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La IA le pega un mordisco a Apple, Microsoft y a tu bolsillo

Chip de inteligencia artificial devorando dispositivos tecnológicos como un PC, un móvil Android, el logo de Apple y un mando de Xbox.
La carrera por la IA ya empieza a notarse en el precio de móviles, PCs, consolas y otros dispositivos.

Las subidas de Mac, iPad y Xbox no son solo una decisión empresarial. La memoria, el almacenamiento y los chips se han disparado por la carrera de la IA, y esa factura empieza a llegar a los dispositivos de siempre.

Apple y Microsoft han puesto el tema sobre la mesa con sus últimas subidas de precio, pero el fenómeno no se limita a ellas. En los últimos meses ya se estaba viendo algo parecido en el mercado de componentes, en los portátiles, en los PCs de sobremesa y también en algunos móviles Android. La memoria, el almacenamiento y las gráficas llevan tiempo tensionadas, y la demanda de infraestructura para IA está añadiendo presión a una cadena de suministro que no puede multiplicarse de un día para otro.

La reacción fácil es pensar que estamos ante otra maniobra más de gigantes tecnológicos protegiendo márgenes. Algo de eso puede haber, porque ninguna compañía de este tamaño toma decisiones de precio sin pensar en sus cuentas, en su posicionamiento y en cómo reacciona el mercado. Pero en este caso hay una parte industrial que conviene tener en cuenta: fabricar tecnología se está volviendo más caro porque algunos de sus componentes clave se están encareciendo de forma muy notable.

La inteligencia artificial no funciona en abstracto. Detrás de cada servicio hay centros de datos, servidores, chips, memoria, almacenamiento y energía. La inversión de empresas como Microsoft, Google, Amazon, Meta, Nvidia, Apple u OpenAI está absorbiendo una cantidad enorme de recursos. Y cuando esa demanda crece tan rápido, los efectos no se quedan solo en los productos directamente relacionados con la IA. También acaban llegando a un portátil, una consola, una tablet, un SSD o un móvil.

Esto no va solo de Apple y Microsoft

Apple y Microsoft son los nombres más visibles porque sus subidas afectan a productos muy reconocibles. Mac, iPad, Apple TV, HomePod y Xbox son dispositivos que mucha gente conoce, aunque no todos los compre. Pero el mercado ya llevaba meses dando señales de que algo estaba cambiando.

Montar un PC es más caro. Comprar RAM es más caro. Los SSD han dejado de ser una pieza casi secundaria en el presupuesto. Las gráficas siguen en precios complicados y los portátiles gaming o de creación se han ido moviendo hacia arriba, especialmente cuando se buscan configuraciones con más memoria, más almacenamiento y GPU con margen para juegos, edición de vídeo o IA local.

En Hefestec ya hemos hablado de esto al explicar qué ordenador necesitas para usar IA en local, porque ahí se ve muy bien el problema: ya no basta con mirar el procesador o la marca del portátil. Importan la RAM, la VRAM, el SSD, la GPU, la arquitectura y la posibilidad de ampliar el equipo sin tener que cambiarlo entero.

Por eso conviene leer las subidas de Apple y Microsoft como parte de una tendencia más amplia. La cuestión no es solo que dos marcas hayan decidido subir precios, sino que la presión en memoria, almacenamiento y chips empieza a trasladarse a distintas categorías de producto. Primero se nota en componentes, luego en ordenadores, después en consolas y, poco a poco, puede acabar afectando también al móvil premium y a la gama media más ambiciosa.

Apple sube ahora, pero deja el iPhone para después

Apple ha subido precios en buena parte de su catálogo: MacBook, iPad, iMac, Mac Studio, Apple TV y HomePod. El iPhone, de momento, se queda fuera. Y eso no parece un detalle menor, porque el iPhone es el producto más importante de la compañía y también el que más atención concentra en sus presentaciones de septiembre.

La explicación oficial tiene sentido: la memoria y el almacenamiento se han encarecido por la presión de la IA y los centros de datos. Apple no es la única afectada, pero sí es una de las marcas donde más se nota porque sus productos tienen precios altos, mucha visibilidad y una base de usuarios muy fiel. Reuters ha recogido precisamente esa lectura: la subida se explica por el encarecimiento de la memoria y el almacenamiento en plena fiebre por la infraestructura de IA.

Si el iPhone sube en septiembre, no sería una sorpresa ni una excepción absoluta. Apple podría introducir ese ajuste dentro de una nueva generación con más memoria, nuevas funciones de IA, mejoras de cámara o un chip más avanzado. Es mucho más fácil justificar una subida asociada a un producto nuevo que tocar el precio de los modelos actuales a mitad de año.

