Vivaldi 8.3 permite ajustar el bloqueo de anuncios y rastreadores para cada web, además de reorganizar las pestañas verticales. La versión principal llegó el 5 de noviembre y ya tiene una revisión de mantenimiento publicada el día 6. Merece la pena distinguir ambas: una incorpora funciones y la otra corrige problemas detectados al actualizar.
Lo interesante de esta propuesta es que aborda una decisión bastante cotidiana. Hay páginas en las que quieres reducir al mínimo el seguimiento y otras en las que necesitas que funcione un formulario, una compra o un reproductor. Tener que elegir una única configuración para todo internet resulta cómodo hasta que algo deja de responder y no sabes por dónde empezar.
El bloqueo se puede adaptar a cada sitio
Según las notas oficiales de Vivaldi 8.3, el bloqueador renovado ofrece cuatro opciones: desactivado, ligero, fuerte y agresivo. La compañía advierte de posibles fallos de funcionamiento en los niveles más restrictivos. El ajuste general se puede cambiar para una web concreta desde el escudo de la barra de direcciones; el navegador recuerda esa elección.
También admite niveles personalizados con listas de filtros. Es una posibilidad para quien quiera afinar más, no un requisito para utilizar el navegador. Añadir listas sin saber qué bloquean puede complicar precisamente el problema que intentabas resolver: más controles no significan automáticamente una configuración mejor.
Conviene separar dos cosas que a menudo terminan en el mismo saco. Evitar que una página cargue determinados recursos puede reducir seguimiento, pero no convierte toda la navegación en anónima. Una sesión iniciada, la información que facilitas voluntariamente o lo que haces dentro de un servicio siguen importando. El escudo ayuda con una parte del recorrido; no borra el resto.

Más espacio para la página, menos para la lista de pestañas
Las pestañas verticales pueden contraerse y desplegar sus títulos al pasar el puntero. Las fijadas también pueden agruparse en una cuadrícula compacta. Son cambios pequeños sobre el papel, pero bastante reconocibles para quien mantiene correo, calendario y varias búsquedas abiertas mientras trabaja.
La utilidad está en recuperar anchura sin perder de vista dónde has dejado cada cosa. En una pantalla de portátil, una barra lateral permanentemente desplegada puede competir con el artículo o el documento que estás leyendo. Poder consultarla cuando hace falta es una alternativa razonable a ir cerrando pestañas por desesperación, esa técnica de productividad que suele acabar con una búsqueda repetida cinco minutos después.
Otra novedad permite copiar enlaces sin determinados parámetros de seguimiento. Tiene sentido al compartir una dirección, aunque limpiar un enlace no equivale a desactivar todo el seguimiento de la web de destino. Son medidas distintas y conviene valorar cada una por lo que hace realmente.
Antes de probar las novedades, instala también las correcciones
La actualización de mantenimiento del 6 de noviembre corrige la pérdida de personalizaciones de temas al actualizar, desajustes de menús en extensiones como Bitwarden o Proton Pass, un fallo al activar el lector de fuentes y otro del diálogo de listas personalizadas del bloqueador. Son arreglos concretos; no una promesa de que cualquier incidencia con extensiones haya desaparecido.
Por eso, si vas a instalar 8.3, interesa obtener la revisión disponible desde los canales oficiales en lugar de quedarse con un instalador antiguo. Lo mismo ocurre con las actualizaciones de Firefox que hemos repasado en Hefestec: recordar que has actualizado hace poco y tener aplicada la última revisión no siempre son lo mismo.
Vivaldi ofrece la descarga en su web oficial. La decisión de cambiar de navegador merece algo más que una lista de novedades: comprueba las extensiones que necesitas, cómo te encuentras con su organización y si puedes adaptar los controles sin que navegar se convierta en administrar el navegador. Aquí hay opciones útiles para hacerlo a tu manera; el siguiente paso es comprobar cuáles te resuelven algo.