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Porsche se alía con XPeng para seguir vendiendo coches de combustión: así funciona el “truco” del CO₂ en Europa

Porsche y XPeng frente a un gráfico de emisiones de CO2 en Europa

Porsche ha abandonado el grupo de emisiones de Volkswagen para unirse a XPeng. No significa que la marca alemana se haya vendido a China: es una forma completamente legal de compensar las emisiones de sus coches de combustión con los eléctricos del fabricante chino. Y sirve para entender una de las peculiaridades de la normativa europea.

Porsche y XPeng parecen dos compañías que, a primera vista, tienen poco que ver. Una representa buena parte de la historia del automóvil deportivo europeo y la otra es uno de los fabricantes chinos que está creciendo al calor del coche eléctrico. Sin embargo, durante los próximos años van a compartir algo importante: sus emisiones de CO₂ en Europa.

Según la documentación presentada ante la Comisión Europea el 5 de agosto de 2026, Porsche ha decidido abandonar el pool de emisiones del Grupo Volkswagen y formar un nuevo grupo abierto junto a XPeng para 2026 y 2027, tal y como recoge Electrive.

Esto no significa que XPeng haya comprado Porsche ni que Porsche haya dejado Volkswagen. Lo que ha ocurrido es bastante más curioso: ambas marcas van a compartir el cálculo de sus emisiones medias de CO₂ en Europa.

Porsche contamina, XPeng compensa

La Unión Europea establece objetivos de emisiones medias para los coches nuevos vendidos por los fabricantes. Para el periodo 2025-2029, la referencia europea para turismos se sitúa en 93,6 gramos de CO₂ por kilómetro, aunque el objetivo específico de cada fabricante puede variar según las reglas del reglamento, como explica la propia Comisión Europea.

Aquí aparece la clave: Europa permite que diferentes fabricantes formen un pool de emisiones. En lugar de calcular únicamente la media de cada fabricante por separado, las ventas de las empresas que forman el grupo pueden contabilizarse conjuntamente para determinar el cumplimiento.

Ahí XPeng resulta especialmente interesante para Porsche. Los coches eléctricos tienen cero emisiones de CO₂ por el tubo de escape a efectos de este cálculo, por lo que cuantos más eléctricos introduce XPeng en la ecuación, más puede reducirse la media conjunta del pool. Es especialmente llamativo en un momento en el que Europa se ha convertido en uno de los grandes motores de crecimiento del coche eléctrico.

Porsche, mientras tanto, puede mantener una proporción mayor de coches de combustión e híbridos. Simplificando mucho, Porsche vende coches que emiten CO₂ y XPeng aporta eléctricos contabilizados con 0 g/km, lo que reduce la media conjunta. Es completamente legal, y precisamente por eso resulta tan interesante.

Porsche no puede contaminar todo lo que quiera

El acuerdo no elimina las emisiones reales de un Porsche de gasolina ni convierte mágicamente un 911 en un vehículo de cero emisiones. Lo que cambia es la forma en la que se calcula el cumplimiento regulatorio del fabricante.

Si un fabricante supera su objetivo de emisiones, la normativa contempla una penalización de 95 euros por cada gramo de CO₂ por kilómetro excedido y por cada vehículo nuevo matriculado, según detalla la Comisión Europea.

En compañías que venden cientos de miles de automóviles, unos pocos gramos pueden convertirse rápidamente en decenas o cientos de millones de euros. Por eso los fabricantes de eléctricos tienen algo extremadamente valioso: margen de emisiones que otras compañías pueden aprovechar mediante estos acuerdos.

Tesla lleva años haciendo precisamente eso. Stellantis, Toyota, Ford, Mazda y Subaru, entre otros fabricantes, han recurrido a pools con Tesla para cumplir los objetivos europeos, según informó Reuters. Porsche, por tanto, no está inventando el sistema. Está utilizando una herramienta que la normativa europea permite expresamente.

Lo extraño es que Porsche se haya separado de Volkswagen

Esta es probablemente la parte más llamativa del acuerdo. Porsche sigue perteneciendo al Grupo Volkswagen, pero ha decidido salirse del pool de emisiones de su propio grupo para asociarse con XPeng, según la documentación recogida por Electrive.

Desde el punto de vista matemático tiene lógica. Porsche mantiene una gama en la que los deportivos, SUV y modelos de altas prestaciones siguen teniendo un peso importante, mientras que XPeng vende vehículos eléctricos y puede aportar un volumen de matriculaciones con cero emisiones de escape al cálculo conjunto.

Volkswagen lleva tiempo intentando acelerar su transición eléctrica y explorar nuevas formas de aprovechar esta tecnología, desde sus alianzas en China hasta propuestas como el ID. Buzz Cargo con capacidad V2L. El movimiento de Porsche resulta especialmente curioso porque se produce dentro de ese mismo grupo industrial.

