La mayoría de los coches voladores intentan que un mismo vehículo circule y despegue. XPeng ha elegido una solución distinta: el Land Aircraft Carrier es un vehículo eléctrico de seis ruedas que transporta en su parte trasera un eVTOL desmontable para dos personas.

El conjunto se ha mostrado en IFA 2026 como parte de la estrategia de “IA física” de la compañía. No pretende despegar desde cualquier atasco, sino llevar la aeronave por carretera hasta una zona segura desde la que pueda volar.
Dos vehículos resuelven mejor problemas diferentes
El módulo terrestre mide aproximadamente 5,5 metros de largo y tiene un diseño voluminoso para alojar la aeronave. Funciona como transporte, estación de carga y garaje móvil.
El eVTOL se despliega mediante un mecanismo automatizado. Dispone de cabina para dos personas y controles simplificados, aunque su operación seguirá dependiendo de las normas aeronáuticas y de zonas autorizadas.
No es un coche que vaya a despegar en la calle
Separar ambos módulos evita cargar en el aire todo el peso y la complejidad de un automóvil. También significa que la parte aérea no sirve como vehículo terrestre independiente.
La propuesta se orienta inicialmente a turismo, rescate, zonas rurales y clientes con mucho dinero. En ciudades europeas, el espacio para despegar, el ruido y la regulación limitan mucho su uso cotidiano.
XPeng ya ha construido una fábrica específica
La planta de ARIDGE comenzó la producción de prueba a finales de 2025. Está diseñada para una capacidad inicial de 5.000 unidades anuales y podría llegar a 10.000, una escala llamativa para una categoría que todavía no ha demostrado su mercado.
Fabricar el vehículo es solo una parte. La empresa necesita certificar la aeronave, formar a los usuarios, mantener dos sistemas distintos y construir una red de lugares desde los que pueda operar.
¿Para quién tiene sentido?
No es una alternativa a un coche eléctrico convencional. Encaja mejor como producto recreativo muy caro o como herramienta para organizaciones que necesitan alcanzar zonas sin carretera.
Su diseño modular tiene más lógica técnica que muchos conceptos de coche volador. También deja claro que la movilidad aérea personal seguirá dependiendo de infraestructuras y permisos, aunque la aeronave sea relativamente sencilla de pilotar.
Precio y disponibilidad
XPeng ha situado anteriormente el precio objetivo del conjunto en torno a dos millones de yuanes, aproximadamente 280.000 dólares. La fabricación avanza en China, pero no existe una fecha de venta confirmada para España o el resto de Europa.
El problema más difícil empieza después del despegue
Transportar el eVTOL dentro del vehículo terrestre soluciona almacenamiento, carga y desplazamiento hasta una zona de vuelo. También evita conducir por carretera una aeronave con alas o rotores desplegados. Esa integración puede resultar práctica para turismo, emergencias, grandes fincas o trayectos entre instalaciones alejadas.
La operación diaria requiere mucho más que un lugar despejado. Hay que comprobar meteorología, autonomía, rutas autorizadas y puntos alternativos de aterrizaje. Un vehículo que cuesta alrededor de 280.000 dólares no se dirige al transporte cotidiano masivo, sino a clientes de alto poder adquisitivo y organizaciones con una misión concreta.
La aeronave para dos personas simplifica el entrenamiento mediante controles automatizados, pero la automatización no elimina responsabilidad. Europa exigiría certificación del aparato, formación del piloto, seguros y coordinación con el espacio aéreo. Las reglas pueden variar incluso entre municipios para ruido, despegue y aterrizaje.
La fábrica con capacidad inicial para 5.000 unidades muestra que XPeng piensa en una escala mayor que la de un prototipo artesanal. Aun así, producir no equivale a entregar. Cada mercado necesitará homologación y servicio técnico para dos máquinas distintas: el vehículo de seis ruedas y el módulo aéreo.
La aparición en IFA sirve para medir el interés internacional. El Land Aircraft Carrier ya no es únicamente un render, pero todavía queda una enorme distancia entre producirlo y poder utilizarlo legalmente cerca de una ciudad.
La autonomía aérea no es el único límite. El módulo necesita reservas para cambios de viento y desvíos, mientras el vehículo terrestre debe conservar energía suficiente para volver. La planificación deberá tratar ambas baterías como un sistema y no como dos productos independientes.
También habrá que valorar dónde se guarda el módulo después de aterrizar si el coche no está en el destino. La idea es más convincente en recorridos de ida y vuelta o entre bases conocidas que como sustituto espontáneo del automóvil.
Fuente: información oficial de XPeng AeroHT.