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El móvil de 300 euros sigue existiendo, pero ya no es el que quieres comprar

Durante años, hablar de gama media significaba pensar en un smartphone de unos 300 euros. Un teléfono suficientemente bueno, con una pantalla decente, una cámara cumplidora y potencia para durar varios años sin necesidad de gastar lo mismo que en un portátil.

Ese móvil todavía existe. El problema es que cada vez se parece menos al móvil que realmente queremos comprar.

Los modelos interesantes de familias que antes identificábamos con la gama media están acercándose a los 500, 700 o incluso 1.000 euros. Los que conservan el precio suelen hacerlo reutilizando componentes, frenando las mejoras o apoyándose en promociones que parecen permanentes.

Ya decía en Cambiar de móvil ya no ilusiona que renovar el smartphone se ha convertido en una decisión mucho más fría. Ahora hay que sumar otro problema: cada vez cuesta más justificar económicamente ese cambio.

El dato que confirma que no es solo una sensación

Todavía no existe un dato cerrado para todo el primer semestre de 2026, así que el indicador de mercado comparable más reciente es el primer trimestre.

Según Omdia, el precio medio real de venta de un smartphone en Europa alcanzó un récord de 580 euros durante el primer trimestre de 2026.

La cifra más reveladora no es esa, sino otra: los móviles que cuestan menos de 200 euros representaron únicamente el 25 % de los envíos, el porcentaje más bajo registrado hasta ahora. Omdia explica que los fabricantes y distribuidores están dejando de priorizar el volumen para centrarse en productos con más valor y mayor margen.

A escala mundial, la misma consultora prevé que el precio medio pase de 467 dólares en 2025 a 565 dólares en 2026, una subida del 21 %. Detrás aparecen el encarecimiento de los componentes, la memoria y la incertidumbre de la cadena de suministro, pero también una estrategia cada vez más evidente: vender menos teléfonos, pero más caros.

Los precios cuentan una historia bastante clara

He comparado el PVP oficial de salida del modelo de 2025 con su equivalente de 2026. No he utilizado precios actuales de oferta, importación ni descuentos puntuales.

Familia Modelo 2025 Modelo 2026 Cambio
Redmi Note básico Redmi Note 14: 229 € Redmi Note 15: 199,99 € −12,7 %
Redmi Note Pro 5G Redmi Note 14 Pro 5G: 399 € Redmi Note 15 Pro 5G: 399,99 € Sin cambios
Google Pixel A Pixel 9a: 549 € Pixel 10a: 549 € Sin cambios
realme Pro* realme 15 Pro: 31.999 ₹ realme 16 Pro: 31.999 ₹ Sin cambios
POCO X Pro POCO X7 Pro: 369 € POCO X8 Pro: 399,99 € +8,4 %
vivo V vivo V50: 599 € vivo V70: 749 € +25 %
Motorola Edge Fusion Edge 60 Fusion: 329 € Edge 70 Fusion: 419 € +27,4 %
OPPO Reno Reno14 5G: 599 € Reno16 5G: 899 € +50 %

*El realme 15 Pro no se lanzó oficialmente en España. La comparación usa India, donde se comercializaron ambas generaciones en las mismas configuraciones de partida.

Los precios de los Redmi Note muestran que Xiaomi está intentando proteger la entrada de la gama. El Redmi Note 14 básico partía de 229 euros, mientras que el Note 15 baja a 199,99 euros. El modelo Pro 5G permanece prácticamente congelado en 399 euros. En cambio, el Pro+ 5G ya pasa de 479 a 499,99 euros.

Es decir, el teléfono barato sigue ahí, pero en cuanto buscamos una versión con mejor conectividad, cámara, procesador o acabados, volvemos rápidamente a los 400 o 500 euros.

Mantener el precio también puede ser una forma de subirlo

Google es el mejor ejemplo.

El Pixel 9a salió en España por 549 euros y el Pixel 10a ha repetido exactamente ese precio. Sobre el papel, no hay subida. Google incluso podría venderlo como una buena noticia.

