La tercera temporada de La casa del dragón (House of the Dragon) termina con Rhaenyra sentada en el Trono de Hierro (Iron Throne), Aegon y Aemond reunidos en Harrenhal y los Hightower todavía en pie después del desastre de Tumbleton. La guerra continúa dividida entre Negros (Blacks) y Verdes (Greens), pero las alianzas ya no son tan sencillas como al principio.
Esta guía recoge la posición de los personajes, casas y ejércitos después del final de la tercera temporada. Contiene spoilers de todos los episodios emitidos, pero no adelanta acontecimientos de Fuego y sangre (Fire & Blood).

El mapa rápido de la guerra
| Facción | Figuras principales | Situación al terminar la temporada |
|---|---|---|
| Negros (Blacks) | Rhaenyra, Daemon, Baela, Addam, Corlys y las fuerzas del Norte (the North) y las Tierras de los Ríos (Riverlands) | Controlan Desembarco del Rey (King’s Landing), pero han perdido cohesión y confianza interna. |
| Verdes (Greens) | Aegon II, Aemond, Larys, casas Lannister y Baratheon | No controlan la capital, pero vuelven a tener un rey, a Fuegosol (Sunfyre) y una causa común. |
| Hightower | Gwayne, Daeron y los supervivientes de Tumbleton | Ormund ha muerto y existen planes para defender los intereses de Antigua (Oldtown) incluso al margen de Aegon. |
| Lealtad incierta | Ulf, Hugh, Mysaria, Alicent y Rhaena | Sus decisiones ya no responden de forma clara a una sola facción. |
Rhaenyra tiene el trono, pero no controla su bando
Rhaenyra ocupa Desembarco del Rey (King’s Landing) y el Trono de Hierro (Iron Throne). Esta posición le permite presentarse como reina, pero no significa que controle Poniente (Westeros). Aegon continúa vivo, los Hightower mantienen la rebelión y la Fe de los Siete (Faith of the Seven) se ha negado a reconocer su coronación.

Su problema más grave está dentro de su propio gobierno. Ha expulsado a Mysaria, se ha distanciado de Corlys y de las hijas de Daemon y ha respondido a las críticas con una autoridad cada vez más personal. Los Negros (Blacks) conservan más recursos sobre el papel, pero ya no actúan como un bloque coordinado.
La muerte de Helaena también hace prácticamente imposible reconstruir el acuerdo personal con Alicent. En nuestro análisis de la tercera temporada de La casa del dragón (House of the Dragon) explicamos cómo Rhaenyra ha terminado convirtiendo la profecía de Viserys en una justificación para situarse por encima de las instituciones del reino.



Daemon continúa con Rhaenyra, aunque ya no es el mismo
Daemon reafirmó su lealtad en Harrenhal después de sus visiones y durante la tercera temporada ha combatido para Rhaenyra. Sin embargo, Tumbleton cambia su relación con la guerra. El príncipe que siempre había confiado en la violencia contempla por primera vez una destrucción que no puede dirigir ni justificar.

Continúa dentro del bando Negro (Black) y sigue siendo su principal comandante militar, pero no debe confundirse lealtad con obediencia absoluta. Daemon cree que Rhaenyra intenta controlar desde Desembarco del Rey (King’s Landing) una guerra que no comprende, mientras ella teme que él actúe sin medir las consecuencias políticas.
Los Velaryon siguen con Rhaenyra, pero la relación está dañada
La casa Velaryon continúa siendo esencial para Rhaenyra. Corlys aporta su experiencia, Alyn representa la fuerza naval y Addam mantiene su vínculo con Bruma (Seasmoke). Baela también permanece dentro del entorno de la reina.

Sin embargo, la alianza ya no conserva la confianza de las primeras temporadas. Corlys se siente apartado y Rhaenyra se niega a legitimar a sus hijos bastardos. La muerte de Jace y el enfrentamiento relacionado con Robaovejas (Sheepstealer) aumentan la distancia con Baela y Rhaena.



Los Velaryon siguen siendo aliados, pero han dejado de ser una extensión automática de la voluntad de Rhaenyra. Su apoyo dependerá cada vez más de sus propios intereses y de la capacidad de la reina para reparar la relación.
El Norte (the North) y las Tierras de los Ríos (Riverlands) permanecen con los Negros (Blacks)
Las fuerzas del Norte (the North) mantienen el juramento realizado a Rhaenyra. La muerte de Roderick Dustin en Tumbleton supone una pérdida importante, pero no elimina el compromiso de las casas norteñas que ya han marchado hacia el sur.

Las Tierras de los Ríos (Riverlands) también continúan, en términos generales, bajo la autoridad de Oscar Tully y alineadas con Daemon y Rhaenyra. La batalla debilita sus fuerzas y expone las diferencias entre los comandantes, pero no produce un cambio oficial de bando.
El Valle (the Vale) y la casa Arryn siguen vinculados a Rhaenyra por parentesco y por los acuerdos establecidos anteriormente. Su participación es menos visible, pero continúa formando parte de la red política de los Negros (Blacks).
Aegon y Aemond vuelven a compartir enemigo
Aegon II reaparece junto a Fuegosol (Sunfyre) y se reúne con Aemond en Harrenhal. Los hermanos no se han perdonado, pero entienden que ninguno puede recuperar el poder por separado. Aegon necesita la capacidad militar de Aemond y Aemond necesita a un rey alrededor del cual reunir a los Verdes (Greens).

