Netflix sabe muchísimo sobre nosotros. Sabe qué empezamos, qué abandonamos, a qué hora vemos una serie y probablemente cuánto tarda una miniatura en convencernos para pulsar reproducir.
Filmin ha construido buena parte de su personalidad alrededor de una idea bastante más antigua: personas que conocen cine recomendando cine a otras personas.
Por eso me parece tan curiosa la colaboración que ambas plataformas acaban de estrenar en España. Netflix, con toda su capacidad algorítmica, ha decidido reservar un pequeño espacio para que sea Filmin quien diga qué merece la pena ver.
Diez películas elegidas por Filmin dentro de Netflix
Desde el 1 de octubre, el equipo editorial de Filmin selecciona cada mes diez películas y documentales que estarán disponibles directamente en Netflix.
Netflix explica que la primera colección se llama Octubre de misterio y gira alrededor de Halloween. El primer día de cada mes llegará una nueva selección y la anterior permanecerá disponible durante un mes adicional antes de desaparecer.
No hace falta una suscripción a Filmin para ver esas películas dentro de Netflix. Son títulos licenciados para Netflix cuya selección lleva el criterio editorial de Filmin.
Lo interesante no son las diez películas
Diez títulos dentro del catálogo de Netflix son prácticamente una mota de polvo. Lo interesante es quién los ha elegido.
Las plataformas llevan años intentando construir la portada perfecta para cada usuario. Dos personas pueden abrir Netflix a la vez y encontrarse recomendaciones distintas porque el sistema intenta adivinar qué conseguirá que cada una se quede.
Y aun así seguimos haciendo algo bastante humano: abrir la aplicación, desplazarnos durante diez minutos y cerrarla porque no sabemos qué ver.
Tener muchísimo contenido no resuelve necesariamente el problema de elegir.
Netflix no está comprando Filmin ni metiendo todo su catálogo
Conviene dejarlo claro porque el titular fácil sería mucho más espectacular. Filmin sigue siendo independiente y esta colaboración no convierte Netflix en una puerta de acceso a todo su catálogo.
Si queremos ver el resto de Filmin seguiremos necesitando Filmin.
Lo peculiar es otra cosa: una plataforma de streaming está dejando que otra marca de streaming tenga una identidad editorial reconocible dentro de su propio servicio. Hace unos años, cuando todas intentaban convencernos de que su ecosistema era suficiente, habría resultado bastante extraño.
Quizá ya no necesitamos más contenido, sino mejores filtros
La primera guerra del streaming consistió en acumular películas, series y exclusivas. El catálogo era el arma.
Ahora todas tienen más horas de contenido de las que podríamos consumir en varias vidas. El problema empieza a ser decidir cuáles merecen dos horas de la nuestra.
Ahí Filmin tiene algo que Netflix no puede fabricar únicamente aumentando la potencia de sus servidores: una marca asociada a determinado criterio cinematográfico.
Y quizá ese sea el detalle más divertido de esta colaboración. Después de años intentando construir el algoritmo perfecto para conocernos, Netflix ha llegado a una solución sorprendentemente sencilla: preguntarle a alguien qué película pondría esta noche.