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Netflix no ha renunciado a los videojuegos: simplemente ya no quiere competir con PlayStation o Xbox

Netflix Games en televisión y móvil con experiencias sociales y juegos en streaming

Netflix lleva años intentando encontrar qué papel puede jugar en la industria del videojuego. Primero añadió títulos móviles a la suscripción. Después compró estudios, creó equipos internos e incluso llegó a preparar proyectos AAA. Ahora está haciendo casi el camino contrario.

El ejemplo más claro llega con Grand Theft Auto VI. Este 27 de agosto, Netflix estrena en exclusiva temporal Grand Theft Auto VI: An Extended Look, un nuevo avance oficial de Rockstar que llegará a otras plataformas varias horas después. Netflix no ha desarrollado el juego, no lo distribuye y ni siquiera podrá jugarse allí. Pero quiere que uno de los mayores acontecimientos del entretenimiento pase primero por su aplicación.

Ese movimiento explica mejor que cualquier comunicado hacia dónde está girando Netflix Games: menos obsesión por convertirse en una editora tradicional y más intención de utilizar los videojuegos para reforzar la propia plataforma.

Netflix llegó a querer construir su propia división de videojuegos

La aventura comenzó en 2021 con juegos para móviles incluidos en la suscripción, sin publicidad ni compras dentro de la aplicación. La idea tenía lógica: aumentar el valor del plan, reducir cancelaciones y conseguir que los usuarios pasaran más tiempo dentro del ecosistema Netflix.

Después llegó una expansión mucho más ambiciosa. Netflix compró Night School Studio, creador de Oxenfree, Boss Fight Entertainment y Next Games, abrió estudios internos y fichó talento veterano para desarrollar proyectos de mayor presupuesto.

El problema es que disponer de cientos de millones de suscriptores no equivale a tener cientos de millones de jugadores. Los juegos móviles estaban escondidos dentro de una aplicación pensada fundamentalmente para ver vídeo y obligaban a descargar otra aplicación desde la tienda del teléfono. Durante años, Netflix tampoco publicó datos detallados que demostraran que aquella inversión estuviera cambiando el comportamiento de sus abonados.

Los cierres dejan claro que aquella estrategia no funcionó

Netflix ha ido desmontando buena parte de esa estructura. Cerró su estudio AAA antes de que publicara un solo juego, clausuró Boss Fight Entertainment y, este verano, ha decidido cerrar Night School Studio y proponer el cierre de Moonloot Games.

Night School es especialmente simbólico porque fue la primera adquisición de Netflix Games en 2021. Su desaparición muestra que la compañía ya no considera imprescindible poseer estudios para tener una estrategia relacionada con videojuegos.

Según la reorganización dirigida por Alain Tascan, antiguo ejecutivo de Epic Games, Netflix está concentrando recursos en cuatro áreas: juegos infantiles, sociales y de fiesta, experiencias narrativas y títulos de mayor atractivo general. La prioridad ya no parece estar en construir un catálogo enorme ni en desarrollar grandes producciones para competir con las plataformas tradicionales.

El televisor puede ser el lugar donde Netflix tenga una ventaja real

La parte más coherente de la nueva estrategia es la televisión. Netflix ya permite jugar a determinados títulos directamente desde televisores compatibles y desde Netflix.com, utilizando un móvil o una tableta como mando. No hace falta una consola ni instalar el juego en el televisor.

Esto encaja especialmente bien con juegos sociales y de fiesta. Netflix no necesita convencer a alguien de comprar un mando específico ni de entrar en una tienda digital: la aplicación ya está instalada en millones de televisores y prácticamente todos los usuarios tienen un teléfono.

La compañía no está intentando sustituir una PlayStation con este modelo. Una partida rápida con amigos, un juego infantil o una experiencia relacionada con una serie encajan mucho mejor con la forma en la que la gente utiliza Netflix.

GTA VI muestra otra posibilidad: convertir Netflix en escaparate

La colaboración con Rockstar abre una vía distinta. Netflix puede utilizar su enorme audiencia para estrenar avances, documentales, eventos y contenido alrededor de grandes videojuegos aunque esos juegos no formen parte de su catálogo.

Eso se parece mucho más a lo que Netflix ya sabe hacer. La plataforma ha convertido eventos deportivos, combates, programas en directo y estrenos audiovisuales en razones para abrir la aplicación. Un nuevo tráiler de GTA VI puede cumplir exactamente la misma función.

Y Rockstar obtiene algo a cambio: acceso inmediato a una audiencia masiva que no necesariamente sigue canales especializados de videojuegos. El avance se publicará después en otras plataformas, pero durante unas horas Netflix tiene un contenido que probablemente genere conversación en todo internet.

Las franquicias propias siguen siendo otra pieza del plan

Netflix también mantiene títulos relacionados con Squid Game, Stranger Things, Love Is Blind y otras propiedades de su catálogo. Aquí la lógica es similar: el videojuego deja de ser un producto separado y se convierte en otra manera de mantener viva una historia entre temporadas.

Eso no garantiza que los juegos sean buenos. Una licencia conocida puede conseguir la primera descarga, pero no hace divertido un juego mediocre. La diferencia es que Netflix ya no necesita que cada título funcione como un negocio independiente si consigue aumentar el valor de una franquicia o mantener al usuario dentro de su servicio.

Quizá el error fue intentar convertirse en una compañía de videojuegos

Netflix dispone de una ventaja que Sony, Microsoft, Nintendo o Steam no tienen: más de 300 millones de suscripciones y una aplicación instalada en una cantidad enorme de televisores. Pero esas compañías tienen algo que Netflix no consiguió fabricar comprando estudios: jugadores que acuden deliberadamente a sus plataformas para jugar.

La nueva estrategia parece asumir esa diferencia. Netflix puede seguir ofreciendo juegos, experimentar con streaming y producir títulos propios cuando tengan sentido, pero no necesita construir otro PlayStation Studios.

El estreno del nuevo contenido de GTA VI resume bastante bien este giro. Netflix no necesita desarrollar el videojuego más esperado del año. Puede conformarse con ser uno de los lugares donde todo el mundo vaya a verlo.