Hefestec
MacBook Air M4, nunca fue tan fácil elegir
Lo compré una mañana cualquiera, sin demasiada épica. Café en la mesa, mochila medio vacía y la sensación de que iba a ser otro portátil más que pasaría por mis manos. Mi idea era simple: analizarlo, escribir el artículo… y venderlo. Venía cómodo en Windows, llevaba años moviéndome ahí y no sentía ninguna necesidad real
La era de la escasez artificial
Durante años dimos por hecho que la tecnología avanzaba en una sola dirección: más capacidad, más potencia, más abundancia. Cada nueva generación traía mejoras, bajadas de precio relativas y la sensación de que los límites siempre se desplazaban un poco más lejos. La escasez parecía un problema temporal, algo que tarde o temprano se corregía.
La IA está haciendo que el software vuelva a ser caro
Durante años asumimos que el software era barato. O, al menos, que tendería a serlo. Aplicaciones gratuitas, modelos freemium, suscripciones de pocos euros al mes. El coste parecía diluirse hasta casi desaparecer, mientras el valor se trasladaba al hardware, a los datos o a la publicidad. Ese paradigma marcó toda una generación de productos digitales.
La nueva obsesión no es la potencia. Es el silencio
Durante años, el ruido fue una prueba de vida. Ventiladores girando, discos trabajando, notificaciones constantes, luces que parpadeaban. El sonido —físico o digital— era la confirmación de que algo estaba pasando, de que la tecnología estaba haciendo su trabajo. Cuanto más ruido hacía, más parecía justificar su presencia. Ese ruido no solo se toleraba, se
Estamos entrando en la era del hardware invisible
Hubo un tiempo en el que el hardware quería ser visto. Más aún: quería ser admirado. Botones, luces, puertos, rejillas, diseños agresivos o futuristas. El objeto tecnológico no solo cumplía una función: se anunciaba a sí mismo. Estaba ahí para demostrar algo, para ocupar espacio visual y simbólico, para recordarte que habías comprado tecnología. Ese
La tecnología ya no emociona. Y está bien
No es nostalgia. Tampoco cinismo. Es una constatación bastante más incómoda: la tecnología ya no nos emociona como antes. No hay ese brillo en los ojos cuando se presenta un nuevo producto, ni esa urgencia casi irracional por tenerlo en las manos. Lo miramos, lo entendemos… y seguimos con nuestra vida. Y lo más extraño
Tu móvil ya es mejor de lo que necesitas. El problema ahora es psicológico
Llevo días con la misma sensación cada vez que pruebo un móvil nuevo. No es frustración. Tampoco decepción. Es algo más incómodo: indiferencia. Lo saco de la caja, lo configuro, lo uso… y funciona exactamente como espero que funcione. Bien. Muy bien, incluso. Pero nada más. No hay sorpresa, no hay fricción, no hay ese
En mitad de la crisis de chips, la luz se llama CXMT
Empiezas a montarte un ordenador. Nada raro. No es un capricho, no es un proyecto extremo ni una máquina pensada para competir en benchmarks. Es simplemente ese momento en el que decides renovar el PC porque el anterior ya no da más de sí. Miras procesador, eliges placa base, haces cuentas con la gráfica —esa
Pixel 10a: la continuación ilógica de una industria que ya no ilusiona
La situación que ves en la foto de cabecera es exactamente lo que puede pasar si se confirman las filtraciones del Google Pixel 10a: confusión. No porque el móvil sea malo, sino porque cuesta distinguirlo de lo que ya existe. El dispositivo que aparece en la imagen no es el Pixel 10a. Es un Pixel