También hay que ampliar el foco. Si el iPhone sube, Apple no será la única marca moviendo precios en móviles. OPPO acaba de presentar en España el Reno16 Pro 12+512 GB con un PVP oficial de 1.099 euros y una oferta de lanzamiento de 899 euros, según han recogido medios como MovilZona y La Razón. La comparación con el Reno14 Pro no es perfecta, porque el modelo anterior se movió más en precios de importación y al cambio, pero el salto es evidente: de rondar los 500-550 euros en la generación anterior a colocarse cerca de los 900-1.100 euros en la nueva. Hay mejoras técnicas, más cámara, más IA y un posicionamiento más ambicioso, pero también una señal clara de que la gama media-premium Android está subiendo de escalón.

El movimiento de Apple en junio tiene además una lectura comercial clara. Si la compañía sube ahora los Mac y los iPad, deja que el nuevo precio se asiente durante el verano y después presenta nuevos modelos manteniendo esos precios, podrá comunicarlo como una buena noticia. El matiz es que esa comparación se hará contra el precio ya reajustado, no contra el precio que esos productos tenían antes de esta subida.

No es que Apple haya inventado la crisis de componentes. La crisis existe. Lo discutible es cómo se comunica, cuándo se aplica y hasta qué punto se aprovecha para fijar una nueva referencia de precios.

Cuánto han subido los productos de Apple en España

Para entender el golpe, lo mejor es mirar ejemplos concretos. No todas las subidas son iguales, pero el patrón es claro: los productos de entrada suben lo suficiente como para cambiar su percepción y las gamas profesionales se encarecen especialmente en euros absolutos.

ProductoPrecio anteriorNuevo precioSubida
MacBook Neo699 €799 €+100 €
MacBook Air 13” M51.199 €1.429 €+230 €
MacBook Air 15” M51.499 €1.729 €+230 €
MacBook Pro 14” M51.929 €2.229 €+300 €
MacBook Pro 14” M5 Pro2.549 €2.949 €+400 €
MacBook Pro 14” M5 Max4.249 €4.849 €+600 €
MacBook Pro 16” M5 Pro3.049 €3.449 €+400 €
MacBook Pro 16” M5 Max4.549 €5.149 €+600 €
iMac1.519 €1.819 €+300 €
Mac mini M4 Pro1.719 €1.919 €+200 €
Mac Studio M4 Max2.329 €3.029 €+700 €
Mac Studio M3 Ultra4.849 €6.349 €+1.500 €
iPad A16379 €499 €+120 €
iPad mini549 €679 €+130 €
iPad Air 11” M4649 €799 €+150 €
iPad Air 13” M4849 €999 €+150 €
iPad Pro 11” M51.099 €1.299 €+200 €
iPad Pro 13” M51.449 €1.649 €+200 €
Apple TV 4K169 €229 €+60 €
HomePod mini109 €139 €+30 €
HomePod349 €399 €+50 €

La subida del iPad base es especialmente llamativa porque cambia la percepción del producto. No hablamos de una máquina profesional, sino del iPad más accesible. Pasar de 379 a 499 euros coloca la entrada al ecosistema en otra zona psicológica.

En los Mac ocurre algo parecido. Un MacBook Air que pasa de 1.199 a 1.429 euros ya no se percibe igual. Y en los Mac Studio o MacBook Pro Max, aunque el comprador profesional tenga más margen para justificar la inversión, las subidas absolutas son muy fuertes.

El caso del Mac Studio M3 Ultra es el ejemplo más claro: 1.500 euros más.

Microsoft convierte la subida de Xbox en una cuenta atrás

El caso de Microsoft es diferente. Xbox subirá de precio a partir del 1 de agosto. Eso cambia el matiz, porque no es una subida inmediata sin aviso, sino una forma de decirle al comprador que, si estaba pensando en comprar una consola, tiene un mes para hacerlo antes de pagar más. El comunicado oficial de Xbox habla de una subida de 100 dólares en los modelos de 512 GB y de 150 dólares en los modelos de 1 TB.

La coincidencia con GTA 6 hace que el movimiento sea especialmente interesante. Mucha gente que no ha comprado una consola de esta generación puede usar el nuevo GTA como excusa definitiva para dar el salto. Microsoft lo sabe, así que el mensaje comercial es bastante directo: si quieres una Xbox para jugar a GTA 6, comprarla ahora será más barato que hacerlo después de agosto.

No lo veo como una emboscada, porque hay aviso previo. Pero sí como una forma inteligente de convertir una mala noticia en urgencia comercial. En vez de limitarse a comunicar una subida, Microsoft introduce una cuenta atrás que puede acelerar compras en las próximas semanas.

