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LG CineBeam S, el proyector que me ha hecho replantearme la televisión

LG CineBeam S proyectando webOS en una pared del salón

Es pequeño, discreto y apenas ocupa espacio cuando está apagado. Cuando lo enciendes, convierte una pared en una pantalla de cine mucho más grande que cualquier tele que puedas comprar por un precio parecido.

Este dispositivo ha sido cedido temporalmente por LG para realizar el análisis. La marca no ha intervenido en el contenido ni ha revisado el artículo antes de su publicación.

No tengo nada en contra de las televisiones. Tengo una, la utilizo y entiendo perfectamente sus ventajas: ofrecen mucho brillo, funcionan bien a cualquier hora del día y no requieren pensar demasiado dónde colocarlas.

El problema es que una televisión grande también es un enorme rectángulo negro que permanece ocupando la pared incluso cuando está apagada.

Después de probar el LG CineBeam S PU615U, empiezo a pensar que en determinados hogares un proyector puede ser una alternativa mucho más interesante. No solo porque permite tener una imagen gigantesca, sino porque este modelo elimina muchas de las molestias que normalmente asociamos a los proyectores.

Es pequeño, silencioso, tiene tiro ultracorto, integra webOS y funciona prácticamente como una Smart TV. Lo colocas cerca de la pared, lo enciendes y en pocos segundos tienes una pantalla enorme en el salón. Cuando terminas, vuelve a convertirse en una pequeña caja discreta sobre el mueble.

Lo he probado de manera bastante intensa durante el verano y he visto prácticamente todo el Mundial con él. No han sido un par de películas para salir del paso, sino tardes completas, partidos consecutivos y muchas horas de funcionamiento con gente en casa.

La experiencia ha gustado tanto que mis amigos querían venir a ver los partidos por el proyector. Después de acostumbrarnos a esa combinación de tamaño, calidad y facilidad de uso, el principal problema será explicarle a mi pareja que LG tiene intención de llevárselo.

LG CineBeam S colocado sobre un mueble del salón
El LG CineBeam S ocupa muy poco espacio y puede quedarse integrado en el salón cuando no lo utilizas.

Apagado desaparece; encendido transforma el salón

Una de las cosas que más me ha gustado del LG CineBeam S es su diseño. No parece uno de esos proyectores enormes pensados para una sala dedicada, sino que es compacto, elegante y suficientemente discreto como para dejarlo colocado permanentemente sin que condicione demasiado la decoración.

Esto es más importante de lo que parece. Una televisión de 65 o 75 pulgadas condiciona completamente la distribución y la estética de una habitación. El CineBeam S, en cambio, apenas ocupa espacio y evita tener una gran pantalla negra dominando la pared durante todo el día.

Al encenderlo, la situación cambia por completo. La pared que antes estaba prácticamente vacía se convierte en una pantalla que puede alcanzar las 100 pulgadas, una dimensión difícil de conseguir con una televisión convencional por un precio parecido.

Esta capacidad de desaparecer cuando no lo utilizas y transformar el salón al encenderlo es, para mí, uno de sus argumentos más fuertes. No es simplemente un proyector pequeño: es una forma de tener muchas pulgadas sin convertir la televisión en el centro físico de toda la habitación.

El tiro ultracorto cambia por completo la experiencia

La mayoría de los proyectores tradicionales necesitan bastante distancia para generar una imagen grande. Eso obliga a colocarlos al otro lado de la habitación, instalar un soporte en el techo o tener cables atravesando medio salón.

El LG CineBeam S utiliza un sistema de tiro ultracorto, por lo que puede proyectar desde una distancia de apenas unos centímetros. Esto permite colocarlo sobre un mueble bajo, prácticamente en la misma posición en la que pondrías una televisión.

No necesitas reorganizar toda la habitación ni encontrar un punto elevado desde el que lanzar la imagen. También desaparece uno de los problemas habituales de los proyectores convencionales: las personas no pasan constantemente por delante del haz de luz.

El tiro ultracorto no aumenta por sí solo la luminosidad ni convierte sus 500 lúmenes ANSI en una cifra superior, pero sí hace que la experiencia sea mucho más limpia y sencilla. Es una de las principales razones por las que este modelo se siente más cercano a una televisión que a un proyector tradicional.

