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El móvil de 300 euros sigue vivo: el Nothing Phone (4b) demuestra que todavía se puede elegir bien

Durante los últimos meses se ha repetido una idea incómoda: el móvil barato no ha desaparecido, pero cada vez cuesta más encontrar uno que apetezca comprar. Los modelos realmente interesantes se han acercado a los 400, 500 o incluso 600 euros, mientras que por debajo de esa frontera suelen aparecer concesiones demasiado visibles en cámara, almacenamiento, actualizaciones o materiales.

Nothing quiere discutir esa sensación con el nuevo Nothing Phone (4b), un teléfono que llegará a Europa el 17 de julio por 329 euros. No es un gama media disfrazado de flagship ni pretende competir con los móviles de 1.000 euros. Su propuesta es más sencilla: ofrecer una experiencia cuidada, un diseño reconocible y un soporte razonablemente largo sin abandonar la franja de precio que durante años definió al móvil asequible.

La pregunta no es solo si el Phone (4b) es bueno. La cuestión es si demuestra que todavía se puede fabricar un teléfono atractivo alrededor de los 300 euros sin convertirlo en una sucesión de recortes.

Un precio bajo que ya no parece tan bajo

Nothing venderá el Phone (4b) en Europa por 329 euros. La cifra lo coloca claramente por debajo de los Phone (4a), pero también muestra cuánto ha cambiado el mercado. Hace pocos años, 329 euros eran territorio habitual de una gama media muy competitiva. En 2026, ese precio empieza a sentirse casi como una excepción cuando el modelo tiene una pantalla OLED, un diseño cuidado y seis años de parches de seguridad.

También conviene poner la cifra en contexto. Según The Verge, el Phone (4b) cuesta 80 euros más que el Phone (3a) Lite al que sustituye de forma indirecta. Es decir, Nothing no está escapando a la subida general de precios. Simplemente intenta que el incremento venga acompañado de una experiencia más coherente.

El modelo europeo se venderá con 8 GB de RAM y 128 GB de almacenamiento. Esa capacidad puede ser suficiente para un usuario que utiliza servicios en la nube y no graba demasiado vídeo, pero es probablemente el recorte más discutible. En 2026, 128 GB empiezan a quedarse cortos con rapidez, especialmente en un teléfono pensado para durar varios años.

Nothing ha entendido que el diseño también importa en la gama barata

Una de las grandes diferencias del Phone (4b) está en algo difícil de medir con una tabla: no parece un móvil genérico. Mantiene la estética transparente de la marca, utiliza una carcasa de policarbonato con estructura unibody y conserva la Glyph Bar, el sistema de luces traseras que sirve para mostrar notificaciones, temporizadores o el estado de la carga.

El material es plástico y la protección se limita a una certificación IP64 frente al polvo y las salpicaduras. No estamos ante un móvil premium. Sin embargo, Nothing ha decidido invertir parte del presupuesto en crear una identidad reconocible, algo que muchas marcas abandonan en sus gamas más económicas.

Esta apuesta conecta con una idea que ya vimos al analizar por qué Motorola ya no quiere vender solo móviles, sino también estilo. Cuando las diferencias de rendimiento empiezan a reducirse, el color, la forma, los materiales y la personalidad visual se convierten en argumentos reales de compra. El usuario no quiere necesariamente presumir de ficha técnica, pero sí evitar que su teléfono parezca idéntico a todos los demás.

Una pantalla que ya no suena a concesión

El Nothing Phone (4b) incorpora una pantalla OLED de 6,77 pulgadas con 120 Hz, compatibilidad con HDR10+ y un brillo máximo anunciado de 2.000 nits en determinadas condiciones. Hace no tanto tiempo, este tipo de panel era uno de los elementos que separaban claramente la gama media de la gama alta.

La tecnología de pantalla se ha democratizado y eso cambia la percepción del producto. Un móvil puede tener un procesador modesto y cámaras sencillas, pero si la pantalla es buena, la experiencia diaria se siente mucho más cuidada. Es el componente que vemos cada vez que escribimos, navegamos, vemos vídeos o consultamos redes sociales.

Nothing acompaña el panel con el Snapdragon 6 Gen 4, un procesador fabricado en 4 nanómetros que debería ofrecer un rendimiento suficiente para las tareas habituales, juegos moderados y las funciones de inteligencia artificial integradas en el sistema. No es un chip pensado para competir en potencia bruta, pero tampoco parece una elección anticuada.

La marca añade una cámara de vapor de 4.400 mm² para controlar la temperatura. Es un detalle llamativo en un teléfono de este precio y sugiere que Nothing quiere evitar uno de los problemas habituales de la gama barata: que el rendimiento sea correcto durante unos minutos, pero caiga cuando el dispositivo se calienta.

La cámara principal tiene sentido; el resto genera dudas

La cámara principal utiliza un sensor de 50 megapíxeles con estabilización óptica y electrónica. También incorpora el sistema de procesado TrueLens Engine 4 y una función Ultra XDR que combina varios fotogramas RAW para equilibrar luces y sombras.