También aquí hay que ser justos con el contexto. Las consolas no tienen los márgenes de Apple en un Mac o en un iPhone. Si memoria y almacenamiento se disparan, una Xbox lo nota mucho. Microsoft probablemente está absorbiendo parte del sobrecoste, pero ha decidido trasladar otra parte al consumidor. Para quien estaba ahorrando, el resultado sigue siendo el mismo: la consola que tenía en mente será más cara a partir de agosto.

Los PCs ya nos estaban avisando

Apple y Microsoft han hecho visible el problema porque son marcas enormes, pero el aviso llegó antes por el lado del PC. Cualquiera que haya mirado piezas en los últimos meses ya había visto que algunos presupuestos empezaban a perder sentido.

Montarse un ordenador nuevo es bastante más caro que hace unos años. La RAM, los SSD y las GPU han subido. Los portátiles gaming y de creación también se han movido hacia arriba.

Antes, con 1.500 o 2.000 euros te montabas un PC muy serio. Ahora esa cifra empieza a ser más bien el punto de entrada para algo equilibrado. En cuanto subes de GPU, añades 64 GB de RAM, metes un SSD grande y eliges componentes decentes, el presupuesto puede dispararse con mucha facilidad.

Este punto conecta directamente con la IA local. En el artículo sobre qué ordenador necesitas para usar IA en local ya se veía que el coste no está solo en tener un buen procesador, sino en acompañarlo con memoria suficiente, almacenamiento amplio y una GPU con VRAM si quieres mover modelos, imagen o flujos creativos con cierta comodidad.

La IA también se paga cuando no parece IA

La carrera de la inteligencia artificial no solo se paga en centros de datos o suscripciones. También empieza a notarse en el precio de los dispositivos que usamos a diario.

Muchas veces no somos conscientes de lo que implica usar IA a gran escala. Abrimos ChatGPT, Gemini, Copilot o cualquier otra herramienta y parece que todo ocurre dentro de una pestaña del navegador o de una aplicación. Pero por detrás hay centros de datos, servidores, chips, memoria, almacenamiento y energía. Para que esas respuestas lleguen en segundos hace falta una infraestructura enorme, y esa infraestructura compite por componentes que también necesita la electrónica de consumo.

Esto genera una contradicción bastante humana. Nos quejamos de que la IA encarece la tecnología, pero al rato abrimos una herramienta de IA para trabajar mejor, escribir más rápido, resumir información o simplemente ordenar ideas. No creo que eso sea hipocresía. Es más bien la consecuencia de vivir dentro de una tecnología que ya usamos y que tiene ventajas reales, aunque también empiece a mostrar costes que hasta ahora quedaban más escondidos.

El problema no es que un usuario individual use IA. El problema es que toda la industria ha entrado en una carrera de infraestructura carísima, y parte de esa factura empieza a moverse hacia productos que compra gente que quizá ni siquiera usa IA de forma intensiva. Un portátil para estudiar, una consola para jugar, un SSD para ampliar un PC, un móvil para hacer fotos o un Mac para trabajar pueden acabar afectados por la misma presión de fondo.

La subida no es por capricho, pero tampoco es inocente

En este punto conviene separar dos planos: la causa industrial de la subida y la forma en la que cada marca decide trasladarla al mercado.

La subida no parece un simple capricho. La memoria y el almacenamiento se han encarecido mucho por la demanda de la IA y los centros de datos. Según TrendForce, los precios contractuales de la DRAM convencional subieron entre un 90% y un 95% en el primer trimestre de 2026, mientras que la NAND Flash subió entre un 55% y un 60%. La misma firma esperaba para el segundo trimestre nuevas subidas del 58% al 63% en DRAM convencional y del 70% al 75% en NAND Flash.

Esas cifras explican por qué muchas compañías están revisando precios. Las marcas están pagando más por componentes que usan productos de consumo normales: consolas, portátiles, tablets, móviles, SSD o gráficas. Además, por lo que indican las cifras del mercado de memoria, los fabricantes no están trasladando proporcionalmente todo el incremento al consumidor. En muchos casos están asumiendo parte del golpe, simplemente porque trasladarlo entero rompería el mercado.

Pero que la causa sea real no significa que todo el movimiento sea inocente. Apple decide qué productos suben, cuándo lo comunica y cómo recoloca sus precios por mercado. Microsoft decide avisar con un mes de margen justo cuando GTA 6 está calentando el mercado. Otros fabricantes también están moviendo sus gamas hacia arriba, a veces con mejoras reales y a veces con el argumento de que el nuevo producto es más ambicioso.

