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La nueva brecha digital: móviles con IA frente a móviles que se quedan fuera

Dos smartphones representan la nueva brecha digital entre móviles con funciones de inteligencia artificial y dispositivos que quedan fuera.

Durante años, cuando hablábamos de brecha digital pensábamos en personas sin conexión a internet, sin cobertura o sin acceso a un smartphone.

Eso sigue existiendo. Pero la inteligencia artificial está empezando a crear una segunda brecha mucho más complicada: personas conectadas que, aun así, pueden quedarse fuera de la próxima generación de servicios digitales porque no pueden permitirse el hardware necesario.

No es una posibilidad lejana. La propia GSMA acaba de advertir de ello en su informe State of Mobile Internet Connectivity 2026. La organización habla directamente del riesgo de crear una nueva división entre quienes pueden acceder a la IA y quienes no.

Y el problema tiene una paradoja bastante incómoda: la misma explosión de la inteligencia artificial que está haciendo necesarios móviles más potentes también está contribuyendo a encarecer sus componentes.

Más de 3.000 millones de personas siguen fuera

Antes de hablar de NPUs, Gemini o Apple Intelligence conviene mirar los números.

A finales de 2025, 4.800 millones de personas utilizaban internet móvil desde su propio dispositivo. Durante ese año se conectaron unos 160 millones de nuevos usuarios, frente a los 190 millones del año anterior. El crecimiento continúa, pero se está ralentizando.

Mientras tanto, 3.400 millones de personas todavía no utilizan internet móvil.

Lo especialmente llamativo es que el problema ya no es principalmente la cobertura. 3.100 millones viven en lugares donde sí existe cobertura de banda ancha móvil, pero no utilizan internet móvil.

Es lo que la GSMA denomina usage gap, la brecha de uso.

Y una parte fundamental de esa brecha tiene una explicación mucho menos tecnológica de lo que parece: el precio del teléfono.

El smartphone sigue siendo demasiado caro

La GSMA identifica la asequibilidad del dispositivo como la principal barrera para acceder a internet móvil en los países de ingresos bajos y medios analizados, por delante incluso de la falta de competencias digitales.

Para el 20% más pobre de la población de estos países, un smartphone básico con acceso a internet equivalía a finales de 2025 a aproximadamente el 44% de sus ingresos mensuales medios.

En África subsahariana la cifra sube hasta el 76%.

Es fácil entender entonces por qué millones de personas pueden vivir bajo cobertura 4G o 5G y seguir desconectadas.

Pero ahora aparece un problema nuevo: ya no basta con abaratar cualquier smartphone, porque la inteligencia artificial empieza a necesitar más memoria, mejores procesadores y hardware específico.

La IA está encareciendo justo los móviles que deberían ser más baratos

Aquí está probablemente el dato más interesante del informe.

La GSMA señala que el aumento de la demanda de infraestructura para inteligencia artificial y centros de datos está presionando al alza el precio de componentes como la memoria y determinados chipsets utilizados también en smartphones.

Según los datos recogidos por la organización junto con Counterpoint Research, el precio de la memoria más que se duplicó entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026.

Después volvió a aumentar entre un 80% y un 90% durante el segundo trimestre de 2026.

El impacto ya se está trasladando al mercado. Los móviles más baratos están subiendo de precio y el segmento por debajo de los 100 dólares está siendo uno de los más afectados; la GSMA advierte de que los mercados emergentes podrían llevarse la peor parte. La paradoja es evidente.

Necesitamos smartphones baratos para reducir la brecha digital, pero la carrera por construir infraestructura de IA está aumentando el coste de algunos de los componentes necesarios para fabricarlos.

Antes 30 dólares podían cambiar el mercado

La GSMA calculaba que un smartphone de unos 30 dólares podría poner un dispositivo conectado al alcance de casi 1.600 millones de personas que actualmente viven bajo cobertura móvil pero no pueden permitirse uno.

Con un dispositivo de 20 dólares, la cifra podría acercarse a los 2.200 millones de personas.

El problema es que la propia organización reconoce ahora que conseguir esos precios resulta mucho más complicado por el aumento del coste de la memoria.

Es decir, mientras la industria intenta llevar smartphones cada vez más baratos a nuevos usuarios, el mercado tecnológico está caminando en la dirección contraria.