Sobre el papel, es una configuración razonable. La estabilización óptica sigue sin estar garantizada en todos los teléfonos de esta franja y puede marcar una diferencia real en fotografía nocturna y vídeo. Nothing parece haber priorizado una cámara principal competente frente a llenar la trasera de sensores poco útiles.

La segunda cámara es un ultra gran angular del que la compañía ha dado menos protagonismo. Esa falta de detalle ya permite anticipar que será uno de los apartados más modestos del teléfono. Tampoco hay teleobjetivo, algo completamente comprensible por 329 euros.

La verdadera prueba estará en el procesado. Muchas marcas montan sensores similares, pero consiguen resultados muy distintos. Nothing ha mejorado su fotografía durante las últimas generaciones, aunque todavía necesita demostrar que su software puede mantener detalle, controlar el HDR y ofrecer tonos de piel naturales con un procesador menos potente.

La batería es una de sus mejores armas

El modelo europeo integra una batería de 5.200 mAh, la mayor utilizada hasta ahora por Nothing fuera de India. Allí, la capacidad aumenta hasta 6.000 mAh, una diferencia que vuelve a mostrar cómo los fabricantes adaptan las baterías a las regulaciones, el diseño y las prioridades de cada mercado.

La carga se queda en 33 W. No es especialmente rápida frente a lo que ofrecen algunas marcas chinas, pero debería permitir recuperar aproximadamente la mitad de la batería en menos de media hora. Nothing también afirma que la tecnología Safe Cell conservará el 90% de la capacidad después de 1.200 ciclos completos.

Ese dato importa más que una carga espectacular si el teléfono está diseñado para durar. Una batería grande, un procesador eficiente y un panel OLED deberían permitir una autonomía cómoda. No necesitamos que todos los móviles carguen en quince minutos si llegan al final del día con margen y no degradan la batería de forma acelerada.

Seis años de seguridad, pero solo tres versiones de Android

El Phone (4b) llega con Nothing OS 4.1 basado en Android 16. La compañía promete tres actualizaciones completas del sistema operativo y seis años de parches de seguridad.

La política tiene dos lecturas. Seis años de seguridad son una cifra excelente para un teléfono de 329 euros y permiten utilizarlo durante mucho tiempo sin quedar completamente expuesto. Sin embargo, tres versiones de Android resultan menos ambiciosas que las promesas de algunos fabricantes de gama alta y dejan una distancia considerable entre la seguridad y las nuevas funciones.

Nothing intenta compensarlo con una capa ligera y reconocible, integración con Google Gemini y ChatGPT, y herramientas propias como Essential Key. La experiencia de software es probablemente uno de sus mayores argumentos frente a rivales que añaden aplicaciones duplicadas, publicidad o menús más recargados.

El soporte no convierte automáticamente al Phone (4b) en un dispositivo sostenible. Si el almacenamiento se queda corto, la batería no se puede sustituir fácilmente o las reparaciones resultan caras, muchos usuarios lo cambiarán antes. Pero al menos la compañía elimina una de las excusas habituales para abandonar un móvil barato: dejarlo sin parches al poco tiempo.

El móvil de 300 euros sigue vivo, aunque ya no puede tenerlo todo

El Nothing Phone (4b) no invalida la subida general de precios. De hecho, él mismo cuesta más que su predecesor indirecto y obliga a aceptar 128 GB, construcción de plástico, resistencia IP64, una cámara secundaria modesta y tres grandes actualizaciones de Android.

Lo que sí demuestra es que todavía existe espacio para hacer un móvil económico con una idea clara. Nothing no ha intentado esconder los recortes bajo una lista interminable de especificaciones. Ha priorizado pantalla, batería, diseño, cámara principal, software y seguridad. Es una combinación más inteligente que colocar cuatro cámaras decorativas o prometer inteligencia artificial que nadie utilizará.

También confirma que la gama barata necesita diferenciarse de otra forma. La potencia ya no es suficiente, porque casi cualquier procesador moderno mueve con soltura las aplicaciones habituales. El valor se encuentra en los detalles que acompañan al usuario durante años: una interfaz agradable, una batería que aguanta, una pantalla visible al sol y actualizaciones que siguen llegando.

Por 329 euros, el Phone (4b) parece una de las propuestas más equilibradas de su segmento. Eso no significa que vaya a ser automáticamente la mejor compra. Tendrá que competir con Redmi, Realme, Motorola y las ofertas de modelos superiores que bajan de precio pocos meses después.

Pero su existencia sirve para desmontar una parte del discurso más pesimista. El móvil de 300 euros no ha muerto. Lo que ha muerto es la idea de que por ese dinero se puede pedir absolutamente todo. La clave está en elegir bien qué se recorta y conseguir que el usuario no piense en ello cada vez que desbloquea el teléfono.

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