Publicado en

Chery quiere meter un robot en nuestra casa. Lo difícil será demostrar para qué sirve

Ilustración editorial de un robot doméstico MOBO en un salón, con titular y diseño de Hefestec

Hace unos años, imaginar un robot paseándose por casa sonaba a película de ciencia ficción. Ahora quien quiere vendernos uno es Chery, el grupo automovilístico que está detrás de marcas como Omoda y Jaecoo. Su división de robótica, AiMOGA, ha presentado MOBO y anunciado la apertura de reservas globales. La pregunta que me hago no es si resulta llamativo —lo es—, sino qué haría realmente en mi casa después de la primera semana.

El robot se presentó el 21 de octubre en Wuhu, China, durante la cumbre internacional de usuarios de Chery. Según el anuncio oficial de AiMOGA, está pensado como un acompañante doméstico capaz de conversar, recordar preferencias y desenvolverse en espacios interiores. Suena bien. Pero, por ahora, hay bastante más información sobre lo que la marca quiere conseguir que sobre lo que un comprador podrá hacer con él desde el primer día.

Un robot de compañía, no alguien que vaya a limpiar por nosotros

MOBO mide aproximadamente 90 centímetros y tiene 22 grados de libertad, una forma de describir las posibilidades de movimiento de sus articulaciones. AiMOGA habla de desplazamientos, gestos expresivos y hasta baile. El sistema de inteligencia artificial MoAgent está diseñado para interpretar instrucciones, dividirlas en pasos, reconocer objetos y recordar conversaciones o preferencias de quienes viven en casa.

Entre los ejemplos presentados figuran recordatorios, interacción por voz y actividades educativas o de compañía. Es un planteamiento diferente al de un robot aspirador, que tiene una tarea muy concreta: limpiar el suelo. No hay que confundir un robot que conversa y se mueve con uno capaz de cocinar, ordenar una habitación o encargarse de los cuidados de una persona. Chery no ha demostrado públicamente que MOBO pueda realizar de forma fiable todas esas tareas domésticas.

Y aquí está la dificultad: conseguir que un humanoide se mueva en una demostración preparada es una cosa; lograr que funcione todos los días entre muebles, mascotas, niños y objetos que cambian de sitio es otra bastante más exigente.

Chery quiere llevar al salón la tecnología que desarrolla para los coches

Que una empresa automovilística se interese por la robótica no es tan extraño como parece. Los coches modernos ya trabajan con cámaras, sensores, reconocimiento del entorno y sistemas que toman decisiones. AiMOGA quiere aprovechar esa experiencia industrial, de fabricación y de inteligencia artificial para desarrollar robots que interactúen con personas y espacios físicos.

La compañía ya dispone de otros productos orientados a recepción, servicios y entornos profesionales. Pero la experiencia con robots comerciales no equivale a tener demostrado un robot doméstico listo para cualquier hogar. De hecho, las cifras de robots entregados por AiMOGA corresponden al conjunto de su actividad, no a ventas de MOBO.

En Hefestec ya analizamos cómo la inteligencia artificial y los robots están intentando dar un paso más dentro de la casa inteligente. MOBO encaja en esa tendencia: la industria ya no quiere que nos limitemos a hablar con un altavoz; aspira a que la IA tenga ojos, movimiento y presencia física.

¿Cuánto cuesta? ¿Cuánto dura su batería? Eso todavía no nos lo han contado

Chery anuncia reservas globales, pero no ha publicado un precio de venta completo, una fecha de entrega ni condiciones verificables para comprarlo en España. Tampoco tenemos datos suficientes para valorar su autonomía real, los tiempos de recarga o el rendimiento diario en una vivienda.

Faltan respuestas especialmente importantes si un robot va a convivir con una familia: qué información captan sus cámaras y micrófonos, dónde se procesa, cuánto conserva y qué controles de privacidad ofrece. La marca menciona medidas de protección, pero hará falta documentación técnica y pruebas independientes para evaluar su alcance.

También será necesario comprobar si entiende bien las instrucciones, cómo responde ante obstáculos inesperados y qué funciones puede utilizar de forma autónoma sin supervisión. Abrir reservas es un avance comercial, pero no demuestra que el producto esté listo para entregarse ni que todas sus funciones funcionen como promete la marca.

La pregunta no es si queremos un robot, sino para qué

No voy a negar que la idea me resulta atractiva. Me encantaría ver hasta dónde puede llegar un robot que recuerda lo que le contamos y se mueve por casa. Pero, si tuviera que elegir entre un humanoide que me saluda y otro aparato menos espectacular que de verdad me ahorra trabajo, probablemente empezaría por el segundo.

La robótica doméstica tiene potencial, especialmente en accesibilidad, asistencia y tareas repetitivas. Eso no significa que MOBO ya resuelva esos problemas. Hoy conocemos su propuesta, algunas funciones mostradas y su intención de llegar al consumidor; todavía no conocemos lo suficiente para recomendar su compra.

Quizá dentro de unos años convivir con robots resulte tan normal como tener un aspirador automático. Pero el primer fabricante que consiga popularizarlos no será necesariamente el que presente el humanoide más vistoso, sino el que responda a una pregunta muy sencilla: ¿qué hace por mí que no pueda hacer ya con algo más barato y sencillo?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *