Durante los últimos años, ver una nueva película de Marvel se había convertido en una experiencia bastante extraña. Seguía existiendo curiosidad, continuaban apareciendo personajes interesantes y el estudio todavía era capaz de ofrecer momentos espectaculares, pero se había perdido aquella sensación de que cada estreno importaba de verdad.
Muchas películas terminaban y se olvidaban con rapidez. Algunas funcionaban bien de manera aislada, mientras que otras parecían existir únicamente para presentar una serie, introducir un personaje o preparar una historia que quizá tardaría años en llegar. El problema no era solo la calidad de cada proyecto, sino la pérdida de confianza en el conjunto.
Spider-Man: Brand New Day cambia esa sensación. No porque sea una película perfecta ni porque resuelva todos los problemas del Universo Cinematográfico de Marvel, sino porque recuerda algo que parecía haberse quedado por el camino: Marvel todavía sabe hacer grandes películas de superhéroes.
El problema nunca fue el cansancio de los superhéroes
Durante bastante tiempo se ha repetido que el público estaba cansado de los superhéroes. Nunca he terminado de comprar esa explicación porque la gente sigue acudiendo cuando una película ofrece algo que merece la pena ver.
El cansancio no era hacia los superhéroes, sino hacia historias previsibles, efectos visuales poco cuidados, personajes que parecían estar de paso y conexiones con el futuro que importaban más que la película que teníamos delante.
El público no necesita que cada estreno sea un evento mundial, pero sí quiere sentir que la historia tiene sentido, que los personajes evolucionan y que el tiempo invertido conduce a alguna parte. Cuando eso desaparece, da igual cuántos cameos, referencias o escenas poscréditos se incluyan.
Brand New Day funciona porque vuelve a colocar esas prioridades en el orden correcto. Primero está Peter Parker, después la historia y, solo entonces, todo lo que puede abrirse para el futuro.
Marvel necesitaba recuperar a los personajes
Uno de los mayores problemas de la etapa reciente del UCM ha sido la dificultad para crear personajes que realmente importaran. Han aparecido muchos héroes nuevos, pero no todos han tenido tiempo suficiente para crecer, equivocarse y establecer una relación con el público.
En Brand New Day, Tom Holland vuelve a demostrar que Peter Parker puede sostener una película incluso rodeado de personajes muy potentes. Jean Grey, Punisher, Yelena y Hulk tienen peso dentro de la historia, pero ninguno desplaza al protagonista ni convierte la película en un desfile de apariciones.
Yelena me parece uno de los mejores ejemplos de cómo debe utilizarse un personaje ya conocido dentro de un universo compartido. Quien haya visto Black Widow o Thunderbolts disfrutará más de su evolución, pero quien llegue sin conocer demasiado su historia entenderá perfectamente quién es y qué lugar ocupa.
Además, es muy probable que parte de ese público salga del cine con ganas de descubrir más sobre ella y termine recuperando esas películas. Ese era uno de los grandes aciertos de la primera etapa de Marvel: un personaje podía aparecer en una historia ajena y despertar suficiente curiosidad como para que el espectador quisiera seguir su recorrido.
La diferencia es fundamental. Los cameos pueden generar aplausos, pero no construyen una película. Lo que la sostiene son las decisiones de Peter, su relación con Frank Castle, el conflicto de Jean, el papel de Yelena y las consecuencias de todo lo que ocurre.
Marvel vuelve a recordar que el espectáculo funciona mucho mejor cuando conocemos y entendemos a quienes están dentro de él.
La acción vuelve a tener personalidad
También se nota una mejora evidente en la forma de construir las escenas de acción. Durante algunos años, varias películas de Marvel habían terminado pareciéndose demasiado entre sí, con grandes escenarios digitales, personajes suspendidos en el aire y enfrentamientos que podían pertenecer a casi cualquier franquicia.
Aquí las peleas tienen claridad, peso y personalidad. Spider-Man utiliza el entorno, improvisa y se mueve como debería hacerlo Spider-Man. No gana únicamente porque tenga poderes, sino porque piensa mientras pelea.
La influencia del equipo de Jackie Chan se nota especialmente en ese uso de objetos, espacios y movimientos encadenados. La acción deja de ser un trámite entre escenas de diálogo y se convierte en una parte real de la narración.
Marvel llevaba tiempo necesitando algo así. No basta con invertir más dinero en efectos digitales; cada personaje debe tener una forma reconocible de moverse, luchar y relacionarse con el espacio.
El futuro vuelve a generar curiosidad
Otro de los grandes logros de Brand New Day es que deja ganas de saber qué viene después sin parecer un tráiler de las próximas películas.
Jean Grey, el Departamento de Control de Daños, Yelena, Punisher, Hulk y la escena poscréditos abren caminos importantes, pero todos tienen una función dentro de esta historia. No aparecen únicamente para recordar al espectador que el UCM continúa.
Eso recupera una de las mejores sensaciones de las primeras etapas de Marvel: terminar una película satisfecho y, al mismo tiempo, querer saber cómo encajará en algo más grande.
La diferencia parece pequeña, pero no lo es. Durante los últimos años, muchas conexiones se sentían como obligaciones corporativas. Aquí vuelven a parecer posibilidades narrativas.
El tráiler también demuestra que Marvel puede aprender
La campaña promocional merece una mención especial porque parecía haber revelado demasiado, pero en realidad utilizaba escenas reales para construir una historia bastante distinta de la que termina apareciendo en pantalla.
Eso permite que la película todavía tenga sorpresas y demuestra que Marvel y Sony han entendido uno de los principales problemas de muchas campañas actuales: la necesidad de mostrar cada personaje, cada giro y cada gran secuencia antes del estreno.