Detalle superior del proyector LG CineBeam S con la fuente de luz láser encendida
La fuente láser proyecta la imagen desde muy cerca de la pared.

Una pared blanca ha sido suficiente

Durante la prueba no he utilizado una pantalla específica ni una superficie preparada para proyectores. Lo he colocado frente a una pared blanca normal y el resultado ha sido muy bueno.

Evidentemente, una pantalla adecuada puede mejorar la uniformidad, el contraste y el aprovechamiento de la luz. Las pantallas diseñadas para proyectores de tiro ultracorto también pueden ayudar a rechazar parte de la iluminación ambiental.

Sin embargo, no me parece imprescindible realizar esa inversión desde el primer momento. Una de las virtudes del LG CineBeam S es que puedes sacarlo de la caja, ponerlo frente a una pared blanca y comenzar a disfrutarlo sin montar una sala de cine dedicada.

Conviene asegurarse de que la superficie sea suficientemente lisa. Los proyectores de tiro ultracorto lanzan la imagen con un ángulo muy pronunciado y pueden hacer visibles pequeñas ondas o imperfecciones que a simple vista pasan desapercibidas.

En mi caso, la experiencia sobre una pared normal ha sido suficientemente buena como para no echar de menos una pantalla específica. Eso refuerza la sensación de estar ante un producto fácil de integrar en una casa real.

La instalación es sencilla, aunque el keystone puede despistarse

El autoenfoque funciona muy bien. Cuando mueves el proyector o cambias ligeramente su posición, reajusta la imagen rápidamente y consigue una nitidez muy buena sin necesidad de entrar constantemente en los ajustes.

La corrección automática del keystone no siempre es igual de precisa. La primera vez que colocas el proyector en una posición nueva puede no dejar la imagen completamente recta o perfectamente alineada con la pared.

Normalmente basta con volver a ejecutar la corrección o realizar un pequeño ajuste manual. Lo curioso es que, una vez configurado en esa posición, no suele volver a dar problemas.

No diría que el sistema automático sea malo, porque el enfoque funciona realmente bien y la instalación general es sencilla. Simplemente, la corrección trapezoidal puede necesitar un segundo intento la primera vez que cambias el aparato de sitio.

Una calidad de imagen que sorprende por su tamaño

El LG CineBeam S ofrece resolución 4K UHD y una fuente de luz láser RGB. Más allá de las cifras, la calidad de imagen me ha parecido muy buena.

La imagen es nítida, los colores tienen mucha presencia y el resultado transmite esa sensación cinematográfica que buscas cuando compras un proyector. No se limita a ofrecer muchas pulgadas, sino que también tiene calidad suficiente para disfrutar de películas, series, deportes y videojuegos.

El Mundial ha sido una prueba especialmente buena. En los partidos se agradece tener una imagen tan grande porque varias personas pueden seguir la acción cómodamente desde diferentes puntos de la habitación.

La definición permite distinguir bien los detalles y el movimiento se muestra de forma suficientemente fluida para disfrutar del fútbol sin distracciones. De hecho, el tamaño de la imagen cambia bastante la experiencia de ver un evento deportivo en grupo.

El resultado general está muy por encima de lo que esperaba al ver el tamaño del aparato. No tiene la potencia luminosa de un proyector grande para cine en casa, pero tampoco ocupa el espacio ni exige la instalación de uno de esos modelos.

Imagen proyectada por el LG CineBeam S en una habitación oscura durante una serie
Con la habitación a oscuras es cuando la imagen muestra mejor su contraste y su carácter cinematográfico.

Sus 500 lúmenes son una limitación razonable

Los 500 lúmenes ANSI son, probablemente, la principal limitación técnica del LG CineBeam S. No destacan sobre el papel y hacen que el proyector rinda mejor cuando la luz ambiental está controlada.

Dicho esto, también hay que poner la cifra en contexto. Dentro de un proyector tan compacto, de tiro ultracorto y con este planteamiento, es una cifra completamente razonable. Existen modelos de precio similar con bastante más brillo, pero suelen ser más grandes, menos discretos o están pensados para un uso diferente.

En mi experiencia, LG aprovecha bastante bien esos 500 lúmenes. No hace milagros: en un salón muy iluminado o en exteriores durante el día una televisión seguirá siendo una mejor opción. Pero para ver películas, series, fútbol o jugar por la noche, o con la luz parcialmente controlada, el resultado me ha parecido mejor de lo que esperaba al leer la ficha técnica.

