Nvidia habría llegado a un acuerdo para comprar Hugging Face por 12.900 millones de dólares. Si se confirma, la operación le daría mucho más que otra empresa de inteligencia artificial: le colocaría en el centro de una de las principales plataformas sobre las que se construye y distribuye la IA abierta.
Nvidia podría estar preparando una de las adquisiciones más importantes de su historia.
Y no porque Hugging Face fabrique mejores modelos que OpenAI, Google o Anthropic.
En realidad, ni siquiera necesita hacerlo.
Hugging Face se ha convertido en uno de los grandes puntos de encuentro de la inteligencia artificial. Allí encontramos modelos, datasets, herramientas, aplicaciones y recursos utilizados a diario por investigadores, empresas y desarrolladores.
Ahora Nvidia quiere quedarse con todo eso.
The Information asegura que ambas compañías habrían alcanzado un acuerdo valorado en 12.900 millones de dólares, citando a una persona conocedora de la operación. Otros medios, entre ellos TechCrunch, han recogido posteriormente la información.
Nvidia y Hugging Face, sin embargo, todavía no han anunciado públicamente la adquisición.
Por eso conviene mantener el condicional.
De 4.500 a casi 13.000 millones en tres años
La cifra ayuda a entender hasta qué punto Nvidia considera estratégica la compañía.
Hugging Face levantó 235 millones de dólares en 2023 en una ronda que la valoró en unos 4.500 millones de dólares. Entre sus inversores estaban Salesforce Ventures, Google, Amazon, IBM, Intel, AMD y la propia Nvidia.
Tres años después, Nvidia estaría dispuesta a pagar prácticamente el triple.
Y no parece que lo haga por sus ingresos.
The Information sitúa los ingresos anualizados de Hugging Face alrededor de los 150 millones de dólares. Aun así, pagar 12.900 millones implicaría valorar la empresa en decenas de veces esa cifra.
Nvidia está pagando por otra cosa.
Hugging Face se ha convertido en el GitHub de la inteligencia artificial
La comparación con GitHub no es perfecta, pero sirve bastante bien para entender la operación.
Microsoft compró GitHub en 2018 por 7.500 millones de dólares. No estaba comprando simplemente un lugar donde almacenar código.
Estaba comprando uno de los lugares donde los desarrolladores trabajan, publican sus proyectos, colaboran y descubren nuevas herramientas.
Con Hugging Face ocurre algo parecido.
La plataforma permite buscar y descargar modelos de lenguaje, generación de imágenes, audio, visión artificial y otras modalidades. También alberga datasets, aplicaciones mediante Spaces y herramientas para adaptar y ejecutar esos modelos.
Hugging Face se ha convertido, en la práctica, en una de las grandes puertas de entrada a la IA abierta.
Y Nvidia podría quedarse con las llaves.
Nvidia necesita que la IA abierta siga creciendo
Aquí está probablemente la parte más interesante de toda la operación.
Los principales clientes de Nvidia también se están convirtiendo en sus competidores.
Google desarrolla sus TPU. Amazon tiene Trainium. Microsoft trabaja en sus propios aceleradores y otros grandes laboratorios llevan años buscando formas de reducir su dependencia de las GPU de Nvidia.
Mientras tanto, China está empujando con fuerza su propio ecosistema de IA abierta, precisamente como alternativa a una infraestructura dominada por empresas estadounidenses.
The Information apunta a que Nvidia ve los modelos abiertos como un contrapeso frente a compañías como OpenAI o Anthropic.
Tiene sentido.
Un modelo abierto puede terminar ejecutándose en miles de empresas, centros de investigación, proveedores cloud y ordenadores diferentes.
Y Nvidia quiere que, cuando eso ocurra, debajo siga existiendo una GPU Nvidia.
CUDA ha sido hasta ahora una de sus armas más poderosas.
Hugging Face podría convertirse en otra.
Nvidia podría controlar mucho más que los chips
La compra también abre otra vía.
Hugging Face no se limita a almacenar modelos. También permite desplegarlos y utilizar infraestructura de diferentes proveedores para ejecutarlos.
Eso podría devolver a Nvidia al negocio de vender capacidad de computación directamente a desarrolladores y empresas.
La compañía había reducido sus ambiciones con DGX Cloud, una estrategia que la colocaba en una posición delicada frente a algunos de sus propios clientes, como Amazon Web Services.
Hugging Face le ofrecería otra forma de llegar directamente al desarrollador.
TechCrunch señala además que Nvidia mantiene compromisos por miles de millones de dólares relacionados con capacidad cloud contratada por algunos de sus clientes. Hugging Face podría servir también como vía para comercializar parte de esa capacidad si terminara quedando disponible.
El círculo empieza a cerrarse.
Nvidia fabrica las GPU.
CUDA proporciona el ecosistema de software.
Hugging Face podría aportar los modelos, las herramientas, los desarrolladores y una vía directa hacia el consumo de capacidad de computación.
Eso es bastante más que vender tarjetas gráficas.
¿Puede Hugging Face seguir siendo neutral?
Esta es la gran incógnita.
Una parte importante del atractivo de Hugging Face es precisamente que prácticamente todo cabe dentro.
No importa demasiado si utilizamos Nvidia, AMD, Intel, Apple Silicon o infraestructura de un proveedor de nube. Tampoco importa si el modelo procede de Meta, Google, Microsoft, Mistral, Alibaba, DeepSeek o un desarrollador independiente.
La plataforma intenta situarse por encima de todos ellos.
Ser propiedad de Nvidia inevitablemente generaría preguntas sobre esa independencia.
El asunto resulta todavía más llamativo porque Hugging Face ya rechazó anteriormente una inversión de 500 millones de dólares de Nvidia que habría valorado la compañía en unos 7.000 millones.
Según TechCrunch, uno de los motivos fue precisamente evitar que un único inversor pudiera tener demasiada influencia sobre sus decisiones.
Ahora estamos hablando directamente de venderle toda la empresa.
Una compra que puede cambiar el equilibrio de la IA
Todavía quedan muchas preguntas.
Habrá que saber si el acuerdo termina anunciándose oficialmente, qué condiciones incluye y, llegado el caso, qué dicen los reguladores.
También será importante escuchar a Hugging Face.
Su comunidad es probablemente el activo más valioso de la compañía. Mantener su confianza será fundamental si Nvidia quiere que la operación funcione.
Microsoft lo entendió cuando compró GitHub.
Ocho años después, Nvidia podría estar intentando una jugada parecida.
Pero existe una diferencia importante: Nvidia no solo quiere estar en el lugar donde se construye la inteligencia artificial. También fabrica buena parte de las máquinas que permiten ejecutarla.
Si finalmente esos 12.900 millones de dólares sirven para controlar también una de las principales puertas de entrada a los modelos abiertos, su posición dentro de la industria será todavía más difícil de ignorar.