ASUS no ha reinventado el Zenbook 14, pero sí ha hecho algo que probablemente le siente mejor a la gama: simplificarla, ordenarla y dejar mucho más claro qué ofrece cada versión.
El nuevo Zenbook 14 llega con Intel, AMD y Qualcomm, mantiene la pantalla OLED como una de sus señas de identidad y apuesta por un formato muy ligero, bien construido y pensado claramente para trabajar en movilidad. El precio parte de 799 euros, aunque aquí hay un matiz importante: no todas las configuraciones son igual de interesantes.
Después de probarlo brevemente durante su presentación en Madrid, la sensación general es buena. Es ligero, cómodo, agradable al tacto y transmite calidad. No supone una revolución frente a los Zenbook anteriores, pero sí parece una fórmula más coherente y mejor resuelta.
Un mismo Zenbook, tres caminos distintos
ASUS ya tenía Zenbook con procesadores Intel, AMD y Qualcomm, así que la novedad no está en ofrecer esas tres plataformas por primera vez. Lo interesante es cómo las ha reunido ahora bajo una misma familia y una propuesta mucho más sencilla de entender.
La versión con Snapdragon X pone el foco en eficiencia y autonomía. La variante AMD utiliza Ryzen AI, mientras que Intel escala hacia configuraciones más ambiciosas con Core Ultra, más memoria y paneles de mayor resolución.
No son simplemente tres procesadores distintos dentro del mismo chasis. Cada versión ocupa un escalón diferente dentro de la gama, pero todas comparten la misma idea: un portátil de 14 pulgadas, ligero, bien construido y pensado para combinar trabajo, movilidad y autonomía.
Y eso, sinceramente, ayuda bastante a entender el producto.
La pantalla sigue siendo muy buena, pero no sorprende
El Zenbook 14 mantiene una pantalla OLED de 14 pulgadas en formato 16:10, con distintas configuraciones según el modelo.
Se ve muy bien. Tiene buen contraste, colores intensos y esa sensación de calidad que ya asociamos a los OLED de ASUS. Ahora bien, tampoco hay aquí un salto enorme respecto a lo que la marca ya ofrecía anteriormente.
Y no pasa nada. ASUS ya tenía una pantalla muy buena y aquí simplemente mantiene el nivel. La mejora de esta generación está más en el conjunto que en un único componente espectacular.

El teclado me ha gustado bastante más
Donde sí me ha dejado mejor sensación el Zenbook 14 es en el teclado. Tiene buen recorrido, un clic agradable y resulta cómodo desde el primer momento. En un equipo diseñado para trabajar muchas horas, esto me parece bastante más importante que algunas de las cifras que suelen llenar las fichas técnicas.
El touchpad también es amplio y mantiene los gestos que ASUS utiliza para controlar volumen, brillo y reproducción multimedia.
Hay, eso sí, una decisión que me cuesta bastante entender: la versión Qualcomm no incluye inicialmente teclado retroiluminado, mientras que las versiones Intel y AMD sí lo hacen.
ASUS explicó durante la presentación que responde a la configuración inicial del producto y al control de costes. Lo entiendo desde el punto de vista industrial, pero como usuario no me convence en absoluto. En un portátil de alrededor de 800 euros, pensado precisamente para trabajar en movilidad, la retroiluminación debería venir de serie.

El Ceraluminum sigue siendo uno de sus mejores argumentos
Otro de los elementos que mejor funcionan cuando tienes el portátil delante es el acabado.
ASUS utiliza Ceraluminum, un material basado en aluminio sometido a un tratamiento que busca conseguir una superficie más resistente y con una sensación cercana a la cerámica. Sobre el papel ofrece mayor resistencia a arañazos, golpes y manchas.
En la práctica, lo más inmediato es otra cosa: se siente bien. El portátil resulta agradable al tacto, tiene una construcción sólida y mantiene un peso cercano a los 1,1 kg, algo que se aprecia muchísimo cuando lo coges con una mano o lo metes en una mochila.
No parece un portátil barato intentando parecer premium. Se siente como un Zenbook, que probablemente sea justo lo que ASUS buscaba.

La autonomía vuelve a ser una de las grandes armas
La variante Snapdragon es la que más énfasis pone en este apartado. ASUS habla de más de 30 horas de reproducción de vídeo y más de 18 horas de navegación web bajo sus condiciones de prueba.
Son cifras de laboratorio y habrá que comprobar qué ocurre en uso real, pero dejan clara la prioridad de esta configuración: durar mucho tiempo lejos del enchufe.
También cuenta con carga rápida, con alrededor del 50 % de batería en 30 minutos, y utiliza USB-C Power Delivery. La idea de llevar un único cargador para portátil, móvil y otros dispositivos tiene mucho sentido.
Lo que ya me convence menos es que ASUS haya decidido no incluir cargador. Puede entenderse desde el punto de vista medioambiental y de costes, pero en un portátil de este precio sigue siendo una decisión discutible.
Puertos suficientes y sin necesidad de vivir con un hub
Otro punto positivo es que ASUS no ha llevado demasiado lejos la obsesión por adelgazar el portátil. El Zenbook 14 mantiene HDMI, USB-A, dos USB-C y jack de audio.
Eso permite conectar una pantalla, un ratón o unos auriculares sin convertir inmediatamente el portátil en un árbol de adaptadores. Parece un detalle menor hasta que trabajas todos los días con un equipo que solo tiene dos USB-C.

Yo no compraría la versión de 8 GB
ASUS ofrecerá configuraciones más económicas con 8 GB de RAM, pero personalmente no bajaría de 16 GB de memoria y 512 GB de almacenamiento.
No porque un equipo de 8 GB sea inutilizable, sino porque hablamos de un Zenbook pensado para durar varios años. Entre Windows, navegadores con muchas pestañas, videollamadas, aplicaciones cada vez más pesadas y funciones de inteligencia artificial, 8 GB empiezan a quedarse demasiado justos.
Además, la memoria va soldada, así que lo que compres hoy es lo que tendrás durante toda la vida del portátil.
Por eso, aunque ASUS quiera ampliar la gama hacia precios más bajos, para mí la configuración realmente interesante empieza en 16 GB + 512 GB.
Un Zenbook más sencillo de entender
Creo que esta es, al final, la principal mejora del nuevo Zenbook 14.
No hay una pantalla revolucionaria, un nuevo formato ni una tecnología que cambie por completo cómo usamos un portátil. ASUS simplemente ha cogido una fórmula que ya funcionaba y la ha ordenado mejor.
Tres plataformas de procesador, un mismo concepto de producto y diferentes niveles de precio y rendimiento.
Después de probarlo brevemente, el conjunto funciona. Es ligero, está bien construido, es cómodo, tiene un teclado que me ha gustado mucho y el acabado resulta especialmente agradable al tacto.
No cambiaría un Zenbook reciente solo por esta generación. Pero si estuviera buscando ahora un ultraportátil Windows bien construido, con buena pantalla y que no se vaya directamente a precios de gama alta, sí lo tendría muy en cuenta.
Eso sí: 16 GB y 512 GB como mínimo. Y ASUS, por favor, que no tengamos que discutir en 2026 sobre si un portátil de 800 euros debería llevar teclado retroiluminado.