Hay dispositivos que prometen demasiado y luego se caen por su propio peso, y otros que llegan con una propuesta clara y la cumplen sin ruidos ni artificios. Este Asus Zenbook 14 OLED con AMD pertenece a ese segundo grupo. Lo pedí porque quería comprobar si de verdad existía un portátil en torno a los 1.000 euros capaz de ofrecer una experiencia sólida, equilibrada y suficientemente potente para la mayoría. Y la respuesta, después de un mes con él, es que sí: existe.
No es un equipo que busque impresionar con números imposibles ni con titulares grandes. Es un portátil que se coloca justo en el centro de lo que mucha gente necesita, y que rara vez te hace pensar en lo que le falta. Para mí, eso ya dice bastante.
Un portátil que se siente ligero sin sentirse frágil
El Zenbook 14 mantiene ese diseño funcional y coherente que Asus lleva años puliendo. Con poco más de 1,2 kg, es un portátil de esos que metes en la mochila y te olvidas de que van contigo. La construcción en aluminio es buena, el chasis no cruje y la tapa se abre sin resistencia con una mano, un detalle que siempre agradezco porque revela cierto mimo en la fabricación.
El teclado tiene un recorrido cómodo, retroiluminación uniforme y una distribución muy fácil de adaptar. No es un teclado premium, pero responde bien. El trackpad, amplio y preciso, incorpora el clásico NumberPad táctil que Asus lleva años usando, y que sigue siendo una idea excelente que otras marcas inexplicablemente no copian.
Rendimiento suficiente para casi todos, perfecto para muchos

Este modelo monta el nuevo AMD Ryzen AI 7 7350 con 16 GB de RAM y 1 TB de almacenamiento. Sobre el papel suena a configuración estándar, pero en el día a día funciona mejor de lo que podría parecer. Todo lo habitual —navegación, multitarea, ofimática, videollamadas, herramientas de productividad— se mueve con soltura. Y lo más sorprendente es que incluso permite editar vídeo 4K con bastante dignidad.
El timeline se mueve fluido y solo notas los límites cuando llega el momento de exportar: los renderizados son prácticamente 1:1. Si tu vídeo dura 20 minutos, tardará unos 20 minutos en sacarlo. Aquí es donde notas que la gráfica integrada y esos 16 GB se quedan un poco cortos, pero aun así, para alguien que edita de forma ocasional o que está empezando, es más que suficiente.
En juegos el resultado es el esperado: puedes jugar a títulos moderados ajustando resolución y gráficos. No es un portátil gaming ni lo pretende, pero permite desconectar un rato sin convertir el ventilador en un secador de pelo.
Temperatura y ventiladores: aquí no hay magia

Cuando le pides potencia, se calienta. Y cuando se calienta, los ventiladores se escuchan. No es molesto ni exagerado, pero sí más presente de lo que me gustaría. Es una de las diferencias claras frente a un MacBook Air M4, que vive en un silencio prácticamente absoluto. Aquí, en cambio, hay un sistema de refrigeración activo que hace su trabajo y se nota. Nada dramático, pero es parte de la experiencia y conviene saberlo.
La pantalla OLED: la razón por la que este portátil se disfruta tanto
La pantalla es uno de los puntos fuertes del Zenbook 14. Un panel OLED Full HD+ con unos 400 nits de brillo típico que, sin ser espectacular, funciona muy bien en interiores y decentemente en exteriores siempre que no haya sol directo. Los colores son vibrantes, el contraste es perfecto y la nitidez más que suficiente para trabajar, ver contenido multimedia o editar fotos con comodidad.
El HDR llega a unos 600 nits y mejora la experiencia en películas y plataformas. El audio acompaña: no destaca por volumen, pero tiene suficiente claridad como para usarlo sin auriculares. No es un portátil pensado para ser un cine portátil, pero cumple.
Autonomía real: justo lo necesario para un día completo

Aquí entra en juego la batería de 75 Wh. En mis pruebas he rondado las 9 horas reales de uso variado: texto, navegador, YouTube esporádico y brillo medio. Una jornada. Sin trucos. Sin renunciar a nada. Cuando empiezas a editar o a pedirle más, la autonomía cae a hora y media o dos, lo habitual en Windows.
La carga rápida de 65 W por USB-C es cómoda, sobre todo porque puedes usar prácticamente cualquier cargador decente que tengas por casa. Y eso, en movilidad, marca la diferencia.
¿Le planta cara al MacBook Air M4?
Sí y no. Este Zenbook gana en conexiones, versatilidad, compatibilidad con programas y precio. El MacBook Air M4 gana en silencio, eficiencia y autonomía. Si tu día a día pasa por herramientas de productividad, navegación web, algo de edición y mucha movilidad, este Asus tiene muchísimo sentido por lo que cuesta.
Si lo que más valoras es trabajar en completo silencio y alargar la batería al máximo, Apple sigue siendo la referencia. Dos filosofías distintas para dos usuarios distintos.
Lo que me llevo después de un mes con él
Lo mejor del Zenbook 14 es que no tiene que demostrar nada. No pretende ser revolucionario ni sustituir a los modelos más caros; solo quiere ser útil. Y lo consigue. Es un portátil que encaja con estudiantes, trabajadores que viven gran parte del día entre navegador y herramientas colaborativas, gente que necesita algo ligero y fiable, y creadores que editan de forma ocasional.
Me gusta porque no engaña: te da exactamente lo que promete. No te vende una transformación digital ni te hace creer que vas a poder con todo. Es un equipo coherente, sólido y amable con el usuario. Para mí, es de esos portátiles que recomendaría sin pensarlo demasiado a quien me pida algo por 1.000 euros para trabajar, estudiar o simplemente tener un buen portátil para el día a día.
Y si quieres estirarlo aún más en el tiempo, mi consejo es ir a por la versión de 32 GB de RAM cuando esté disponible, sobre todo si usas aplicaciones más pesadas. Pero incluso este modelo base está sorprendentemente bien.
Nota de transparencia
Asus me ha prestado este equipo durante un mes para realizar el análisis, pero no ha tenido ningún control sobre el contenido ni sobre mis conclusiones.













Deja una respuesta