Con algo de luz ambiental sigue siendo perfectamente utilizable. En una habitación muy iluminada pierde contraste, profundidad en los negros y viveza, pero no necesitas estar completamente a oscuras cada vez que quieras ver un programa o un partido.

Cuando bajas las persianas o lo utilizas por la noche es cuando realmente muestra todo lo que puede ofrecer. En exteriores dependerá mucho de la hora y de la cantidad de luz: puede ser una opción fantástica para una sesión nocturna, pero no es un modelo pensado para proyectar mientras todavía hay claridad.

También conviene tener en cuenta que el tamaño afecta al brillo. Cuanto más grande sea la imagen, más tendrá que repartir esos 500 lúmenes. En una proyección algo más contenida ofrece mayor intensidad y contraste que cuando intentas alcanzar las 100 pulgadas.

Proyección del LG CineBeam S en una habitación con luz ambiental durante una retransmisión deportiva
Con luz ambiental la imagen pierde contraste, pero continúa siendo utilizable si no entra demasiada claridad directa.

El ventilador ha pasado la prueba del verano

El ruido del ventilador es otro de los apartados que más me ha convencido. Los proyectores compactos pueden tener dificultades para disipar el calor y, en algunos modelos, esto se traduce en ventiladores pequeños que giran rápidamente y terminan distrayendo.

Con el LG CineBeam S no he tenido esa sensación. Lo he utilizado durante el verano, con temperaturas elevadas y durante partidos completos, y el ventilador ha pasado prácticamente desapercibido.

No estamos hablando de encenderlo durante veinte minutos para comprobar la imagen. Durante el Mundial ha estado funcionando durante muchas horas, con partidos consecutivos y varias personas en la habitación, sin que nadie se quejara del ruido ni preguntara qué era ese sonido de fondo.

Se puede escuchar si te acercas o buscas expresamente el ruido, pero durante el uso normal queda tapado por el propio contenido. No obliga a subir el volumen y tampoco resulta molesto en escenas tranquilas.

Después de haberlo probado intensivamente en pleno verano, diría que el nivel de ruido es uno de sus puntos fuertes.

webOS es lo que termina de convertirlo en una tele

Otra de las razones por las que este proyector puede sustituir a una televisión es la integración de webOS. No necesitas conectar un Chromecast, un Fire TV o cualquier otro reproductor externo para acceder a las principales plataformas de streaming.

Enciendes el proyector, abres la aplicación que quieras y empiezas a reproducir contenido. El sistema funciona con fluidez, los menús se mueven bien y las aplicaciones abren rápido, sin esa sensación de estar utilizando una versión lenta o limitada de un sistema operativo para proyectores.

La experiencia es prácticamente la misma que en una Smart TV de LG. Esto hace que el producto sea mucho más accesible para alguien que nunca haya utilizado un proyector.

No tienes que entender entradas, fuentes o configuraciones complicadas, porque la mayor parte del tiempo puedes manejarlo exactamente como manejarías una televisión.

Esa sencillez es una de sus mayores virtudes. El CineBeam S no quiere que estés constantemente pensando en que utilizas un proyector, sino que enciendas el aparato y veas lo que te apetezca.

LG CineBeam S proyectando la interfaz de webOS sobre una pared blanca
webOS incluye las principales aplicaciones y permite utilizarlo prácticamente como una Smart TV.

Para jugar, el tamaño importa más que los hercios

El LG CineBeam S no es el proyector que elegiría alguien que busca la mejor experiencia competitiva posible. Admite señales 4K de hasta 60 Hz, por lo que no está pensado para aprovechar modos de 120 Hz ni para quienes priorizan cada milisegundo de respuesta.

Tampoco lo compraría pensando principalmente en shooters competitivos. Para ese público existen televisores y monitores con tasas de refresco más altas y tecnologías más específicas.

Ahora bien, si juegas de forma más relajada y los 120 Hz no son una prioridad, la experiencia puede ser muy especial. El tamaño de la imagen cambia completamente la sensación en juegos de conducción, aventuras, deportes o títulos especialmente cinematográficos.

