Siemens ha actualizado su horno iQ700 para que pueda reconocer más de cien platos y proponer automáticamente la temperatura, el modo y el tiempo de cocción. La cámara interior identifica la preparación y el sistema sugiere un programa, con la intención de reducir las decisiones necesarias antes de cocinar.

La parte más interesante de la nueva versión no es solo el reconocimiento. Si el usuario cambia el resultado recomendado —por ejemplo, añade tiempo para dorar más una pizza—, puede guardar ese ajuste como favorito. La próxima vez, el horno recupera la preferencia en lugar de volver siempre al programa estándar.
¿Qué puede hacer y qué no?
El reconocimiento cubre más de cien preparaciones, desde pan y repostería hasta pizzas y asados. Una cámara observa el interior y el software compara la imagen con los modelos aprendidos. Después recomienda los parámetros y supervisa el proceso. El usuario conserva el control y puede modificar los ajustes en cualquier momento.
Esto puede ayudar a quien utiliza alimentos y recetas repetidas, pero no convierte el horno en un cocinero autónomo. El tamaño de la pieza, la humedad de una masa o la preferencia personal siguen influyendo. Tampoco todos los platos caseros tienen una apariencia suficientemente uniforme como para que una cámara los clasifique sin dudas.
Para cocinas que buscan consistencia
El iQ700 se dirige a hogares de gama alta y a usuarios que quieren resultados repetibles sin consultar continuamente tiempos y temperaturas. Puede resultar práctico para familias que alternan varias personas frente al horno: una preferencia guardada evita que cada una tenga que recordar el programa exacto.
También hay un uso menos evidente en la accesibilidad. Reducir menús y decisiones facilita cocinar a quien no está familiarizado con el aparato. A cambio, la dependencia del software obliga a valorar el soporte a largo plazo y la política de actualizaciones.
Precio y disponibilidad
Siemens ha mostrado estas funciones durante IFA 2026, pero su comunicado no concreta el precio ni la fecha de llegada a España. La denominación iQ700 corresponde a la gama superior de la marca, de modo que no será una función pensada inicialmente para hornos básicos.
La propuesta resulta más convincente por la memoria de preferencias que por la cifra de platos reconocidos. Aprender una corrección real del usuario puede ahorrar tiempo; una lista larga de recetas sirve de poco si las recomendaciones no coinciden con el punto de cocción que busca cada casa.
Reconocer el plato es solo el primer paso
La cámara identifica la apariencia del alimento, pero el horno no conoce necesariamente su peso, temperatura inicial o composición. Dos pizzas visualmente similares pueden necesitar tiempos distintos si una está congelada y otra recién preparada. Por eso la recomendación debe entenderse como un punto de partida que los sensores y el usuario ajustan durante la cocción.
Guardar correcciones personales aporta una capa más útil. Si una familia repite el mismo pan, asado o gratinado, el horno puede recordar el resultado preferido. La función debería permitir nombrar recetas, elegir el grado de cocción y recuperar una versión anterior. También sería conveniente que los favoritos se puedan exportar si se cambia de aparato.
La cámara interior trabaja en un entorno difícil: calor, vapor y grasa. La calidad del reconocimiento dependerá de que la lente permanezca limpia y de que el sistema avise cuando no puede ver con claridad. Un programa automático no debería iniciar una cocción si la confianza es baja; es mejor pedir confirmación que aplicar una temperatura incorrecta.
Para quien cocina recetas muy variadas, los cien platos compatibles ofrecen orientación. Para quien prepara siempre lo mismo, la memoria de preferencias tendrá más valor que el catálogo. Los cocineros experimentados quizá prefieran mantener control manual, pero pueden aprovechar la supervisión para reducir comprobaciones sin renunciar a modificar temperatura o tiempo.
La conectividad puede enviar avisos y consultar el estado, pero no debería ser obligatoria para reconocer platos o recuperar favoritos. Un horno suele permanecer instalado más de una década; el procesamiento esencial tiene que sobrevivir a cambios de cuenta, router y teléfono.
La seguridad sigue apoyándose en sensores físicos, cierres y límites de temperatura. La IA recomienda, pero no debe saltarse esas protecciones. También debería distinguir entre una sugerencia y una orden confirmada, especialmente cuando el usuario guarda una preferencia más intensa que el programa original.
Fuente: comunicado oficial de Siemens.