Vhagar continúa desaparecida al terminar la temporada, por lo que Aemond no dispone en ese momento de su principal ventaja. Aun así, el regreso de Fuegosol (Sunfyre) demuestra que Aegon vuelve a ser una amenaza militar y simbólica.

Su alianza es frágil, pero basta para devolver a los Verdes (Greens) un liderazgo reconocible. Las casas que defendían la primogenitura masculina vuelven a tener un aspirante vivo al que apoyar.
Lannister y Baratheon siguen vinculados a Aegon
La casa Lannister mantiene su apoyo al bando de Aegon y aporta tropas y recursos desde las Tierras del Oeste (Westerlands). Aunque sus fuerzas han sufrido durante la guerra y Daemon ha conseguido victorias importantes, no se ha producido una ruptura formal con los Verdes (Greens).
La casa Baratheon también quedó ligada a Aegon mediante el acuerdo alcanzado con Borros Baratheon y el compromiso relacionado con Aemond. Su presencia ha sido menos constante durante esta temporada, pero su posición política continúa favoreciendo la reclamación de Aegon.


Los Hightower ya no luchan únicamente por Aegon
Ormund Hightower mantuvo la rebelión mientras Aegon y Aemond estaban ausentes. Su muerte en Tumbleton deja a sus tropas sin el comandante que había convertido a los Hightower en una fuerza independiente dentro del bando Verde (Green).

Antes de la batalla, Gwayne y Daeron exploran una salida que protegería Antigua (Oldtown) incluso si Rhaenyra mantiene el resto del reino. La posibilidad de transformar Antigua (Oldtown) en un territorio independiente demuestra que los intereses de la casa ya no coinciden necesariamente con los de Aegon.



Los Hightower necesitan a un Targaryen para legitimar su causa, pero la causa también se ha convertido en un proyecto propio. Tras la muerte de Ormund, Gwayne y Daeron deberán decidir si se someten de nuevo a Aegon o buscan garantizar su supervivencia por otra vía.
Ulf y Hugh han dejado de ser armas fiables
Ulf rompe abiertamente con Rhaenyra y utiliza a Ala de Plata (Silverwing) contra quienes le habían prometido una posición que nunca sintió recibir. Sin embargo, lo ocurrido en Tumbleton tampoco permite considerarlo un aliado disciplinado de los Hightower. Ataca movido por el resentimiento, el alcohol y la sensación de poder.


La situación de Hugh y Vermithor también queda comprometida. Sus motivaciones personales, su familia y el caos de la batalla hacen que ya no pueda contarse de forma automática entre los recursos de Rhaenyra. Las semillas de dragón han dejado de ser una ventaja numérica para convertirse en actores políticos con capacidad para cambiar de bando.
Alicent, Mysaria y Rhaena quedan fuera del tablero tradicional
Alicent lleva toda la temporada intentando frenar una guerra que ayudó a iniciar. Sus decisiones contra Aemond y su alejamiento del gobierno Verde (Green) impiden considerarla una aliada operativa de Aegon, pero la muerte de Helaena también rompe cualquier confianza que pudiera conservar en Rhaenyra.
Mysaria ha sido expulsada de Desembarco del Rey (King’s Landing) después de convertirse en una de las principales voces del gobierno de Rhaenyra. Conoce sus debilidades, dispone de contactos entre el pueblo y ya no tiene motivos para proteger a la reina.
Rhaena continúa vinculada familiarmente a los Negros (Blacks), pero su relación con Robaovejas (Sheepstealer) ha terminado en desastre. El dragón queda herido y desaparece, mientras ella debe afrontar las consecuencias de haber abandonado la misión de proteger a los hijos pequeños de Rhaenyra.



La Fe y el pueblo no son un tercer ejército, pero pueden decidir la guerra
La Fe de los Siete (Faith of the Seven) no se convierte automáticamente en una aliada de Aegon por rechazar la coronación de Rhaenyra. Sin embargo, la ejecución del Alto Septón (High Septon) ofrece a sus enemigos un argumento poderoso: la reina que ocupa el Trono de Hierro (Iron Throne) no respeta las creencias de buena parte del reino.
Lo mismo ocurre con el pueblo de Desembarco del Rey (King’s Landing). No dispone de dragones ni de grandes ejércitos, pero su hambre, su miedo y su rechazo pueden hacer imposible cualquier gobierno. Rhaenyra ha conquistado la capital; todavía debe conseguir que la capital acepte ser gobernada por ella.
Ese es el verdadero mapa al terminar la temporada: los Negros (Blacks) tienen el trono, los Verdes (Greens) vuelven a tener un rey y el resto del reino empieza a preguntarse si quiere obedecer a cualquiera de los dos.