Jugar directamente sobre una pared blanca y tener una imagen enorme delante resulta mucho más inmersivo que hacerlo en una televisión convencional. No es el mejor proyector para jugar desde un punto de vista técnico, pero sí puede ofrecer una experiencia única si valoras más las pulgadas y la espectacularidad que la frecuencia de actualización.

Tiene las conexiones necesarias, pero no sobraría alguna más

El proyector dispone de un puerto HDMI con eARC, dos conexiones USB-C, Wi-Fi y Bluetooth.

No es una conectividad mala para un dispositivo tan compacto, pero puede quedarse corta si pretende sustituir completamente a una televisión. Si utilizas el HDMI eARC para una barra de sonido, por ejemplo, tendrás que depender de los USB-C o de soluciones adicionales para conectar otros equipos.

webOS reduce mucho esta necesidad, porque las principales aplicaciones ya están integradas y no hace falta añadir un reproductor de streaming. Aun así, si tienes una consola, un ordenador, una barra de sonido y otros dispositivos, agradecerás disponer de algún HDMI adicional.

No es un problema grave para mi manera de utilizarlo, pero sí uno de los apartados en los que LG podría mejorar una futura generación.

Conexiones del LG CineBeam S con dos puertos USB-C y un HDMI eARC
La conectividad física se limita a dos USB-C y un HDMI eARC.

El sonido cumple, pero la imagen pide algo más

El CineBeam S integra dos altavoces de 4 W y ofrece volumen suficiente para ver una serie, un programa, un partido o una película sin conectar inmediatamente un sistema externo.

Las voces se entienden bien y, para un uso cotidiano, podrías utilizarlo perfectamente tal y como viene. Aun así, el sonido resulta algo enlatado y no termina de estar a la altura de la calidad de imagen.

Cuando tienes delante una pantalla de tamaño cinematográfico también esperas un sonido más amplio, con mayor cuerpo y algo más de profundidad. En mi caso, sería el principal apartado que mejoraría, aunque reconozco que es una cuestión bastante personal y que muchas personas tendrán suficiente con el sistema integrado.

No es que resulte imprescindible utilizar un dispositivo externo. El problema es que añadir una barra de sonido, unos altavoces y más cables rompe ligeramente la filosofía del producto.

Parte de su atractivo está en concentrarlo todo en un aparato pequeño, discreto y fácil de mover. Con un sonido algo más completo sería una alternativa todavía más redonda y autónoma.

Las especificaciones importantes, explicadas

El LG CineBeam S ofrece una resolución nativa de salida 4K UHD de 3.840 × 2.160 píxeles. Esto permite mantener una buena definición incluso cuando la imagen alcanza tamaños muy superiores a los de una televisión.

La fuente de luz es un sistema láser RGB de tres canales, que genera directamente los colores rojo, verde y azul. Frente a una lámpara tradicional, permite un encendido rápido, una vida útil larga y una gama cromática especialmente amplia.

LG estima una duración de hasta 20.000 horas, por lo que el usuario normal puede utilizarlo durante años sin preocuparse por cambiar una lámpara.

La tecnología de proyección es DLP, habitual en modelos compactos y capaz de ofrecer una imagen nítida y con buen contraste. Algunas personas especialmente sensibles pueden percibir ocasionalmente el denominado efecto arcoíris en determinadas escenas, aunque no ha sido algo que haya condicionado mi experiencia.

Su brillo máximo es de 500 lúmenes ANSI, una cifra modesta pero razonable para un dispositivo de este tamaño, con tiro ultracorto y pensado para integrarse con facilidad en el salón. No compite en potencia bruta con proyectores más grandes, sino en diseño, comodidad y versatilidad.

El rango de proyección va aproximadamente de 40 a 100 pulgadas. En tamaños moderados se aprovecha mejor el brillo, mientras que acercarse a las 100 pulgadas aumenta la espectacularidad a costa de repartir más la luz.

También admite una señal máxima de 4K a 60 Hz. Es más que suficiente para películas, series, televisión, fútbol y juegos casuales, pero limita su atractivo para quienes quieran aprovechar consolas o PC a 120 Hz.

Su tamaño reducido y su peso cercano a los 1,9 kilos permiten cambiarlo fácilmente de habitación. No dispone de batería, así que necesita estar conectado a la corriente, pero sigue siendo mucho más fácil de mover que una televisión o un proyector convencional instalado en el techo.