El problema es que el Pixel 10a vuelve a utilizar el Tensor G4 del Pixel 9a y conserva buena parte de su hardware. No cuesta más, pero tampoco representa la renovación que normalmente esperaríamos de una generación nueva.

Es justo lo que comentaba en Pixel 10a: la continuación ilógica de una industria que ya no sabe qué renovar. Mantener el precio reutilizando componentes no es lo mismo que mantenerlo ofreciendo una evolución tecnológica real.

Realme sigue una estrategia parecida. El realme 15 Pro y el realme 16 Pro partieron de 31.999 rupias en India. No hay subida de precio, pero tampoco estamos ante una carrera por ofrecer más por menos. La prioridad parece ser conservar el escalón comercial mientras se reajustan cámaras, diseño y componentes.

El precio no sube, pero el ritmo de innovación sí se ralentiza.

POCO ya no es tan poco

POCO continúa siendo una de las marcas más competitivas en rendimiento, pero incluso aquí empiezan a notarse los cambios.

El POCO X7 Pro salió por 369 euros en 2025. Su sucesor, el POCO X8 Pro, arranca en 399,99 euros. No es una subida dramática, pero sí rompe una barrera psicológica importante. El POCO más interesante de esta familia ya no está en los trescientos y pocos euros, sino directamente en los 400.

Además, POCO ha creado un nuevo escalón superior con el X8 Pro Max, que parte de 529,99 euros. No es el sucesor directo del X7 Pro, así que no tendría sentido meterlo en la tabla, pero sí sirve para entender la estrategia: la marca que antes destruía precios ahora también necesita productos de más de 500 euros.

Sigue ofreciendo mucho hardware por el dinero, pero POCO ya no juega únicamente a ser barato. También quiere capturar al usuario que antes habría comprado un gama alta rebajado.

Vivo, Motorola y OPPO han cambiado directamente de liga

Aquí es donde el desplazamiento resulta más evidente.

El vivo V50 llegó a España por 599 euros en 2025. El nuevo vivo V70 tiene un precio oficial de 749 euros, aunque la marca lo lanzó inicialmente por 699 euros. Son 150 euros más de PVP en una sola generación.

En nuestro repaso al vivo V70 y V70 FE ya se veía que vivo está dividiendo la familia: un modelo principal cada vez más premium y una versión FE que intenta conservar el espacio de la gama media tradicional.

Motorola ha hecho algo parecido. El Edge 60 Fusion salió por 329 euros. El Edge 70 Fusion parte de 419 euros, casi un 28 % más. Tiene una batería enorme, mejor pantalla, más resistencia y un diseño muy cuidado, pero también utiliza el Snapdragon 7s Gen 3, un procesador presentado por Qualcomm en agosto de 2024.

Motorola consigue mantener el teléfono en una zona razonable reutilizando una plataforma anterior, pero incluso así tiene que subir 90 euros. Es una muestra bastante clara del problema: ni siquiera reciclando procesador resulta sencillo conservar el precio antiguo.

También encaja con lo que contaba tras ver a Motorola en el MWC 2026. La marca quiere competir por diseño, experiencia y fotografía, no únicamente por precio. Eso mejora el producto, pero también lo aleja del terreno que ocupaba tradicionalmente.

El Reno16 es el síntoma más exagerado

El caso de OPPO es el más llamativo.

El Reno14 5G llegó a España por 599 euros. El nuevo Reno16 5G cuesta oficialmente 899 euros: 300 euros más y una subida aproximada del 50 %. Durante la promoción de lanzamiento baja a 779 euros, pero el PVP queda fijado en otra liga.

Con el Reno16 Pro la situación resulta todavía más extraña. El modelo que estoy probando tiene un precio oficial de 1.099 euros, aunque durante el lanzamiento se vende por 899 euros.