Además, Porsche ha ajustado durante los últimos meses su estrategia y quiere mantener durante más tiempo una gama en la que convivan coches eléctricos, híbridos y motores de combustión, en lugar de depender de una transición tan rápida al eléctrico como había previsto inicialmente. La compañía lo ha reconocido en sus últimos planes estratégicos publicados en Porsche Newsroom.

En 2025, el 22,2 % de sus entregas mundiales fueron modelos completamente eléctricos y otro 12,1 % correspondió a híbridos enchufables. Al mismo tiempo, Porsche sufrió especialmente en China y tuvo que asumir importantes costes relacionados con su cambio de estrategia, como recogió Reuters. El acuerdo con XPeng encaja perfectamente en ese nuevo escenario.

Europa también ha dado más margen a los fabricantes

La historia tiene todavía otra capa. Originalmente, las marcas debían enfrentarse al endurecimiento de los objetivos de emisiones desde 2025, pero ante las dificultades de buena parte de la industria para cumplirlos, la Unión Europea modificó el sistema para permitir que el cumplimiento correspondiente a 2025, 2026 y 2027 se evalúe utilizando la media de esos tres años.

Ese cambio da a los fabricantes más margen para ajustar sus ventas, aumentar progresivamente el peso de los eléctricos o recurrir a acuerdos como los pools de emisiones. Reuters explicó cómo este sistema está siendo utilizado por diferentes fabricantes para reducir el riesgo de sanciones. Y es aquí donde aparece la gran paradoja.

¿Estamos reduciendo emisiones o compensándolas matemáticamente?

Sobre el papel, el objetivo del sistema es razonable: obligar progresivamente a los fabricantes a reducir las emisiones medias de los coches que venden. El problema aparece cuando observamos cómo se consigue.

Porsche puede vender un coche de gasolina que emita exactamente el mismo CO₂ antes y después de entrar en el pool con XPeng. El vehículo no cambia y sus emisiones tampoco; lo que cambia es la media administrativa en la que se contabiliza.

Desde una perspectiva global del mercado, el sistema también tiene una lógica. Si para que Porsche pueda vender determinados modelos tiene que existir al mismo tiempo un volumen suficiente de coches eléctricos de XPeng, la media total de los vehículos matriculados dentro del pool acaba reduciéndose.

Pero también genera un incentivo peculiar: un fabricante que electrifica rápidamente su gama puede convertir su buen comportamiento regulatorio en un activo y monetizar ese margen, mientras que otro fabricante puede seguir manteniendo una mayor proporción de modelos de combustión. Reducir emisiones se convierte así también en un negocio.

XPeng gana por partida doble

Para XPeng, el acuerdo es especialmente interesante. La compañía china obtiene valor económico de una característica que ya tiene su gama, ser eléctrica, y al mismo tiempo gana relevancia dentro de la industria europea.

Hay además una ironía considerable. Durante décadas fueron las marcas europeas las que entraron en China aportando tecnología, conocimiento industrial y prestigio. Ahora algunos fabricantes europeos recurren a compañías chinas para resolver diferentes partes de la transición al vehículo eléctrico. Es una tendencia que ya hemos analizado en Hefestec al explicar cómo China está tomando la delantera en el coche inteligente mientras Europa intenta reaccionar.

Volkswagen, de hecho, posee aproximadamente un 5 % de XPeng y mantiene una alianza tecnológica con la compañía para desarrollar vehículos y arquitecturas eléctricas destinadas al mercado chino. Ahora Porsche, que pertenece al propio Grupo Volkswagen, utilizará las ventas eléctricas de XPeng para mejorar su posición frente a la regulación europea. La relación de fuerzas dentro de la industria del automóvil está cambiando mucho más rápido de lo que parece.

La norma funciona, pero deja una pregunta incómoda

Llamarlo fraude sería incorrecto y hablar de vacío legal tampoco sería justo. Los pools están expresamente permitidos por la legislación europea, pero el caso Porsche-XPeng muestra perfectamente la diferencia entre reducir las emisiones de un fabricante y reducir la media regulatoria bajo la que se contabilizan sus automóviles.

En teoría, el resultado final debería empujar al mercado hacia vehículos de menores emisiones. En la práctica, también permite situaciones tan peculiares como esta: un fabricante chino de coches eléctricos puede ayudar a Porsche a mantener durante más tiempo sus coches de combustión en Europa.

La pregunta interesante es si esta normativa está consiguiendo que fabricantes como Porsche reduzcan realmente sus emisiones más rápido o si, al mismo tiempo, ha creado un mercado en el que quienes venden suficientes eléctricos pueden compensar, previo acuerdo económico, a quienes todavía no lo hacen. Porque ambas cosas pueden parecer similares en una hoja de cálculo, pero en la carretera no son exactamente lo mismo.

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