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El robotaxi sin volante ya puede cobrar pasajeros: Amazon abre una nueva etapa

Robotaxi de Zoox sin volante ni pedales preparado para ofrecer viajes de pago

Zoox, la empresa de vehículos autónomos propiedad de Amazon, ha recibido la autorización federal que necesitaba para empezar a cobrar por los viajes realizados en su robotaxi sin volante, pedales ni controles manuales. El servicio comercial comenzará en Las Vegas, donde la compañía ya ofrecía trayectos gratuitos, y podrá ampliar su despliegue a medida que consiga las autorizaciones estatales y locales necesarias.

El permiso no convierte de repente a Zoox en líder del mercado ni significa que pueda operar sin límites. Sin embargo, marca un punto importante: Estados Unidos acepta por primera vez que un vehículo diseñado desde cero para no ser conducido por una persona pueda prestar un servicio comercial de transporte.

No es un coche normal al que le han añadido sensores

La mayoría de los robotaxis actuales parten de un automóvil convencional al que se añaden cámaras, radares, lidar, ordenadores y software de conducción autónoma. Aunque el sistema conduzca por sí solo, el vehículo conserva volante, pedales, espejos y una distribución interior pensada originalmente para un conductor.

Zoox ha seguido el camino contrario. Su vehículo eléctrico fue diseñado exclusivamente para transportar pasajeros y no incluye puesto de conducción. Tiene cuatro plazas enfrentadas, puertas correderas, dirección en las cuatro ruedas y puede desplazarse en ambos sentidos sin necesidad de girar sobre sí mismo. Su velocidad máxima alcanza aproximadamente los 120 kilómetros por hora, según la información técnica de la compañía.

La ausencia de controles humanos no es solo una decisión estética. Permite aprovechar mejor el espacio interior y cambia por completo la relación entre los ocupantes y el vehículo. En lugar de viajar dentro de un coche conducido por una máquina, la propuesta de Zoox se parece más a una pequeña cabina autónoma diseñada alrededor de los pasajeros.

El permiso que separaba una demostración de un negocio

Zoox llevaba ofreciendo viajes gratuitos al público en Las Vegas desde septiembre de 2025. La compañía podía demostrar su tecnología y recoger opiniones de los usuarios, pero no cobrar por el servicio porque su vehículo no cumplía literalmente algunas normas federales redactadas para coches con conductor.

La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras de Estados Unidos, la NHTSA, ha concedido ahora una exención temporal que permite desplegar comercialmente hasta 2.500 vehículos al año durante dos años. La autorización obliga a Zoox a mantener una supervisión reforzada y a informar sobre accidentes, comportamientos anómalos, paradas inesperadas y cambios importantes en el software, según recoge Reuters.

La empresa no podrá vender estos vehículos al público. La exención está ligada al servicio de robotaxis y puede retirarse si aparecen problemas de seguridad o si Zoox incumple las condiciones impuestas por el regulador.

Cobrar cambia mucho más que el precio del viaje

Durante una prueba gratuita, una empresa puede limitar los horarios, seleccionar zonas concretas y asumir costes elevados mientras perfecciona el sistema. Cuando empieza a cobrar, entra en otra fase: tiene que ofrecer disponibilidad, atender incidencias, mantener la flota, limpiar los vehículos, responder a los pasajeros y demostrar que el servicio puede sostenerse económicamente.

Por eso, el salto de Zoox no consiste únicamente en activar un método de pago. Es el paso de experimento tecnológico a servicio comercial, aunque todavía sea limitado y dependa de permisos adicionales.

Las Vegas será el primer mercado de pago. Zoox también prueba su tecnología en San Francisco, Austin, Miami, Los Ángeles y otras ciudades, aunque cada una presenta condiciones regulatorias, urbanas y operativas diferentes.

Amazon también se apoya en Uber para ganar escala

Zoox seguirá ofreciendo viajes desde su propia aplicación, pero también ha alcanzado un acuerdo con Uber para incorporar una flota específica a su plataforma. La integración comenzará en Las Vegas y llegará posteriormente a Los Ángeles.

La alianza resulta lógica para ambas partes. Zoox aporta los vehículos y la tecnología autónoma, mientras Uber ofrece una enorme base de usuarios, sistemas de pago y experiencia gestionando la demanda de transporte urbano.

Para Amazon, Uber puede convertirse en una vía rápida para llenar los vehículos sin depender únicamente de que los usuarios instalen otra aplicación. Para Uber, la colaboración le permite ofrecer robotaxis sin asumir directamente todo el coste de diseñarlos y fabricarlos. En España, la plataforma también prepara la llegada de esta nueva movilidad: en Hefestec ya explicamos cómo Uber quiere estrenar robotaxis en Madrid.

Zoox no es Waymo, y esa diferencia importa

Waymo es actualmente la referencia más avanzada del robotaxi comercial en Estados Unidos, pero utiliza vehículos convencionales modificados. Zoox propone una ruptura más profunda: eliminar por completo los elementos necesarios para un conductor humano.

Esa decisión ofrece ventajas de espacio, comodidad y diseño, pero también complica enormemente la homologación. Muchas normas de seguridad siguen hablando de volantes, pedales, parabrisas, retrovisores y posiciones del conductor porque fueron redactadas bajo la idea de que siempre habría una persona al mando.

El permiso concedido a Zoox muestra que los reguladores empiezan a adaptar ese marco, aunque sea mediante exenciones temporales y con fuertes obligaciones de seguimiento. La industria lleva años desarrollando vehículos que ya no encajan bien en las reglas creadas para los coches tradicionales.

La seguridad seguirá siendo la verdadera prueba

La NHTSA considera que Zoox ha demostrado un nivel de seguridad equivalente o superior al exigido a los vehículos convencionales dentro de las condiciones de la exención. Eso no significa que el sistema sea infalible ni que el debate esté cerrado.

Los vehículos autónomos siguen teniendo dificultades en situaciones poco habituales, como obras improvisadas, instrucciones de agentes, interacciones con servicios de emergencia o elementos inesperados en la calzada. Los reguladores han pedido a todo el sector que mejore especialmente la respuesta ante ambulancias, bomberos y policías.

Zoox también ha tenido que corregir recientemente mediante software un problema relacionado con la detección de humo en situaciones de emergencia. Es un buen ejemplo de por qué la autorización comercial no equivale a dar por terminada la fase de aprendizaje.

Además, conviene no confundir un robotaxi de nivel 4, limitado a zonas y condiciones concretas, con las ayudas a la conducción que ofrecen los coches particulares. En esta guía explicamos qué diferencia hay entre un coche con asistentes y uno realmente autónomo.

El coche sin conductor empieza a dejar de parecer un coche

Durante años, la conducción autónoma se ha desarrollado intentando enseñar a un automóvil tradicional a conducir solo. Zoox plantea algo distinto: una vez eliminado el conductor, quizá tampoco tenga sentido conservar la forma, la distribución y los mandos de un coche convencional.

Su robotaxi sigue siendo un producto minoritario, caro y limitado a unas pocas zonas. Aun así, el permiso para cobrar por los trayectos abre una etapa nueva. Ya no hablamos únicamente de prototipos circulando para demostrar que la tecnología funciona, sino de vehículos sin volante ni pedales intentando convertirse en un negocio real.

La gran incógnita no será solo si pueden conducir de forma segura, sino si pueden ofrecer un servicio suficientemente fiable, asequible y cómodo como para que los pasajeros dejen de verlos como una curiosidad y empiecen a utilizarlos como cualquier otro medio de transporte.

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