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Microduck cuesta 399 dólares y quiere hacer con la robótica lo que Hugging Face hizo con la IA abierta

Microduck de Pollen Robotics y Hugging Face, robot bípedo open source para experimentar con IA física

Hugging Face es conocida por alojar modelos, conjuntos de datos y herramientas abiertas de inteligencia artificial. Desde que compró Pollen Robotics en 2025, también está intentando que ese ecosistema salga de la pantalla. Su nuevo paso es Microduck, un pequeño robot bípedo que puede reservarse por 399 dólares antes de impuestos y envío y cuyas primeras entregas están previstas antes de Navidad de 2026.

No es un asistente doméstico barato ni un humanoide en miniatura capaz de ordenar la habitación. Es una plataforma de experimentación de 25 centímetros de altura pensada para aprender cómo se entrena una máquina que tiene que moverse en el mundo real. Su interés está menos en lo que hace al sacarlo de la caja que en lo que permite construir encima.

Un pato con quince motores y un pico que puede agarrar

La ficha oficial de Pollen Robotics describe un robot de 25 centímetros y unos 800 gramos con quince motores, cámara frontal, LiDAR ToF de 8 × 8, dos IMU y un pico articulado capaz de recoger objetos. Puede caminar, sentarse, agacharse, levantarse después de algunas caídas e incluso desplazarse sobre patines.

También integra micrófonos, altavoz, Wi-Fi, Bluetooth, dos antenas NFC y 32 GB de almacenamiento sobre un Rockchip RK3566. Utiliza una batería extraíble NP-F550 con una autonomía aproximada de una hora y el mando de juego viene incluido.

El precio inicial es de 399 dólares antes de impuestos y envío. Pollen confirma disponibilidad de lanzamiento para Norteamérica y Europa, además de Reino Unido, aunque eso no significa que el precio final en España vaya a ser una simple conversión de dólares a euros.

¿Qué significa aquí que sea open source?

Pollen es bastante más concreta de lo habitual con esa etiqueta. El SDK, la simulación y toda la pila de entrenamiento mediante aprendizaje por refuerzo están publicados bajo licencia Apache 2.0 para que puedan estudiarse, modificarse y reutilizarse. Incluso los siete comportamientos incluidos de fábrica se distribuyen como políticas que pueden volver a entrenarse.

Eso es importante porque el valor educativo de Microduck aparece precisamente cuando se puede seguir el camino completo: entrenar un comportamiento en simulación, desplegarlo sobre el robot, comprobar qué falla en el mundo real y volver a ajustar el modelo.

La compañía no presenta, en cambio, cada componente físico del robot como hardware abierto. Conviene separar ambas cosas: Microduck ofrece una pila de software abierta y modificable, pero eso no equivale necesariamente a poder fabricar desde cero cada pieza mecánica o electrónica.

Aprender por refuerzo en un robot que cabe en una mesa

Microduck está pensado alrededor del aprendizaje por refuerzo. En términos sencillos, el sistema prueba acciones y recibe señales que premian los comportamientos que se buscan. Enseñar a una máquina a levantarse, mantener el equilibrio o empujar un objeto es muy distinto de generar texto: aparecen fricción, holguras, golpes, errores de sensores y pequeñas diferencias entre simulación y realidad.

Un robot relativamente económico permite experimentar con esos problemas sin reservar un laboratorio ni arriesgar una plataforma industrial de decenas de miles de euros. Estudiantes, investigadores, desarrolladores y aficionados pueden trabajar con locomoción, visión, control y transferencia de políticas desde simulación al mundo físico.

Microduck ejecuta su bucle de políticas a 50 Hz a bordo, pero eso no significa que su pequeño procesador pueda entrenar cualquier modelo avanzado desde cero. El entrenamiento pesado seguirá necesitando un ordenador externo; el robot es sobre todo el lugar donde comprobar si lo aprendido en simulación funciona de verdad.

Hugging Face quiere conectar modelos, datos y cuerpos

La compra de Pollen Robotics en 2025 dio a Hugging Face un equipo especializado en hardware. Reachy Mini se centraba en interacción, visión y conversación. Microduck parte del otro extremo: movimiento y control físico.

La estrategia tiene sentido. El ecosistema abierto de IA dispone de miles de modelos de visión, audio y lenguaje, pero probar inteligencia física sigue siendo caro. Si Hugging Face consigue que comportamientos, entornos de simulación y modelos para robots se compartan con una facilidad parecida a la de los modelos de su Hub, puede reducir bastante la barrera de entrada a este campo.

Democratizar la robótica no significa convertirla en un electrodoméstico

399 dólares es poco para un bípedo con quince motores y sensores, pero sigue siendo una compra especializada. Habrá que comprobar durabilidad, repuestos, ruido, autonomía real y calidad de la documentación cuando empiecen las entregas. Pollen ya vende un paquete de desarrollo con motores, cables, baterías y tornillería de repuesto, una señal bastante lógica en un robot diseñado para caerse mientras aprende.

Microduck tampoco resuelve tareas domésticas de valor. Su pico puede agarrar objetos y sus patas permiten experimentar con locomoción, pero no limpia, cocina ni carga peso. Presentarlo como el inicio de un asistente doméstico para todos sería exagerado.

Su aportación puede ser bastante más humilde y, precisamente por eso, interesante: hacer que experimentar con un robot físico deje de exigir una máquina prohibitivamente cara. Hugging Face ayudó a que mucha más gente pudiera descargar, modificar y compartir modelos de IA. Ahora quiere comprobar si puede hacer algo parecido con los comportamientos que permiten a una máquina caminar, caerse y aprender a levantarse.