Quedan pocas semanas para que Samsung enseñe al mundo su nueva generación de smartphones. Y aunque todavía no hay anuncio oficial, la sensación es clara: el Galaxy S26 ya no es un misterio, es un puzle casi completo.
No estamos ante una filtración aislada ni ante el típico rumor inflado de pre-lanzamiento. Lo que rodea a la familia S26 es una sucesión constante de datos que encajan demasiado bien entre sí como para ser casualidad. Eso nos permite algo útil: hacernos una idea bastante realista de lo que viene, pero también entender qué estrategia está siguiendo Samsung en 2026.
La fecha ya sobrevuela el calendario
Todo apunta a que Samsung repetirá su calendario habitual de principios de año. La información más consistente habla de una presentación a finales de febrero, con ventas arrancando en marzo.
La fecha que más se repite en documentos y filtraciones es el 25 de febrero de 2026. Día 25, mes 2, año 26. Demasiado redondo como para ser una coincidencia inocente. No es oficial, pero encaja con el historial de Samsung y con su logística habitual, muy similar a lo que ya vimos en generaciones anteriores.
Tres modelos, una estrategia clara
Aquí hay bastante consenso: la gama quedaría así.
- Galaxy S26
- Galaxy S26+
- Galaxy S26 Ultra
Nada de versiones “Edge” ni experimentos raros. Samsung vuelve a una estructura simple y reconocible, una decisión que encaja con su tendencia reciente a priorizar eficiencia, IA y coherencia de producto frente a fuegos artificiales.
Galaxy S26 Ultra: no lo cambia todo, lo completa
El S26 Ultra vuelve a ser el escaparate tecnológico de la marca, pero no desde la espectacularidad, sino desde el refinamiento. Este año, el conjunto parece menos obsesionado con “más” y más centrado en “mejor”.
Todo apunta a una pantalla LTPO AMOLED de 6,9 pulgadas, con un cristal mate antirreflejos que debería mejorar de forma clara la visibilidad en exteriores. Samsung ya ha experimentado con este enfoque en generaciones recientes, pero aquí daría un paso más en usabilidad real.
En batería, los rumores sitúan la capacidad entre los 5.000 y los 5.200 mAh. No hay cifra cerrada, pero ojalá se acerque al máximo posible, porque al Ultra le vendría muy bien para sostener hardware e IA con más tranquilidad, especialmente en un contexto donde cada vez se exige más procesamiento local.
La función “vistosa”: privacidad en pantalla con un objetivo claro
Más allá de pantalla, cámara o batería, el Galaxy S26 Ultra podría estrenar una de las novedades más llamativas de esta generación: un sistema de privacidad visual integrado en la pantalla.
La idea sería permitir que el teléfono reduzca la legibilidad desde ángulos laterales, evitando miradas ajenas en transporte, eventos u oficinas. No como un simple filtro, sino como una combinación de panel y software integrada en el sistema, con opciones como:
- Activación manual
- Activación automática según contexto
- Activación por aplicación (banca, correo, documentos, mensajería)
Es una función útil, interesante de probar y habrá que ver cuánto la adopta el usuario medio. Pero además, tiene una segunda lectura clara: le sirve a Samsung para competir directamente con el discurso de privacidad de Apple, que lleva años usando este argumento como uno de sus grandes pilares de marketing, tal y como la propia compañía explica en su enfoque oficial sobre privacidad.
Si Samsung la ejecuta bien, puede convertirse en un argumento muy visual en presentaciones y publicidad, pero también en una función que aporte valor real en el día a día.
Cámara: el telemacro por fin llega donde tenía que llegar
En fotografía, el Ultra no parece buscar una revolución de números, sino mejoras prácticas. Y aquí aparece un detalle que llevaba tiempo esperando: un modo telemacro asistido por IA en el teleobjetivo 3x.
Es algo que he podido probar en otras marcas como Oppo, Xiaomi u Honor, y que demuestra ser mucho más útil de lo que parece: detalles, objetos, comida, planos creativos, documentos o texturas sin forzar el sensor principal. No es decisivo por sí solo, pero sí hace el conjunto más completo.
El resto del paquete encaja con lo esperado: Snapdragon 8 Elite Gen 5 en el Ultra, marco de titanio y compatibilidad total con el S Pen.
Qi2 y la pregunta incómoda: ¿se sacrifica la carga inversa?
La llegada de Qi2 nativo con imanes integrados es una noticia excelente y acerca a Samsung al nuevo estándar impulsado por el Wireless Power Consortium.
Eso sí, queda una incógnita importante: si Qi2 implicará perder la carga inalámbrica reversible, como ya ocurrió en algunos dispositivos recientes. No sería un drama, pero sí un compromiso que conviene conocer.
Galaxy S26 y S26+: continuidad bien entendida
Samsung parece mantener la dinámica de los últimos años: el S26 y el S26+ forman pareja, mientras el Ultra juega en otra liga. Una estrategia que busca plantar cara directa a los iPhone Pro, dejando el Ultra como una opción claramente superior y diferenciada.
En cámaras, ambos seguirían la línea habitual de Samsung, pero con un detalle clave: el mismo teleobjetivo 3x de 12 MP que el Ultra, incluyendo el modo macro asistido por IA. Una decisión que democratiza una función realmente útil.
- Galaxy S26: pantalla en torno a 6,3 pulgadas y batería alrededor de 4.300 mAh.
- Galaxy S26+: salto importante, con pantalla cercana a 6,9 pulgadas y batería en torno a 5.000 mAh.
Que el Plus se haga grande es una decisión lógica, aunque abre un debate interesante sobre posible canibalización del Ultra. Aun así, el posicionamiento parece claro: S26 y S26+ como pareja “Pro”, Ultra como algo distinto. Muy marketing contra Apple.
Procesadores: el viejo debate vuelve
Todo apunta a un escenario conocido: Ultra con Qualcomm y, en determinados mercados, S26 y S26+ con Exynos. No es lo que muchos esperaban, pero encaja con la estrategia histórica de Samsung. Esto ya pasó con los S25, por lo que no es de extrañar que vuelvan a repetir.
La clave, como siempre, no será el nombre del chip, sino la eficiencia y el rendimiento sostenido. Algo que solo se podrá valorar con pruebas reales y uso prolongado. De momento el Exynos pinta bastante bien.
Software: más IA, pero sin fuegos artificiales
El Galaxy S26 llegará con One UI 8.5 sobre Android 16, apoyándose en las novedades del sistema que Google ya ha ido adelantando en su documentación oficial.
Galaxy AI seguirá creciendo con mejoras incrementales: edición generativa más afinada, traducción más estable y una integración más contextual en el sistema. También se habla de integraciones con motores de búsqueda basados en IA dentro del ecosistema Bixby, algo que habrá que evaluar más allá del marketing.
Lo que aún no sabemos (y es lo más importante)
- Precios finales
- Autonomía real con IA activada
- Rendimiento real del Exynos
- Cuánto procesamiento será local y cuánto dependerá de la nube
- Qué compromisos trae Qi2 (por ejemplo, si se mantiene la carga inversa)
Y estas respuestas no llegan con una keynote, sino con semanas de uso real.
La lectura clara
El Galaxy S26 no quiere sorprender. Quiere convencer.
Samsung apuesta por un año de refinamiento: Qi2, pantallas más grandes, fotografía más práctica y una función de privacidad que le sirve tanto para el uso diario como para competir en narrativa con Apple. La clave no estará en la lista de novedades, sino en cómo se comporta el dispositivo cuando deja de ser noticia y pasa a ser herramienta.

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