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Las gafas inteligentes no necesitan grabarlo todo para ser útiles

Persona usando unas gafas inteligentes Even G2 con indicaciones de navegación en la lente

Las gafas inteligentes parecían condenadas a seguir el camino marcado por las Ray-Ban Meta: cámaras, micrófonos, altavoces y una inteligencia artificial pendiente de todo lo que ocurre alrededor. Las Even G2 plantean justo lo contrario. No tienen cámara ni altavoces, pero sí una pantalla integrada capaz de mostrar información delante de los ojos.

La propuesta no es nueva en sentido estricto, pero sí resulta cada vez más relevante ahora que las gafas con IA empiezan a abandonar el terreno del experimento. Mientras Meta trabaja en modelos capaces de recordar prácticamente toda nuestra vida, Even Realities apuesta por una tecnología más discreta: traducciones, indicaciones, notificaciones, notas y un teleprompter personal que solo puede ver quien lleva las gafas.

Menos cámara y más información útil

Las Even G2 utilizan un sistema óptico para proyectar texto e indicaciones directamente sobre las lentes. El objetivo no es sustituir al móvil ni convertir el mundo en una pantalla llena de gráficos, sino ofrecer pequeños fragmentos de información sin obligarnos a mirar continuamente hacia abajo.

Entre sus funciones encontramos navegación mediante datos de Google Maps, notificaciones, traducción en tiempo real, asistencia durante conversaciones y un teleprompter que permite importar documentos en formatos como PDF, Word o TXT. Según la propia compañía, la batería puede alcanzar hasta dos días de uso habitual, mientras que el estuche añade varias cargas adicionales.

También existe un anillo opcional, el Even R1, que permite desplazarse por los menús y controlar el contenido de forma más discreta. No es precisamente una propuesta barata, pero sí muestra una dirección diferente para esta categoría.

Privacidad no significa renunciar a toda la tecnología

La ausencia de cámara evita uno de los principales problemas de las gafas inteligentes actuales: las personas que aparecen delante nunca han aceptado formar parte del producto. Meta ha tratado de reducir ese conflicto utilizando un LED de grabación y preparando sistemas que apaguen la cámara cuando detectan que ha sido manipulado, como ya contamos en Hefestec. Aun así, el problema de fondo sigue existiendo.

Las Even G2 tampoco son un producto completamente privado. Incorporan micrófonos y algunas funciones, como la traducción, envían el audio al móvil y utilizan servicios en la nube. Además, la función de asistencia en conversaciones puede transcribir y resumir lo que se está diciendo. La diferencia es que no existe una cámara capturando imágenes continuamente ni un altavoz que convierta las gafas en unos auriculares abiertos.

Quizá las gafas inteligentes deban parecerse más a un reloj

La idea recuerda más a un smartwatch que a una cámara colocada en la cara. El reloj no intenta registrar todo lo que vemos: nos muestra la hora, una indicación, un mensaje o una alerta concreta. Las Even G2 hacen algo parecido, pero colocan esa información en el campo de visión.

Este enfoque probablemente resulte menos espectacular en una presentación. No permite grabar vídeos en primera persona, hacer fotografías con una orden de voz ni pedir a la IA que analice cualquier objeto situado delante. A cambio, ofrece algo que puede resultar más importante: unas gafas que no obligan al resto del mundo a preguntarse si está siendo grabado.

El futuro de las gafas inteligentes no tiene por qué elegir un único camino. Habrá modelos con cámaras capaces de reconocer el entorno y otros centrados en mostrarnos información. Lo interesante es que la utilidad no depende necesariamente de convertir nuestros ojos en una cámara de vigilancia permanente.

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