Y eso ocurre justo cuando el smartphone deja de ser únicamente una puerta de acceso a internet y empieza también a convertirse en una puerta de acceso a la inteligencia artificial.

Tener internet podría dejar de ser suficiente

Durante la última década, la gran batalla tecnológica consistía en conseguir que más personas tuviesen conexión. La siguiente puede ser conseguir que sus dispositivos sean suficientemente capaces.

Servicios como ChatGPT o Gemini pueden funcionar principalmente desde la nube, así que no necesitan necesariamente un móvil especialmente potente. Pero, como ya hemos contado al hablar de cómo los móviles quieren convertirse en asistentes, cada vez más funciones dependen de lo que el propio teléfono sea capaz de ejecutar.

Pero la industria está desplazando cada vez más funciones de inteligencia artificial directamente al dispositivo.

Traducción, generación de imágenes, procesamiento de fotografías, resúmenes, asistentes capaces de entender lo que ocurre en pantalla o modelos que trabajan incluso sin conexión empiezan a depender de la memoria y de los aceleradores de IA incluidos en los procesadores.

La GSMA lleva meses estudiando precisamente este fenómeno. En otro informe publicado este año sobre edge AI, la organización señala que ejecutar modelos directamente en smartphones puede reducir latencia, consumo de datos y dependencia de infraestructuras cloud, algo especialmente importante en mercados donde la conectividad es cara o irregular.

Pero para hacerlo necesitas un teléfono capaz de ejecutar esos modelos, y ahí aparece la segunda brecha.

También puede pasar en un iPhone de mil euros

El fenómeno no afecta únicamente a países emergentes. En los mercados desarrollados ya estamos viendo una versión mucho más suave del mismo problema.

Dos teléfonos pueden tener internet, recibir actualizaciones y seguir funcionando perfectamente, pero solo uno puede ejecutar determinadas funciones de inteligencia artificial porque dispone de suficiente RAM, una NPU más potente o un procesador compatible.

Apple Intelligence fue uno de los primeros ejemplos evidentes.

Google y Samsung están avanzando en la misma dirección con modelos que pueden ejecutarse parcialmente en el propio teléfono.

Por ahora hablamos fundamentalmente de funciones adicionales.

Pero si la IA acaba convirtiéndose en una capa central de los sistemas operativos, la diferencia entre un móvil preparado para ejecutar modelos y otro que depende completamente de la nube puede ser cada vez mayor.

Una nueva forma de obsolescencia

Esto también puede cambiar lo que entendemos por vida útil de un smartphone.

Los fabricantes están prometiendo más años de actualizaciones que nunca.

Un teléfono puede recibir Android o iOS durante seis o siete años y continuar perfectamente operativo.

Pero eso no garantiza que vaya a recibir todas las funciones que aparezcan durante ese periodo.

Podríamos entrar en una etapa de obsolescencia funcional: móviles que siguen actualizados y sirven perfectamente para navegar, llamar o utilizar aplicaciones, pero que quedan fuera de una parte creciente de las nuevas funciones basadas en IA.

La pregunta al comprar un teléfono dejaría entonces de ser únicamente cuántos años de actualizaciones tendrá.

También habría que preguntarse durante cuánto tiempo tendrá hardware suficiente para ejecutar los modelos que vayan llegando.

La brecha digital puede tener ahora dos niveles

La primera sigue siendo enorme.

Más de 3.000 millones de personas viven bajo cobertura móvil pero siguen sin utilizar internet.

La segunda está empezando a aparecer.

Personas que tienen internet y smartphone, pero cuyo dispositivo no puede acceder a parte de la nueva generación de servicios digitales.

La inteligencia artificial puede mejorar educación, sanidad, servicios financieros o administración pública, precisamente algunas de las áreas donde más impacto podría tener en países con menos recursos. La GSMA advierte de que garantizar dispositivos asequibles será imprescindible si esos servicios quieren llegar realmente a todos.

Porque quizá la próxima brecha digital no consista simplemente en estar conectado o desconectado.

Puede consistir en algo bastante más sutil: tener internet, tener un smartphone y descubrir que tu móvil no es suficientemente bueno para utilizar el futuro que la industria está construyendo.

Fuentes: GSMA, State of Mobile Internet Connectivity 2026 y GSMA, Beyond the Cloud: Edge AI for LMICs.

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