El próximo 12 de agosto no solo tendremos que mirar al cielo. El eclipse solar total también servirá para comprobar hasta qué punto las redes móviles españolas están preparadas para recibir a miles de personas en lugares donde normalmente apenas hay tráfico.
Telefónica, MasOrange, Vodafone y Cellnex han puesto en marcha un dispositivo especial para reforzar la conectividad en más de 700 puntos de España. No hablamos únicamente de grandes ciudades. Buena parte de los mejores lugares para observar el eclipse se encuentran en zonas rurales, costeras o de montaña, precisamente donde las redes suelen estar dimensionadas para una población mucho menor.
El problema no es la cobertura, sino que todos usemos el móvil a la vez
Cuando llegamos a un festival, un estadio o una manifestación y el móvil muestra cinco barras pero no carga nada, normalmente no se ha perdido la cobertura. Lo que ocurre es que demasiados dispositivos intentan utilizar al mismo tiempo una capacidad limitada.
Durante el eclipse se espera que miles de personas graben vídeos, hagan retransmisiones en directo, compartan fotografías o consulten mapas y servicios meteorológicos. Ese pico de tráfico puede ser enorme en municipios que durante el resto del año reciben una demanda muy inferior.
Telefónica ha reforzado más de 200 ubicaciones repartidas por 13 comunidades autónomas. MasOrange ha identificado alrededor de 300 puntos estratégicos y Vodafone ha optimizado su servicio en 200 zonas de observación, con más de 1.700 celdas bajo supervisión específica. Cellnex, responsable de buena parte de la infraestructura física que utilizan las operadoras, también ha elevado la vigilancia de sus emplazamientos.
Las antenas también forman parte del dispositivo de emergencia
La conectividad no solo servirá para subir una fotografía a Instagram. En una concentración de estas características, las redes móviles también resultan esenciales para Protección Civil, los servicios sanitarios, las fuerzas de seguridad y la coordinación entre administraciones.
Una red saturada puede impedir que una llamada llegue a tiempo, retrasar un aviso o dificultar la localización de una persona. Por eso las operadoras no se limitan a aumentar temporalmente la capacidad: también preparan equipos de respuesta, monitorización reforzada y protocolos para intervenir si aparece una incidencia.
En Hefestec ya hemos explicado cómo la cobertura móvil desde el espacio puede cambiar las emergencias y los viajes. El eclipse demuestra que, incluso antes de depender plenamente de los satélites, mantener una red terrestre estable ya se considera parte de la infraestructura crítica.
Una prueba excepcional para una dependencia cotidiana
El eclipse dejará una imagen curiosa. Miles de personas viajarán a lugares alejados para contemplar un fenómeno natural, pero lo harán dependiendo de mapas, predicciones, mensajería, pagos móviles y cámaras conectadas.
También será una prueba de estrés bastante realista para la infraestructura española. Los grandes eventos suelen celebrarse en lugares preparados para recibir público. Esta vez el tráfico se desplazará hacia pueblos, carreteras secundarias, playas y miradores donde la capacidad de la red no se diseñó pensando en una concentración masiva.
Puede que el 12 de agosto todos miremos al Sol durante unos minutos. Las operadoras, en cambio, estarán mirando sus paneles de tráfico para comprobar si las redes aguantan.