Los Huawei FreeClip 2 S no son una nueva generación de los auriculares open-ear de Huawei. Tampoco intentan serlo. Son una revisión centrada casi por completo en el diseño, los materiales y el estuche de carga, mientras que la experiencia de sonido, la autonomía y las principales funciones se mantienen prácticamente intactas respecto a los Huawei FreeClip 2 que ya analicé tras un mes de uso.
Después de probarlos, mi sensación es bastante clara: siguen siendo unos auriculares cómodos, diferentes y muy recomendables para quien no quiera introducir nada dentro del oído, pero las novedades de esta versión S no transforman la experiencia. Los 30 euros adicionales se pagan, sobre todo, por nuevos colores, una silicona revisada y un estuche completamente rediseñado.

El mismo concepto open-ear que ya funcionaba
Los FreeClip 2 S mantienen el peculiar formato de clip que caracteriza a esta familia. Una pequeña esfera se coloca frente al canal auditivo, mientras que la parte trasera descansa detrás de la oreja. Ambas quedan unidas mediante un puente flexible.
El oído permanece completamente abierto, por lo que seguimos escuchando el tráfico, las conversaciones o cualquier sonido de nuestro alrededor. Es una solución especialmente interesante para caminar por la ciudad, trabajar o hacer deporte sin aislarse por completo.
No existe un auricular izquierdo y otro derecho. Podemos colocar cualquiera de ellos en cualquiera de las dos orejas y el propio dispositivo reconoce su posición.
Huawei insiste en presentar estos auriculares como un complemento de moda, casi más parecido a un pendiente tecnológico que a unos auriculares tradicionales. Esa idea encaja con una tendencia que ya analizamos en Hefestec: la tecnología ponible ya no quiere parecer tecnología. Los nuevos acabados Deepsea Blue y Space Silver refuerzan precisamente esa apariencia metálica y brillante.

Una silicona más resistente y menos propensa a deformarse
Uno de los pocos cambios que sí he notado está en la silicona del puente. Huawei habla de un material más suave, pero mi impresión al compararlos es algo diferente.
Al sujetarlos y apretarlos, el puente parece algo más resistente y mantiene mejor su forma. Se deforma menos que en los FreeClip 2 anteriores y transmite una sensación ligeramente más sólida.

Esto no significa que el modelo anterior fuera incómodo. De hecho, la comodidad ya era uno de sus principales puntos fuertes. Cada auricular sigue pesando solamente 5,1 gramos y puede utilizarse durante varias horas sin demasiadas molestias.
La mejora existe, pero no cambia radicalmente cómo se sienten puestos. Es uno de esos detalles que se aprecia al comparar directamente ambos modelos, pero que probablemente pasaría desapercibido para alguien que nunca haya utilizado los FreeClip anteriores.
El gran cambio está en el estuche
La novedad más evidente es el estuche de carga. Huawei abandona el formato plano y convencional de los FreeClip 2 para adoptar una cápsula redondeada que recuerda al estuche de un anillo o de una pequeña joya.

Visualmente es atractivo y encaja con ese posicionamiento más cercano a la moda. El acabado brillante también resulta más llamativo y transmite una sensación premium.
Sin embargo, personalmente me parece menos práctico que el estuche anterior. Su forma casi esférica ocupa más espacio, resulta algo más incómoda en el bolsillo y tampoco se apoya con tanta naturalidad sobre una mesa.

Huawei ha añadido imanes al estuche, por lo que puede adherirse a superficies metálicas. Es una función curiosa y da cierto juego: podemos colocarlo en una nevera, una estructura metálica o cualquier soporte compatible.
También puede utilizar algunos cargadores magnéticos de relojes Huawei, incluidos modelos de las familias Watch Fit, Watch GT y Watch Ultimate. La idea es viajar con un único cargador para el reloj y los auriculares.

Conviene aclarar que la carga inalámbrica no es nueva. Los FreeClip 2 ya disponían de ella. Aquí la novedad real es la compatibilidad con determinados cargadores magnéticos y la posibilidad de pegar físicamente el estuche a superficies metálicas.
En sonido cuesta encontrar diferencias
Huawei mantiene un transductor abierto de doble diafragma de 10,8 milímetros. Sobre el papel, promete un sonido potente, una buena presencia de graves y una adaptación inteligente a los cambios del ruido ambiental.
En la práctica, los escucho prácticamente igual que los FreeClip 2.
Puede que Huawei haya retocado el procesamiento o realizado pequeños ajustes mediante software, pero no he encontrado una diferencia suficientemente clara como para hablar de una mejora importante en calidad de sonido.

Siguen sonando bien dentro de las limitaciones propias de unos auriculares abiertos. Las voces son claras, el volumen es suficiente en interiores y los graves tienen más presencia de la que cabría esperar en este formato.
El problema aparece en lugares muy ruidosos. Al no existir aislamiento físico ni cancelación activa de ruido, el metro, una calle con mucho tráfico o un gimnasio con música alta pueden tapar parte del contenido.
El volumen adaptativo intenta compensarlo aumentando o reduciendo automáticamente la intensidad según el entorno. Funciona, pero no puede desafiar las leyes de la física: unos auriculares abiertos nunca van a aislar como unos intraurales.
Llamadas, controles y conexión dual
Los FreeClip 2 S mantienen el sistema de micrófonos y procesamiento con inteligencia artificial para reducir el ruido durante las llamadas. La voz se escucha correctamente en condiciones normales, aunque el viento y los entornos especialmente ruidosos siguen siendo una prueba complicada para cualquier dispositivo de este tipo.
Los controles permiten tocar, deslizar o mantener pulsado cualquiera de los auriculares. Desde la aplicación Huawei Audio Connect podemos cambiar las funciones, ajustar el ecualizador, activar el volumen adaptativo o configurar el acceso a Siri y Gemini.
También ofrecen conexión dual, de modo que pueden permanecer enlazados a dos dispositivos y cambiar automáticamente entre un teléfono, una tableta o un ordenador. Son compatibles con Android, iOS y Windows.
La batería tampoco cambia
La autonomía oficial continúa siendo de hasta nueve horas con una carga y 38 horas utilizando el estuche. La carga rápida proporciona aproximadamente tres horas de reproducción después de diez minutos.
Son buenas cifras y se mantienen por encima de muchas alternativas, pero son exactamente las mismas que ofrecían los FreeClip 2.
También conservan la protección IP57 frente al agua y al polvo, suficiente para utilizarlos durante el entrenamiento o bajo una lluvia ligera.
¿Merecen la pena los Huawei FreeClip 2 S?
Los Huawei FreeClip 2 S siguen siendo unos buenos auriculares open-ear. Son cómodos, ligeros, permiten escuchar el entorno y ofrecen una calidad de sonido más que correcta para su formato.

El problema es que la S no supone una evolución importante respecto a los FreeClip 2. El sonido es prácticamente idéntico, la autonomía no cambia y muchas de sus funciones ya estaban disponibles en el modelo anterior.
Los 30 euros adicionales se justifican principalmente por el nuevo estuche, los acabados metálicos, los nuevos colores y una silicona algo más resistente.
Para alguien que compra unos FreeClip por primera vez, los FreeClip 2 S son la versión más cuidada y llamativa. Para quien ya tenga unos FreeClip 2, no existe una razón real para actualizar.
Al final, Huawei ha creado una edición más bonita y algo más refinada, pero también más cara y, en mi opinión, con un estuche menos cómodo. No es una mala evolución. Simplemente es una evolución mucho más estética que tecnológica.