Los anuncios sobre inteligencia artificial suelen venir acompañados de cifras gigantescas: inversiones, centros de datos y millones de procesadores. Pero hay una pregunta que se hace mucho menos: ¿quién fabrica las máquinas con las que se producen esos chips? La respuesta explica por qué gastar más dinero no permite multiplicar la producción de un día para otro.
ASML, la compañía neerlandesa especializada en equipos de litografía, ha advertido este 14 de octubre de 2026 de que no podrá satisfacer completamente la demanda prevista para 2027 y 2028. El auge de la IA está acelerando las inversiones de sus clientes, pero construir maquinaria de fabricación avanzada sigue siendo un proceso lento y complejo.
Antes del chip viene una máquina extraordinariamente compleja
Fabricantes como TSMC y Samsung utilizan equipos de litografía para transferir patrones diminutos sobre obleas de silicio. ASML destaca por sus sistemas de ultravioleta extremo, o EUV, necesarios en determinados procesos de fabricación avanzados. No se trata de máquinas que puedan fabricarse en serie sin más: requieren componentes de precisión, proveedores especializados, instalación y calibración.
Por eso una nueva fábrica no empieza a producir chips avanzados en cuanto se anuncia su construcción. Necesita equipamiento, personal y tiempo para poner a punto sus procesos.
La planificación ya se extiende hasta 2030
ASML había anunciado ampliaciones de capacidad, pero reconoce que la demanda podría superarlas. La compañía recibe interés por entregas de 2029 e incluso 2030, lo que refleja hasta qué punto las decisiones industriales se toman con años de antelación. No significa que todas esas consultas sean pedidos firmes.
Para el cuarto trimestre de 2026, ASML prevé unas ventas de 14.200 a 15.200 millones de euros y un margen bruto cercano al 57 %. Son expectativas de la empresa, no ingresos ya registrados.
¿Lo notaremos al comprar un móvil?
La demanda de aceleradores de IA, memoria y procesadores avanzados puede influir en cómo la industria distribuye inversiones y capacidad de fabricación. Sin embargo, sería precipitado afirmar que esta advertencia implica una subida automática del precio de los smartphones o los portátiles. Los precios dependen de muchos otros factores y no todos los chips utilizan las mismas técnicas de litografía.
El mensaje importante es otro: la infraestructura necesaria para fabricar más tecnología tiene límites físicos. Los fabricantes pueden anunciar nuevos procesadores cada año, pero ampliar la cadena industrial que los hace posibles requiere bastante más tiempo.
La carrera de la IA también se juega en las fábricas
Hablamos constantemente de modelos y asistentes, pero detrás de ellos hay instalaciones eléctricas, refrigeración, memoria y máquinas de enorme precisión. La advertencia de ASML no demuestra una crisis general de semiconductores; sí revela un cuello de botella que podría condicionar la expansión de la fabricación avanzada hasta el final de la década.
Es una perspectiva útil para entender por qué la IA no depende únicamente del próximo chip de Nvidia o AMD, ni de cuánto estén dispuestas a invertir las grandes tecnológicas.
Fuentes: información de Reuters sobre las previsiones de ASML y resultados trimestrales de ASML. En Hefestec también hemos tratado la llegada de los portátiles RTX Spark para IA local.