera Aurora Green con efecto luminoso de panel completo, mientras que el F9 Ultra apuesta por acabados más sobrios y materiales con apariencia premium. La colaboración con Bose vuelve a colocar el audio como parte visible del producto.

Todo apunta a que la marca quiere dejar de ser reconocida únicamente por la relación potencia-precio y empezar a competir también por diseño, cámaras, sonido y experiencia general.

Las especificaciones filtradas ya hablan de otra categoría

POCO todavía no ha publicado la ficha técnica completa y conviene separar lo oficial de las filtraciones. Lo confirmado es la fecha de lanzamiento, la existencia de los modelos Pro y Ultra y parte de su diseño.

Las informaciones previas apuntan a que ambos utilizarán el Snapdragon 8 Elite Gen 5. En el caso del F9 Ultra se esperan además configuraciones de hasta 16 GB de RAM, un teleobjetivo periscópico y una batería de gran capacidad. Son características que hace no demasiado tiempo habríamos asociado a los modelos Ultra de Xiaomi, Samsung u OPPO.

Si esas especificaciones se confirman, el apellido Ultra dejará de ser simplemente marketing dentro de POCO. Será la declaración de que la marca quiere competir en la misma conversación que los gama alta tradicionales.

El problema es que subir de categoría también significa subir de precio

Ahí aparece la parte incómoda para quienes siguen asociando POCO con móviles baratos. Una marca puede añadir mejores cámaras, acabados más cuidados, chips más caros y mayores baterías, pero todo eso termina apareciendo en la factura.

Las primeras referencias de precio que circulan antes del lanzamiento sitúan al F9 Pro y al F9 Ultra bastante por encima de lo que históricamente entendíamos como “territorio POCO”. De momento no conviene tratarlas como cifras definitivas hasta que Xiaomi confirme los precios europeos el 1 de septiembre.

Pero incluso sin conocer el precio final, la dirección resulta evidente: POCO está sacrificando parte de su identidad económica para aumentar el valor medio de cada dispositivo.

Es el mismo camino que ya recorrieron otras marcas

OnePlus empezó prácticamente como una marca de flagship killers y terminó vendiendo móviles de más de mil euros. Xiaomi pasó de competir agresivamente por precio a construir una familia Ultra capaz de superar ampliamente esa barrera.

POCO puede estar entrando ahora en una fase parecida. La diferencia es que sigue teniendo dentro del grupo Xiaomi espacio para productos más baratos mediante Redmi, lo que permite elevar POCO sin abandonar completamente la gama media.

Eso ayuda a entender la desaparición del F9 estándar. Si Redmi puede cubrir los escalones inferiores, POCO no necesita mantener un modelo barato solo para conservar una imagen histórica.

La gama media también está perdiendo terreno

Este movimiento conecta además con algo que estamos viendo en todo el mercado. Los fabricantes están reduciendo el número de modelos baratos realmente ambiciosos y empujando especificaciones interesantes hacia versiones Pro, Max y Ultra.

Parte de esa presión viene del coste de los componentes. La demanda de inteligencia artificial está encareciendo memoria, almacenamiento y fabricación avanzada, algo que ya hemos analizado en Hefestec. Cuando fabricar un teléfono potente cuesta más, mantener precios agresivos se vuelve mucho más difícil.

La consecuencia es que la frontera entre gama media alta y gama alta se vuelve cada vez más confusa. Un teléfono puede seguir llevando el logotipo de POCO y terminar costando lo mismo que hace unos años un flagship tradicional.

POCO sigue vendiendo rendimiento, pero ya no necesariamente barato

Sería exagerado decir que POCO ha abandonado por completo su filosofía. La marca seguirá intentando ofrecer más hardware por euro que muchos rivales y seguramente utilizará promociones agresivas de lanzamiento.

Pero el posicionamiento está cambiando. La pregunta ya no parece ser “¿cómo hacemos el móvil más potente posible por 400 euros?”, sino “¿hasta dónde podemos subir sin perder la percepción de buena relación calidad-precio?”.

El 1 de septiembre conoceremos precios y especificaciones definitivas. Ahí podremos medir cuánto queda del viejo flagship killer.

De momento, una cosa está bastante clara: cuando una gama empieza en Pro y termina en Ultra, ya no está intentando parecer barata.

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