Por precio, todo depende de la oferta

El precio habitual del LG CineBeam S es de 899 euros. Por ese dinero puedes comprar una buena televisión y, en determinadas ofertas, encontrar modelos de 65 o incluso 75 pulgadas.

La diferencia está en que ninguna televisión de ese precio va a ofrecer fácilmente una imagen de hasta 100 pulgadas sin ocupar permanentemente una parte enorme de la pared.

La comparación no es completamente directa. Una televisión será más luminosa, funcionará mejor durante el día, ofrecerá más conexiones y dependerá menos de la superficie sobre la que proyectas.

El CineBeam S responde con una imagen mucho mayor, un diseño discreto y la posibilidad de desaparecer visualmente cuando está apagado. No ofrece la mejor relación entre brillo y precio del mercado, pero sí una combinación de ventajas que una televisión convencional no puede replicar.

Por 899 euros cuesta recomendarlo sin pensarlo. Es una inversión importante y tienes que valorar si realmente vas a aprovechar sus ventajas. Después de probarlo, yo sí me lo compraría, pero reconozco que es una decisión que exige pensárselo.

La situación cambia completamente con la oferta de Movistar, que permite conseguirlo por 553 euros. A ese precio me parece una compra espectacular.

Por poco más de 500 euros tienes un proyector 4K, láser, compacto, de tiro ultracorto, con webOS y capaz de generar una imagen enorme.

Con esa oferta, yo iría de cabeza.

El proyector para quien no quiere tener un proyector

El LG CineBeam S no elimina todas las limitaciones de la proyección. Sigue funcionando mejor con poca luz, el audio podría ser más completo, el keystone automático puede necesitar un segundo intento y habría agradecido alguna conexión adicional.

Tampoco es el modelo que recomendaría a quien busca principalmente jugar a 120 Hz o montar una sala de cine con la mayor luminosidad posible. Existen proyectores más grandes y mucho más potentes, aunque también suelen ser más caros, voluminosos y difíciles de integrar.

Lo importante es que el CineBeam S elimina casi todas las molestias. No necesitas instalarlo en el techo, no tienes que atravesar la habitación con cables y tampoco hace falta conectar un dispositivo externo para acceder a las principales plataformas de streaming.

Es pequeño, funciona con fluidez, hace muy poco ruido y resulta tan sencillo de utilizar como una televisión. Sobre todo, ofrece algo que una tele convencional no puede darte por un precio parecido: una pantalla de cine que prácticamente desaparece cuando no la estás utilizando.

Después de ver todo el Mundial con él, de llenar el salón de gente que prefería venir a casa para disfrutar de los partidos y de comprobar que incluso en verano el ventilador pasaba desapercibido, me cuesta pensar en este modelo como un simple proyector.

El mayor problema que he tenido con el LG CineBeam S no está en el brillo, el sonido ni las conexiones. El verdadero problema será cuando LG venga a recogerlo, porque en casa ya nos hemos acostumbrado demasiado a él y sospecho que su marcha va a causarme un divorcio.

Lo mejor

  • Diseño pequeño, elegante y discreto.
  • Imagen 4K de gran calidad.
  • Tiro ultracorto realmente cómodo.
  • webOS fluido y completo.
  • Muy poco ruido incluso durante sesiones largas.
  • Se puede utilizar perfectamente sobre una pared blanca.
  • Imagen de hasta 100 pulgadas.
  • A 553 euros, la relación calidad-precio es excelente.

Lo que mejoraría

  • El sonido tiene volumen, pero resulta algo enlatado.
  • Solo dispone de un HDMI.
  • El keystone automático puede fallar en el primer ajuste.
  • El brillo limita su uso en habitaciones muy iluminadas, aunque está dentro de lo razonable para su formato.
  • No es la mejor opción para jugar a 120 Hz o de forma competitiva.

Valoración

El LG CineBeam S es uno de los proyectores más fáciles de recomendar a alguien que nunca se había planteado comprar uno. Tiene limitaciones, especialmente en brillo, conexiones y sonido, pero compensa con una combinación muy difícil de encontrar: diseño compacto, tiro ultracorto, imagen 4K, webOS y una experiencia de uso realmente sencilla.

Por 899 euros requiere pensárselo. Por 553 euros, me parece una de las formas más atractivas de conseguir una pantalla enorme sin llenar el salón de aparatos.

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