No existe una comparación española limpia con el Reno14 Pro porque aquel modelo no se comercializó oficialmente aquí. Por eso no sería riguroso afirmar que su precio se ha duplicado. Pero el cambio de posicionamiento es evidente: una familia históricamente asociada a la gama media-alta está entrando directamente en territorio de gama alta.

OPPO puede justificar parte del salto con una cámara principal de 200 megapíxeles, teleobjetivo, mejores selfies, más batería, resistencia IP69K, almacenamiento de 512 GB y funciones creativas con IA. El Reno16 Pro es un móvil mucho más ambicioso que generaciones anteriores.

La cuestión es otra: si una gama media se vuelve tan ambiciosa que cuesta 1.099 euros, quizá ya no sea gama media.

Este movimiento no aparece aislado. En La IA le pega un mordisco a Apple, Microsoft y a tu bolsillo ya explicaba cómo el encarecimiento de memoria, almacenamiento, chips e infraestructura empieza a trasladarse a toda la electrónica de consumo.

El móvil barato se mantiene recortando por algún lado

La lectura fácil sería decir que todos los móviles han subido. No es verdad.

Redmi ha bajado el precio de entrada. Google mantiene el Pixel A. Realme conserva su escalón en India. POCO solo sube alrededor de un 8 %.

Pero cuando miramos cómo lo consiguen, aparece el patrón:

  • Procesadores de generaciones anteriores.
  • Cambios pequeños entre un modelo y el siguiente.
  • Menos evolución real en cámaras o rendimiento.
  • Precios oficiales altos compensados con promociones desde el primer día.
  • Creación de versiones Pro, Pro+ o Max cada vez más caras.
  • Configuraciones de almacenamiento superiores que elevan el punto de entrada.

Las marcas siguen pudiendo fabricar un móvil de 200 o 300 euros. Lo que cada vez resulta más difícil es fabricar por ese precio el móvil equilibrado que queremos comprar y conservar varios años.

Ese teléfono se está desplazando hacia los 400 o 500 euros.

La gama media ya no describe un precio

Durante mucho tiempo, la gama media era una combinación bastante fácil de entender: un precio razonable y algunas renuncias frente a los mejores móviles.

Ahora la etiqueta se utiliza para teléfonos de 250, 500, 750 e incluso 1.000 euros. Ha dejado de definir un tramo económico y se ha convertido en una categoría de marketing basada en la posición que ocupa el producto dentro del catálogo de cada marca.

Un Reno16 Pro puede ser “gama media” porque está por debajo de un Find X9 Ultra, aunque cueste más de 1.000 euros. Un vivo V70 puede ser gama media porque no es un X300 Pro. Un POCO de 530 euros puede seguir vendiéndose como opción asequible porque los móviles más premium ya superan ampliamente los 1.200 euros.

La gama media no se ha encarecido solamente: se ha estirado hasta perder parte de su significado.

El nuevo móvil barato es el móvil del año pasado

Para el comprador, la consecuencia es bastante sencilla.

Si buscas gastar 250 o 300 euros, probablemente encontrarás un modelo básico nuevo. Pero si quieres buena cámara, potencia, almacenamiento, varios años de actualizaciones y un acabado decente, empieza a ser más lógico mirar:

  • el modelo del año anterior;
  • una oferta meses después del lanzamiento;
  • un gama alta reacondicionado;
  • la segunda mano;
  • o mantener tu teléfono actual un año más.

No es casualidad que el mercado de segunda mano tecnológico vaya a crecer con fuerza. Cuando el producto nuevo sube de precio y las mejoras entre generaciones son pequeñas, comprar el modelo anterior deja de parecer una renuncia y empieza a ser la decisión más sensata.

El móvil de 300 euros no ha muerto. Sigue en los catálogos y probablemente seguirá existiendo.

Pero el móvil de 300 euros que antes recomendábamos sin demasiadas dudas ya cuesta 400 o 500. Y el que antes costaba 500 se está acercando peligrosamente a los 700, 900 o incluso 1.100 euros.

La gama media sigue existiendo. Lo que está desapareciendo es su precio.

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