Tesla ha dejado de vender Solar Roof, el sistema de tejas fotovoltaicas que Elon Musk presentó en 2016 como una alternativa más elegante a los paneles solares convencionales. Diez años después, el producto desaparece de la web con apenas unos miles de instalaciones estimadas y muy lejos de la escala que la compañía llegó a prometer.
La idea no era mala. El problema fue otro: cada tejado acabó pareciéndose demasiado a una obra a medida y demasiado poco a un producto industrial repetible.
La promesa era sustituir el tejado, no cubrirlo
Solar Roof combinaba tejas capaces de generar electricidad con otras visualmente similares sin células fotovoltaicas. El objetivo era que una vivienda pudiera producir energía sin parecer cubierta por paneles añadidos.
Tesla presentó además el sistema junto a Powerwall, creando una propuesta muy coherente con su ecosistema: el tejado genera, la batería almacena y el coche utiliza parte de esa energía.
La retirada no afecta a los paneles solares convencionales de Tesla, que continúan en su oferta junto a Powerwall y Megapack. Solar Roof era un producto distinto porque pretendía reemplazar la propia cubierta.
El salto de la presentación a una casa real fue mucho más difícil
La demostración original de 2016 resultaba muy convincente. Desde la calle, las piezas parecían tejas normales y el conjunto resolvía uno de los principales problemas estéticos de la solar residencial.
Pero una vivienda real introduce muchas más variables: pendientes, esquinas, chimeneas, ventilaciones, sombras, orientación, normativa local y estado de la cubierta.
Cada instalación exigía coordinar retirada del tejado, diseño eléctrico, permisos y trabajo especializado. Dos casas similares podían necesitar configuraciones y presupuestos completamente diferentes.
De mil tejados semanales a unas decenas
Tesla habló en su momento de alcanzar unas mil instalaciones semanales. La realidad quedó muy lejos.
Wood Mackenzie estimó en 2023 alrededor de 3.000 instalaciones acumuladas en Estados Unidos desde el lanzamiento. En su mejor momento, el ritmo habría estado en torno a unas pocas decenas de tejados por semana.
The Verge recoge que la antigua página de Solar Roof ya redirige a los paneles solares convencionales y que instaladores asociados dejaron de aceptar nuevos pedidos.
La diferencia entre el objetivo y la realidad explica buena parte del desenlace.
La estética no compensó el coste ni la complejidad
Un panel convencional se instala sobre una cubierta que ya cumple su función estructural. Solar Roof tenía que actuar al mismo tiempo como tejado, sistema eléctrico y elemento estético.
Eso aumentaba tiempos de obra, formación de instaladores y coste. También complicaba presupuestos y mantenimiento posterior.
El sistema podía tener sentido cuando el propietario ya necesitaba sustituir todo el tejado y valoraba mucho la integración visual. Para la mayoría de viviendas, unos paneles convencionales seguían generando energía con menos obra y una cadena de suministro mucho más madura.
Además, el precio de los paneles solares tradicionales siguió cayendo, ampliando todavía más esa diferencia.
Tesla también tuvo problemas para presupuestar cada proyecto
En 2021, Elon Musk reconoció que Tesla había subestimado la variedad y la complejidad de los tejados.
La compañía llegó a revisar el precio de proyectos ya contratados después de descubrir que algunas instalaciones requerían mucho más trabajo del previsto.
Ese es un problema enorme cuando se intenta vender tecnología a escala. Si cada cliente necesita ingeniería, permisos y tiempos diferentes, el producto deja de comportarse como un producto y empieza a parecerse a una obra personalizada.
La retirada no significa que Tesla abandone la energía doméstica
Reuters confirmó la retirada de Solar Roof, pero Tesla mantiene otras líneas energéticas.
Los paneles solares convencionales continúan disponibles y Powerwall sigue siendo una de las piezas centrales de su propuesta residencial.
La diferencia es importante: un panel puede añadirse sobre millones de tejados existentes con procesos relativamente estandarizados. Una teja solar obliga a intervenir directamente en la arquitectura de la vivienda.
Una demostración tecnológica puede funcionar y seguir siendo un mal negocio
Solar Roof demostró que integrar células solares en una cubierta podía funcionar y ofrecer un resultado visualmente mucho más limpio.
Lo que nunca consiguió demostrar fue que ese sistema pudiera presupuestarse, instalarse y mantenerse de forma competitiva en millones de viviendas distintas.
Eso no significa que las tejas solares estén condenadas. Pueden seguir teniendo sentido en obra nueva, viviendas de alto presupuesto o proyectos arquitectónicos concretos.
Pero Tesla quería algo más ambicioso: convertir el tejado solar en un producto de masas. Y ahí aparece una de las lecciones más interesantes de toda esta historia: una tecnología brillante no sirve de mucho si la logística, el coste y la instalación no pueden escalar con ella.