hardware invisible
La nueva obsesión no es la potencia. Es el silencio
Durante años, el ruido fue una prueba de vida. Ventiladores girando, discos trabajando, notificaciones constantes, luces que parpadeaban. El sonido —físico o digital— era la confirmación de que algo estaba pasando, de que la tecnología estaba haciendo su trabajo. Cuanto más ruido hacía, más parecía justificar su presencia. Ese ruido no solo se toleraba, se
