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PLD Space: la empresa española que quiere devolver a Europa la capacidad de competir en el espacio

Imagen destacada del artículo sobre PLD Space y MIURA 5

Nació en Elche en 2011 con una idea que entonces sonaba casi desproporcionada: diseñar y fabricar cohetes desde España. Quince años después, PLD Space ya ha hecho volar MIURA 1, está cerrando el desarrollo de MIURA 5 y prepara una familia de lanzadores mucho más grandes junto a una cápsula para transporte orbital.

La historia merece atención precisamente porque no necesita el comodín del «SpaceX español». PLD Space todavía no lanza cohetes orbitales de forma comercial y regular, pero tampoco es ya aquella startup que enseñaba renders y prometía llegar algún día al espacio. Ha conseguido algo bastante más difícil: convertir una idea improbable en una empresa industrial con motores, cohetes, instalaciones de ensayo y contratos europeos.

Todo empezó con una idea bastante poco sensata

PLD Space fue fundada en 2011 por Raúl Torres y Raúl Verdú. Su planteamiento era poco habitual dentro del ecosistema tecnológico español: no querían desarrollar una aplicación, vender software ni fabricar una pieza para terceros. Querían construir el vehículo completo.

Eso explica una de las claves de la compañía: la integración vertical. PLD Space diseña motores, estructuras y aviónica, realiza ensayos, fabrica los vehículos y prepara sus propias operaciones de lanzamiento. Tiene su sede y fábrica en Elche, un gran centro de pruebas en Teruel y presencia en Kourou, en la Guayana Francesa, donde se encuentra el puerto espacial europeo.

El primer gran resultado fue MIURA 1. El pequeño lanzador suborbital despegó el 7 de octubre de 2023 desde El Arenosillo, en Huelva, en un vuelo de 306 segundos que alcanzó un apogeo de 46 kilómetros. Más que un producto comercial, era un laboratorio volante: sirvió para validar motores, estructuras, aviónica, operaciones y buena parte de la tecnología necesaria para el siguiente paso.

La propia compañía asegura que los datos obtenidos permitieron validar alrededor del 70 % del diseño y la tecnología de MIURA 5. Ahí está el valor real de aquel lanzamiento: no fue el final de nada, sino el ensayo general del proyecto que de verdad tiene que demostrar si PLD Space puede convertirse en un operador espacial.

MIURA 5 es donde empieza el examen de verdad

Ese proyecto es MIURA 5, un lanzador orbital de dos etapas destinado principalmente al transporte de pequeños satélites. Aquí cambia por completo la escala. Ya no basta con demostrar que un motor funciona o que un vehículo puede completar un vuelo suborbital: hay que colocar cargas útiles en órbita, repetirlo con fiabilidad y hacerlo con una frecuencia que permita construir un negocio.

La compañía afronta ahora la fase final de desarrollo y calificación del vehículo. También trabaja en capacidades de recuperación de la primera etapa y en tecnologías de aterrizaje propulsivo como paso previo hacia una mayor reutilización.

MIURA 5 operará desde el Centro Espacial de Guayana, en Kourou. Es un detalle importante porque sitúa a PLD Space dentro de la infraestructura espacial europea, no como un proyecto aislado que opera al margen de ella.

Y el objetivo industrial es todavía más exigente. La empresa ha planteado escalar progresivamente la fabricación hasta alcanzar 32 unidades de MIURA 5 al año en 2030. Construir un cohete que funcione una vez es difícil; fabricar decenas con cadencia, costes controlados y una fiabilidad aceptable es otra historia. Esa será probablemente la prueba decisiva.

El siguiente salto ya no es pequeño

Mientras MIURA 5 se acerca a su etapa operacional, PLD Space ya trabaja en MIURA Next, una familia de lanzadores que abandona definitivamente la categoría de los pequeños cohetes.

La configuración base está concebida para colocar hasta 13 toneladas en órbita, mientras que las variantes Heavy y Super Heavy elevan esa capacidad hasta más de 36 y 53 toneladas, respectivamente. La hoja de ruta es ambiciosa, pero sigue una lógica industrial clara: reutilizar tecnologías, procesos de fabricación y conocimientos desarrollados primero con MIURA 1 y después con MIURA 5.

