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Siri lleva años atrapada en el iPhone. La casa puede ser justo lo que necesitaba

Una persona utiliza Siri desde el sofá para controlar luces, temperatura, televisión y otros dispositivos del hogar

Llevamos años esperando que Siri se convierta en el asistente que Apple prometía. Cada nueva generación del iPhone parecía una oportunidad para hacerlo, pero quizá hemos estado mirando el dispositivo equivocado. Una inteligencia artificial personal y contextual puede tener bastante más sentido cuando conoce nuestra casa que cuando simplemente vive dentro del móvil.

La nueva Siri AI empieza a resolver parte del problema de comprensión, pero Apple está construyendo al mismo tiempo algo que puede resultar todavía más importante: cámaras capaces de interpretar escenas, sensores, cerraduras, HomePod, Apple TV y un nuevo centro de control doméstico que, según Bloomberg, pondría a Siri en mitad del salón.

Una cámara que entiende es muy distinta de una cámara que detecta

Apple ya ha anunciado nuevas capacidades de Apple Intelligence relacionadas con Casa y HomeKit Secure Video. Entre ellas está la posibilidad de resumir actividad y buscar momentos concretos de las grabaciones utilizando lenguaje natural.

La diferencia parece pequeña hasta que pensamos en cómo usamos actualmente una cámara doméstica. Hoy recibimos una alerta porque ha detectado movimiento. Mañana podemos preguntar cuándo llegó un paquete, quién estuvo en la puerta o qué ocurrió mientras no estábamos.

El salto importante no es detectar más cosas. Es convertir toda esa información en contexto que podamos consultar de forma natural.

El supuesto HomePad le daría un lugar propio

Según las informaciones publicadas hasta ahora, Apple prepara un dispositivo doméstico con una pantalla de unas seis pulgadas, cámaras, micrófonos y altavoces, capaz además de reconocer a distintos miembros de la casa.

Ahí Siri deja de ser una función que invocamos ocasionalmente y puede convertirse en una interfaz permanente. No necesito abrir Casa, buscar una cámara y revisar una línea temporal: pregunto qué ha pasado. No necesito recordar cómo se llama exactamente una bombilla: explico qué quiero conseguir.

Eso es precisamente lo que los modelos de lenguaje hacen bien cuando están correctamente conectados con herramientas y datos.

Cuanto más útil sea Siri, más tendrá que saber de nosotros

También aparece el problema evidente. Para que este asistente sea realmente bueno tendrá que manejar información tremendamente sensible: quién está en casa, cuándo llegamos, qué muestran nuestras cámaras, qué puertas están abiertas o qué rutinas seguimos.

Apple lleva años utilizando privacidad y procesamiento local como argumentos diferenciadores. El hogar será una prueba mucho más exigente de esa filosofía que resumir una notificación en el iPhone. Si la compañía quiere que confiemos en una IA que literalmente observa parte de nuestra casa, tendrá que explicar con enorme claridad qué se procesa localmente, qué abandona nuestros dispositivos y durante cuánto tiempo se conserva.

Quizá el problema de Siri nunca fue solo su inteligencia

Siempre hemos comparado Siri con asistentes y chatbots preguntándonos cuál responde mejor. Pero un asistente personal necesita algo más que conocimiento general: necesita contexto.

El iPhone sabe mucho sobre nosotros, pero una casa llena de dispositivos compatibles puede saber qué está ocurriendo a nuestro alrededor. Si Apple consigue unir ambas cosas sin convertir el sistema en una pesadilla de privacidad, Siri podría encontrar por fin un papel que no consiste en competir pregunta por pregunta con ChatGPT.

Quizá Siri no necesite ser el mejor chatbot. Quizá necesite convertirse en la interfaz de nuestra vida digital y de nuestra casa. Y, después de tantos años esperando una razón para utilizarla más, esa dirección me parece bastante más interesante.

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