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El termo que aprende cuándo te duchas quiere convertir el agua caliente en una batería

Sistema inteligente de agua caliente que desplaza el consumo a las horas más económicas.

Los televisores, bombillas y electrodomésticos llevan años recibiendo funciones conectadas, pero uno de los aparatos que más energía consume en una vivienda apenas ha cambiado. Reservoir quiere convertir el termo de agua en un sistema capaz de aprender los hábitos de la casa, ahorrar electricidad y almacenar energía cuando la red tiene menos demanda.

La empresa estadounidense acaba de captar ocho millones de dólares para ampliar la instalación de sus equipos. Por ahora trabaja únicamente en Nueva Inglaterra, por lo que no estamos ante un producto que pueda comprarse en España, sino ante una idea interesante sobre cómo debería evolucionar el hogar conectado.

Una bomba de calor que aprende la rutina

Reservoir utiliza una bomba de calor para extraer energía del aire y calentar el agua de forma más eficiente que una resistencia eléctrica convencional. La diferencia está en el sistema denominado Thermal Intelligence, que observa durante las primeras semanas cómo utiliza agua caliente cada vivienda.

Después puede anticiparse a la demanda. Si una familia se ducha cada mañana o necesita varias duchas consecutivas después de una actividad, el equipo prepara suficiente agua antes de ese momento y reduce el trabajo cuando la casa apenas la utiliza.

También intenta calentar durante las horas en las que la electricidad es más barata o la red está menos saturada. El depósito se convierte así en una batería térmica: no almacena electricidad, sino energía en forma de agua caliente que se consumirá más tarde.

Un depósito de 50 galones que promete rendir como uno de 150

La compañía anuncia una capacidad virtual de hasta 150 galones —unos 568 litros— a partir de un depósito físico de 50 galones, cercano a 189 litros. No ha conseguido triplicar el espacio interior. En los momentos de máxima demanda calienta el agua a una temperatura superior y la mezcla con agua fría antes de enviarla a los grifos.

De esta forma puede entregar un volumen mayor a una temperatura segura. El llamado modo fiesta permite preparar esa reserva cuando la casa va a necesitar muchas duchas consecutivas, aunque elevar tanto la temperatura reduce la eficiencia y no debería ser el funcionamiento habitual.

Según Reservoir, el sistema puede ahorrar hasta 800 dólares anuales frente a otros termos con depósito. Es una estimación de la propia empresa y dependerá del precio de la energía, el equipo sustituido, el clima y los hábitos de cada familia.

El termo también vigila las tuberías

Un sensor ultrasónico mide el caudal y busca consumos que puedan indicar una fuga. La aplicación envía una alerta cuando detecta un comportamiento extraño y el sistema puede advertir de condiciones en las que existe riesgo de congelación de las tuberías.

La versión más completa incorpora recirculación para llevar agua caliente al grifo antes de abrirlo. Además de reducir la espera, evita desperdiciar los litros de agua fría que normalmente dejamos correr hasta que llega la temperatura deseada.

Estas funciones muestran una forma más práctica de entender el hogar inteligente. No se trata de añadir una pantalla a otro electrodoméstico, sino de utilizar sensores y automatización para reducir consumo, detectar averías y evitar daños caros.

Miles de termos pueden convertirse en una pequeña central

La idea más ambiciosa aparece cuando se conectan muchos equipos. Si una compañía eléctrica necesita reducir la demanda durante una hora crítica, podría pedir a una red de termos que adelantara o retrasara el calentamiento sin dejar a los usuarios sin agua caliente.

Reservoir ha instalado alrededor de un centenar de unidades y pretende acercarse a las mil. A esa escala empezaría a disponer de una capacidad agregada comparable a la de un sistema de almacenamiento de varios megavatios, según explicó la empresa a TechCrunch.

Quedan interrogantes importantes: el precio inicial, el mantenimiento, el ruido de la bomba de calor, el espacio de instalación y el control que conservará el propietario si el equipo participa en programas eléctricos. También existe el riesgo de convertir un aparato duradero en otro producto dependiente de servidores y aplicaciones.

Aun así, el concepto tiene sentido. Una casa no se vuelve inteligente porque podamos encender una luz desde el móvil, sino porque aprende a utilizar mejor la energía sin obligarnos a cambiar cada hábito. Un termo que prepara el agua cuando la electricidad sobra puede ser mucho menos llamativo que un robot doméstico, pero también bastante más útil.

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