El objetivo ya no es disponer simplemente de un lanzador español para pequeños satélites. Es construir una familia europea de vehículos capaz de cubrir misiones cada vez mayores.

Después de los cohetes aparece LINCE

La hoja de ruta da todavía otro paso con LINCE, una cápsula concebida para transportar carga y, más adelante, tripulación. PLD Space plantea configuraciones para cuatro o cinco astronautas y misiones a la órbita de la Estación Espacial Internacional.

Es, con diferencia, el proyecto más lejano a una operación comercial real, así que conviene tratarlo como lo que es: una ambición de largo plazo. Pero sirve para entender hasta dónde quiere llegar la empresa. PLD Space no aspira únicamente a vender lanzamientos de pequeños satélites, sino a construir una plataforma europea de transporte espacial mucho más completa.

Europa ha decidido tomarse en serio el proyecto

La ambición empresarial importaría bastante menos si no estuviera acompañada de financiación y contratos. Y 2026 ha cambiado considerablemente la posición de PLD Space.

En abril, el Banco Europeo de Inversiones concedió a la compañía 30 millones de euros en financiación para apoyar la fase final de MIURA 5 y aumentar su capacidad industrial. Fue la primera inversión directa del BEI en el segmento de pequeños lanzadores.

El respaldo más importante llegó en agosto, cuando la Agencia Espacial Europea seleccionó a PLD Space dentro del European Launcher Challenge. El programa busca aumentar la oferta europea de servicios de lanzamiento y fomentar una mayor competencia entre operadores privados. Según PLD Space, los componentes adjudicados a la compañía suman 158,9 millones de euros y servirán para consolidar MIURA 5 y desarrollar capacidades que después podrán trasladarse a MIURA Next.

Pocos días después, PLD Space amplió su ronda Serie C hasta los 288 millones de euros. Mitsubishi Electric había entrado previamente como inversor y cliente estratégico.

Nada de esto garantiza que los cohetes vayan a funcionar ni que el negocio vaya a ser rentable. Lo que sí demuestra es algo bastante más concreto: instituciones e inversores están dispuestos a financiar el intento de convertir PLD Space en uno de los nuevos operadores de lanzamiento europeos.

El problema europeo que PLD Space quiere aprovechar

Europa no parte de cero. Ariane y Vega siguen siendo piezas fundamentales del acceso europeo al espacio, así que sería incorrecto presentar a PLD Space como la compañía que viene a «salvar» al continente. El problema es otro: el mercado mundial ha cambiado con enorme rapidez y Europa quiere sumar a sus programas tradicionales una nueva generación de operadores privados más flexibles y con mayor cadencia.

PLD Space comparte esa carrera con empresas como Isar Aerospace, MaiaSpace o Rocket Factory Augsburg. Esa competencia es precisamente lo que busca estimular la ESA con el European Launcher Challenge.

Ahí está probablemente la verdadera importancia de la empresa española. No necesita convertirse en SpaceX para ser relevante. Si MIURA 5 alcanza operaciones comerciales, aumenta su cadencia y las tecnologías desarrolladas terminan llegando a MIURA Next, Europa habrá ganado un nuevo proveedor de acceso al espacio construido prácticamente desde cero en el continente.

Lo difícil empieza ahora

PLD Space ya ha demostrado que puede diseñar motores propios, construir un cohete, hacerlo volar y levantar alrededor de ese proyecto una infraestructura industrial poco habitual en España. También ha conseguido financiación, clientes, socios internacionales y contratos institucionales.

Pero MIURA 5 todavía tiene que demostrar capacidad orbital y convertirla después en lanzamientos comerciales repetidos. Entre hacer volar un demostrador y operar decenas de cohetes al año hay una diferencia enorme en fabricación, logística, fiabilidad y costes.

Quizá por eso la historia resulta más interesante sin adornarla. No hace falta inventar un «MIURA 9», proclamar que España domina el espacio ni buscar desesperadamente un equivalente nacional de SpaceX. Una empresa nacida en Elche está construyendo motores y cohetes propios, ha conseguido colocar su proyecto dentro de la estrategia espacial europea y ahora tiene que demostrar que puede convertir toda esa ambición en una operación real.

Si lo consigue, los titulares grandilocuentes vendrán solos.

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