Una buena promoción debe vender una sensación, no resumir la película. Brand New Day consigue hacerlo y convierte incluso el engaño del tráiler en una parte positiva de la experiencia.
Volver no significa haber solucionado todos los problemas
Aun así, sería demasiado pronto para declarar que Marvel ya ha recuperado completamente su mejor nivel. Una buena película puede cambiar la conversación, pero no elimina años de irregularidad ni garantiza que lo siguiente vaya a funcionar.
La propia Brand New Day tiene problemas de ritmo y demasiadas ideas compitiendo por espacio. Algunas tramas pasan demasiado deprisa y varios conflictos podrían haber tenido mucho más impacto con algo más de pausa.
Ese problema puede hacerse todavía más evidente en películas como Avengers: Doomsday o Secret Wars, donde habrá muchos más personajes, universos y expectativas. Si Marvel intenta convertirlas en una sucesión de cameos y momentos diseñados para provocar aplausos, puede perder rápidamente lo que acaba de recuperar.
El reto no consiste en hacer algo cada vez más grande, sino en conseguir que lo grande siga teniendo un centro emocional.
Antes de Doomsday, Marvel intentará recuperar el espíritu de Endgame
Avengers: Doomsday será la prueba definitiva, pero Marvel tendrá antes otra oportunidad para medir hasta qué punto ha recuperado la confianza del público. El reestreno de Avengers: Endgame, programado para los meses anteriores, no parece únicamente una forma de volver a explotar una de sus películas más exitosas.
La estrategia resulta bastante evidente: recordar cómo se sentía seguir el UCM cuando cada historia parecía conducir hacia un gran acontecimiento, recuperar parte de aquella emoción colectiva y conseguir que espectadores que se han desconectado durante los últimos años vuelvan a mirar hacia Marvel.
También existe la expectativa de que el reestreno incluya algún tipo de contenido añadido o escenas que sirvan para conectar con Doomsday, aunque conviene no darlo por confirmado hasta que Marvel lo anuncie oficialmente. Incluso sin material nuevo, la elección de Endgame funciona como una declaración de intenciones.
Marvel quiere que el público recuerde el momento en el que su universo alcanzó su mayor nivel de relevancia antes de presentar la película con la que pretende recuperar esa sensación. El problema es que la jugada también eleva todavía más unas expectativas que ya son enormes.
Comparar de manera tan directa Doomsday con Endgame obliga a Marvel a demostrar que no está viviendo únicamente de la nostalgia. No bastará con recuperar actores, reunir personajes conocidos o repetir imágenes que recuerden a 2019.
Si Brand New Day ha servido para recuperar parte de la confianza, el reestreno de Endgame intentará recuperar la conexión emocional. Doomsday tendrá que demostrar que Marvel puede transformar ambas cosas en algo nuevo.
Doomsday será la prueba definitiva
Avengers: Doomsday tendrá que demostrar si Marvel ha aprendido realmente de sus errores. No bastará con reunir personajes, recuperar actores conocidos o mostrar versiones alternativas de héroes clásicos.
La película necesitará una historia clara, personajes con objetivos comprensibles y consecuencias que importen. Tendrá que evitar que Spider-Man, los X-Men o cualquier otro héroe se conviertan en piezas intercambiables dentro de un espectáculo gigantesco.
Brand New Day funciona porque sabemos qué quiere Peter, qué teme y qué puede perder. Si Doomsday conserva esa atención por los personajes dentro de una escala mucho mayor, Marvel puede recuperar algo parecido a la energía de Infinity War.
Si no lo hace, esta película puede terminar pareciendo una excepción especialmente afortunada.
Los X-Men pueden ser la oportunidad de empezar mejor
La llegada de los X-Men también representa una oportunidad enorme. Marvel no necesita repetir la estructura de las películas de Fox ni presentar a todos los personajes mediante una historia de origen tradicional.
Jean Grey ya tiene un desarrollo importante, el miedo institucional hacia las personas con poderes comienza a construirse y el UCM dispone de suficientes elementos para introducir a los mutantes como un fenómeno social, no solo como otro grupo de superhéroes.
Ahí puede estar una de las claves de la siguiente etapa. Los X-Men siempre han funcionado mejor cuando sus poderes son solo una parte de la historia y el verdadero conflicto gira alrededor del rechazo, el control y la convivencia.
Si Marvel entiende eso, puede construir algo con personalidad propia. Si se limita a cambiar un equipo de héroes por otro, perderá una de las mejores oportunidades que tiene por delante.
Marvel ha recuperado la confianza, no el trono
Después de ver Spider-Man: Brand New Day, entiendo perfectamente que mucha gente diga que Marvel ha vuelto. La película tiene personajes, acción, emoción y una sensación de futuro que llevaba tiempo sin aparecer con tanta claridad.
Sin embargo, yo pondría un matiz importante: Marvel ha recuperado parte de la confianza del público, pero todavía no ha demostrado que pueda mantenerla.
El siguiente paso será mucho más difícil. Tendrá que sostener este nivel en proyectos más grandes, ordenar un universo lleno de personajes y volver a conseguir que cada película tenga una identidad propia.
Brand New Day demuestra que el talento sigue ahí y que Marvel todavía sabe qué hace especial a este tipo de cine. Ahora tiene que repetirlo sin depender únicamente de Spider-Man, la nostalgia o los grandes nombres.
Si lo consigue, podremos decir que Marvel ha vuelto de verdad. De momento, al menos ha logrado algo que hace unos años parecía automático y que últimamente se había vuelto mucho más raro: salir del cine satisfecho y con ganas de ver la siguiente película.
La cobertura completa: tienes la crítica sin spoilers, la crítica con spoilers y el final explicado con todas las claves del futuro del UCM.