La crítica no debería ser “Apple, Microsoft o cualquier otra marca suben porque son malas”. Eso es demasiado fácil. La crítica interesante está en cómo una crisis real de componentes puede convertirse también en una oportunidad para mover el precio psicológico de la tecnología. Cuando ese precio cambia, rara vez vuelve del todo al punto anterior. Puede haber ofertas, financiación, descuentos de lanzamiento o promociones puntuales, pero el precio oficial queda recolocado.

Europa vuelve a pagar el colchón

Hay otro punto que me parece especialmente criticable en Apple: la conversión regional.

Es verdad que comparar precios de Estados Unidos y Europa no es tan sencillo como mirar dólares y euros. En Estados Unidos los precios se comunican sin impuestos estatales, mientras que en España el precio incluye el IVA. Eso explica una parte importante de la diferencia.

Pero no lo explica todo. Apple no suele hacer una conversión limpia de moneda. Hace algo mucho más conveniente para sus márgenes: fija precios por mercado, redondea al alza y Europa termina pagando una especie de colchón extra. En la práctica, muchas veces parece que Apple convierte el dólar al euro casi como si fueran uno a uno antes de impuestos, y luego suma el IVA.

El resultado es que el consumidor europeo acaba pagando bastante más. Además de la fiscalidad, hay una decisión clara de precio regional. Y si vienen subidas en el iPhone, este punto va a ser clave. Una subida moderada en Estados Unidos puede convertirse en un golpe bastante más duro en Europa si se combina con IVA, redondeos, almacenamiento más caro y el habitual precio regional de Apple.

Cuidar tus dispositivos empieza a ser una decisión económica

Todo esto lleva a una conclusión bastante sencilla: cuidar tus dispositivos ya no es solo sostenibilidad, sentido común o postureo ecológico. Empieza a ser una decisión económica.

Cambiar de móvil cada dos años cada vez tiene menos sentido. Ya lo comenté en Cambiar de móvil ya no ilusiona: los precios suben, las mejoras se sienten más pequeñas y muchas promesas de IA todavía no terminan de justificar renovar antes de tiempo. Con este nuevo contexto de componentes más caros, esa idea pesa todavía más.

Renovar portátil por inercia empieza a ser un lujo. Comprar una consola pensando que ya bajará quizá deje de funcionar si el nuevo precio oficial se queda arriba. Montarse un PC desde cero ya no es una decisión ligera.

La tecnología está entrando en una fase rara. Por un lado, los productos duran más. Un buen móvil puede aguantar muchos años. Un Mac con Apple Silicon sigue siendo perfectamente válido durante bastante tiempo. Las consolas tienen ciclos largos. Muchos portátiles recientes todavía pueden dar guerra si se cuidan bien. Al mismo tiempo, el coste de renovar empieza a pesar bastante más que hace unos años.

Eso cambia la forma en la que deberíamos comprar. Quizá toca valorar más la batería, la reparabilidad, el almacenamiento, las actualizaciones, la garantía, el mercado reacondicionado y la posibilidad de vender un producto antes de que pierda demasiado valor. También cambia la forma de analizar tecnología. Ya no basta con preguntar si un producto es bueno. Hay que preguntar cuánto puede durar, cuánto cuesta repararlo, cuánto almacenamiento trae de base, cuánto cobra la marca por ampliarlo y si realmente compensa renovar ahora o aguantar un año más.

Renovar tecnología va a exigir pensárselo más

Al final, este es uno de los costes del desarrollo de la IA. No solo se paga con suscripciones, centros de datos o consumo energético. También se paga cuando suben la memoria, el almacenamiento, los chips y los dispositivos que usamos todos los días.

Eso nos obliga a cambiar hábitos. Si renovar va a ser más caro, toca cuidar más lo que tenemos, comprar con más cabeza, estirar mejor los dispositivos y valorar de verdad cosas como la batería, el almacenamiento, las actualizaciones o la posibilidad de reparar.

También explica por qué cada vez se habla más de IA local. Llevar parte de esas tareas al propio dispositivo puede reducir dependencia de centros de datos, mejorar privacidad y aliviar parte de la presión sobre la infraestructura. No es una solución mágica, porque también exige móviles y ordenadores más potentes, pero tiene sentido que la industria empuje en esa dirección. Lo estamos viendo en movimientos como Windows preparándose para agentes de IA y modelos locales o en propuestas como Nvidia RTX Spark y el futuro del PC con IA local.

Por eso, siendo crítico con Apple, Microsoft y el resto, me parece más grave la conversión regional que estas subidas por la IA. Que suban precios por una crisis real de memoria y chips se puede entender mejor o peor. Que además conviertan dólares y euros a su manera, redondeen al alza y carguen más a mercados como Europa, me parece bastante más difícil de defender.

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