Las empresas chinas de conducción autónoma están acelerando su entrada en Europa. WeRide ha anunciado su llegada a Dinamarca mediante una alianza con GreenMobility, con la intención de poner en marcha un servicio público de robotaxis durante la primera mitad de 2027, siempre que consiga las autorizaciones regulatorias necesarias.
La noticia va más allá de un nuevo proyecto local. Según la información publicada por Reuters, Dinamarca se convierte en el sexto país europeo en el que WeRide desarrolla actividades, después de Francia, Bélgica, Suiza, España y Eslovaquia. La estrategia muestra cómo las compañías chinas quieren ganar posiciones antes de que el mercado europeo del vehículo autónomo termine de madurar.
Dinamarca será el sexto mercado europeo de WeRide
La colaboración combina la tecnología autónoma de WeRide con la experiencia de GreenMobility, una empresa danesa que gestiona una amplia flota de coches eléctricos compartidos en Copenhague y Aarhus. La compañía se presenta como el mayor operador de carsharing eléctrico de Dinamarca y afirma contar con alrededor de 1.500 vehículos de alquiler.
El objetivo anunciado es lanzar un servicio público durante la primera mitad de 2027, aunque el calendario está condicionado a la aprobación de las autoridades. Dinamarca permite la circulación de vehículos autónomos dentro de proyectos autorizados y bajo requisitos estrictos de seguridad. GreenMobility explica en su propia documentación que la implantación será gradual, comenzará en zonas seleccionadas y mantendrá sistemas de supervisión y respaldo.
Por ahora no se ha detallado cuántos robotaxis formarán parte del proyecto, en qué zonas operarán ni si las primeras fases incluirán operadores de seguridad. La mayor parte de la actividad europea de WeRide continúa concentrada en pruebas, pilotos y acuerdos preparatorios, mientras que sus operaciones comerciales más avanzadas se encuentran en China y Emiratos Árabes Unidos.
Europa se convierte en el siguiente mercado de la conducción autónoma china
Las empresas chinas han pasado años desarrollando y probando sus sistemas dentro de un mercado doméstico enorme y muy competitivo. Ahora buscan crecer fuera de China y Europa se ha convertido en uno de sus objetivos principales después de Oriente Medio.
WeRide ya prepara junto a Uber y AVOMO un proyecto en Madrid. En Hefestec hemos explicado cómo España se prepara para recibir sus primeros robotaxis comerciales y por qué la capital será una prueba importante para comprobar cómo responde esta tecnología en una ciudad europea compleja.
La compañía también anunció en junio sus planes para lanzar un servicio comercial en Zúrich junto a Uber. Su sala de prensa oficial recoge además proyectos y despliegues en Francia, Bélgica y Eslovaquia. La llegada a Dinamarca completa una expansión rápida para una empresa que hace apenas unos meses mantenía una presencia europea mucho más limitada.
No es solo WeRide: Pony.ai, Baidu y Momenta también avanzan
La ofensiva china no depende de una única compañía. Pony.ai, Baidu y Momenta también están acelerando pruebas, alianzas y solicitudes de permisos en distintos países europeos.
Pony.ai anunció una colaboración con Uber y la empresa croata Verne para preparar un servicio comercial de robotaxis. Apollo Go, la división autónoma de Baidu, ha iniciado pruebas en Londres junto a Freenow, mientras que Momenta ha conseguido permisos para probar sus sistemas en vías urbanas alemanas.
El patrón es bastante claro: las compañías chinas no están esperando a que Europa tenga un mercado consolidado. Están entrando mediante acuerdos con operadores locales, plataformas de movilidad y administraciones públicas para acumular experiencia, entender la regulación y construir una presencia comercial temprana.
Europa aporta ciudades difíciles, regulación y prestigio
Europa no es el territorio más sencillo para desplegar vehículos autónomos. Muchas ciudades tienen calles estrechas, señalización irregular, tráfico poco predecible, infraestructuras antiguas y normativas diferentes en cada país. Precisamente por eso, conseguir operar aquí tiene un valor especial.
Superar las pruebas regulatorias europeas y demostrar que un sistema puede desenvolverse en ciudades complejas sirve como carta de presentación para otros mercados. También permite entrenar y validar la tecnología en situaciones diferentes a las de las grandes avenidas y desarrollos urbanos más recientes de China, Estados Unidos o Emiratos Árabes Unidos.
Europa reúne además numerosos operadores de transporte, empresas de carsharing y plataformas interesadas en aumentar la disponibilidad de sus flotas y reducir sus costes. GreenMobility considera que la conducción autónoma podría permitir que los coches se reposicionen sin intervención humana, funcionen durante más horas y reduzcan los accidentes asociados al cansancio o las distracciones. Son promesas ambiciosas que todavía deberán demostrarse fuera de entornos controlados.
La conducción autónoma china ya no es una promesa lejana
Durante años, buena parte de la conversación sobre coches autónomos giró alrededor de Waymo, Tesla, Cruise y otras empresas estadounidenses. China ha construido en paralelo un ecosistema propio con compañías capaces de operar flotas reales y servicios comerciales.
WeRide afirma que sus vehículos están desplegados en más de 40 ciudades de 12 países. También declara una flota superior a 3.000 unidades y más de 55 millones de kilómetros recorridos con sus distintos productos, entre robotaxis, autobuses, furgonetas y vehículos de limpieza. Estas cifras proceden de la información corporativa de la compañía y sirven para entender la escala que pretende trasladar a otros mercados.
Eso no significa que su entrada en Europa vaya a ser inmediata ni masiva. Los primeros servicios seguirán siendo limitados, supervisados y dependientes de permisos locales. También conviene distinguir un robotaxi de un coche con simples asistentes: en nuestra guía sobre las diferencias entre ayudas a la conducción y autonomía real explicamos dónde cambia la responsabilidad del conductor y por qué no todas las tecnologías pueden meterse en el mismo saco.
Europa corre el riesgo de convertirse en terreno de juego ajeno
Europa conserva una industria automovilística enorme, fabricantes históricos y centros de ingeniería muy avanzados. Sin embargo, muchas de las plataformas de conducción autónoma más ambiciosas proceden ahora de Estados Unidos y China.
Si los fabricantes y proveedores europeos no aceleran, podrían terminar aportando los vehículos, la operación local y el acceso al mercado mientras la capa tecnológica más valiosa queda en manos de empresas extranjeras. La colaboración danesa refleja bien ese reparto: GreenMobility aporta la flota, el conocimiento del mercado y la relación con los reguladores; WeRide aporta el sistema autónomo.
No es necesariamente una mala fórmula. Asociarse con especialistas puede permitir desplegar antes una tecnología compleja y costosa. Pero también deja claro dónde se está concentrando la propiedad del software, los datos y la experiencia acumulada.
China quiere llegar antes de que el mercado esté decidido
La carrera europea de los robotaxis todavía está comenzando. Hay proyectos en Madrid, Zúrich, Londres, Alemania y ahora Dinamarca, pero todavía no existe un despliegue masivo comparable al de algunas ciudades de Estados Unidos, China o Emiratos Árabes Unidos.
Precisamente por eso las compañías chinas se están moviendo ahora. Entrar pronto les permite aprender cómo funciona cada regulación, construir alianzas, demostrar seguridad y acostumbrar a los usuarios antes de que aparezca una competencia más fuerte.
WeRide no tiene asegurado el liderazgo europeo. Sin embargo, su expansión demuestra que China no quiere limitarse a fabricar coches eléctricos para Europa. También aspira a proporcionar el software, la inteligencia artificial y los sistemas autónomos que decidirán cómo se moverán esos vehículos.