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La IA podría seguir los pasos del software tradicional: pagar una suscripción para ejecutarla en tu ordenador

Portada de Hefestec sobre el modelo de suscripción de la IA local, con un ordenador portátil

Hay algo curioso en la nueva función de Perplexity Computer para Mac. La compañía permite ejecutar la inteligencia artificial en nuestro propio ordenador, con nuestros archivos, nuestra memoria y nuestro procesador. Y, aun así, tenemos que seguir pagando una suscripción. A primera vista puede parecer contradictorio. Pero quizá estemos viendo una pista de cómo acabaremos utilizando la IA dentro de unos años.

El 20 de octubre, Perplexity anunció que Computer puede funcionar completamente en local en determinados Mac. Recomienda 36 GB de memoria unificada y exige un plan de pago. La noticia no es solo que el ordenador necesite más RAM: es que quizá la inteligencia artificial esté empezando a parecerse al software tradicional de suscripción: programas que instalamos y ejecutamos en nuestro ordenador mientras pagamos por mantenerlos actualizados.

¿Y si la IA acaba funcionando como el software de siempre?

Durante mucho tiempo comprábamos Office, instalábamos Word, Excel o PowerPoint y utilizábamos los programas en nuestro ordenador. Hoy muchas personas pagan una suscripción a Microsoft 365: las aplicaciones siguen funcionando en local, pero la cuota también cubre actualizaciones, almacenamiento y servicios conectados.

Con la IA podría extenderse un modelo parecido. La empresa desarrolla y mantiene el programa, actualiza los modelos, simplifica la integración con nuestras aplicaciones y ofrece funciones adicionales. Nosotros ponemos el hardware que realiza buena parte del trabajo. No sería necesariamente una vuelta a las licencias perpetuas, sino una forma distinta de justificar una suscripción.

Y aquí aparece la pregunta que más me interesa: si la IA trabaja en mi ordenador, ¿por qué tengo que seguir pagando todos los meses? La respuesta puede estar en el software que la convierte en algo útil. Descargar un modelo es una cosa; conseguir que entienda una tarea, consulte archivos y coordine aplicaciones sin que tengamos que configurarlo todo manualmente es otra.

Perplexity no inventó la IA local, pero está llevando sus agentes a otro terreno

Perplexity ya había apostado por Computer como un agente capaz de encadenar acciones y completar trabajos, más allá de responder preguntas. Ahora lleva esa experiencia al Mac con modelos y herramientas que pueden ejecutarse en el propio dispositivo. Entre las opciones locales anunciadas están Qwen 3.6 y PPLX Pro.

En la práctica, la propuesta es pedirle a la IA que trabaje con información y aplicaciones de nuestro ordenador, sin enviar necesariamente cada documento a un servidor remoto. Esto puede beneficiar la privacidad y permitir tareas completamente locales sin conexión. Pero no significa que cualquier función de Computer sea offline: consultar Internet, utilizar servicios externos o elegir procesamiento en la nube seguirá necesitando conexión.

Además, esta versión local no se ofrece simplemente como un programa gratuito. Perplexity la incluye en sus planes Pro, Max y Enterprise. Según la compañía, las tareas que se completan íntegramente en local no consumen créditos de Computer. Pagamos por la experiencia y por el mantenimiento del producto, aunque parte del coste computacional se traslade a nuestro equipo.

Menos centros de datos para algunas tareas; más exigencias para nuestro ordenador

El posible atractivo de este modelo para las empresas es evidente: si millones de usuarios ejecutan ciertas tareas en sus propios dispositivos, esas tareas no necesitan consumir la misma capacidad de inferencia en servidores remotos. Eso podría aliviar parte de la demanda de centros de datos y de sus recursos, aunque no elimina la necesidad de entrenar modelos, distribuirlos, prestar servicios conectados o ejecutar las tareas demasiado grandes para un portátil.

Tampoco desaparece el consumo eléctrico: una parte se traslada a nuestros hogares y oficinas. Y la memoria sigue siendo un límite, solo que ahora lo encontramos en el equipo que tenemos delante.

Los 36 GB recomendados por Perplexity no son un mínimo obligatorio ni un estándar para toda la IA local. Hay modelos más pequeños que funcionan perfectamente con menos memoria y otros que necesitan mucho más. Pero la recomendación deja una señal interesante, especialmente en un Mac con memoria unificada que no podemos ampliar después de comprarlo.

Un ordenador con 16 o 24 GB puede seguir siendo excelente para trabajar, navegar, editar fotos y utilizar asistentes en la nube. Sin embargo, si queremos ejecutar agentes complejos en local mientras tenemos abiertas otras aplicaciones, quizá nos interese invertir antes en memoria que en el chip más potente. Y eso cambia bastante la conversación cuando toca renovar equipo.

¿Pagaremos menos por la IA o más por el ordenador?

La contradicción es casi inevitable. La IA local puede darnos más control sobre nuestros datos, reducir la dependencia de una conexión permanente y evitar parte del procesamiento remoto. Pero también puede llevarnos a comprar ordenadores más caros. Lo que dejamos de pagar en computación en la nube podríamos acabar pagándolo en RAM, almacenamiento y electricidad.

Y no todos los usuarios necesitarán dar ese salto. Lo más razonable es imaginar una convivencia entre IA local, servicios en la nube y soluciones híbridas: tareas privadas o frecuentes en nuestro equipo, modelos gigantes y trabajos puntuales en servidores externos. Del mismo modo que Microsoft 365 combina programas instalados con funciones online, las futuras suscripciones de IA podrían vendernos esa mezcla en vez de únicamente acceso a un chatbot remoto.

En Hefestec ya conté cómo fue instalar una IA en mi ordenador y qué límites encontré. Lo que demuestra este movimiento de Perplexity es que el siguiente reto no consiste solo en hacer que un modelo funcione, sino en convertirlo en una herramienta cotidiana que merezca la pena utilizar y pagar.

Quizá dentro de unos años no nos preguntemos únicamente cuánto cuesta una suscripción de IA. También nos preguntaremos si nuestro ordenador tiene suficiente memoria para aprovecharla. Y entonces las dos facturas, la del software y la del hardware, estarán mucho más relacionadas de lo que parecen hoy.

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