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Spider-Man: Brand New Day demuestra que Marvel todavía sabe hacer grandes películas

Portada editorial de Hefestec para la crítica sin spoilers de Spider-Man: Brand New Day

Salí del cine satisfecho. No completamente deslumbrado ni con la sensación de haber visto algo revolucionario, pero sí con una idea bastante clara: Marvel todavía sabe hacer películas de superhéroes que funcionan de verdad.

Spider-Man: Brand New Day no es perfecta, pero sí es una película muy sólida, bien construida y, sobre todo, capaz de recuperar algo que el Universo Cinematográfico de Marvel había ido perdiendo durante los últimos años: las ganas de saber qué viene después.

Mi nota es un 8.

Un nuevo comienzo que no borra todo lo anterior

La película parte de una situación muy distinta para Peter Parker. Ya no estamos ante el adolescente que descubría sus poderes, intentaba impresionar a otros héroes o esperaba que alguien más experimentado le indicara qué camino tomar.

Este Peter intenta reconstruir su vida mientras sigue ejerciendo como Spider-Man, pero lo hace desde un lugar mucho más solitario, adulto y complicado. La película no necesita recrearse constantemente en lo ocurrido antes, aunque sí deja claro que las consecuencias siguen ahí y condicionan cada una de sus decisiones.

Ese punto de partida permite recuperar una versión más cercana y callejera del personaje, sin renunciar a una historia ambiciosa ni a las conexiones con el resto de Marvel. Peter vuelve a estar muy pegado a la ciudad, a sus problemas cotidianos y a una realidad en la que ser Spider-Man no sirve para resolver todo lo demás.

La película combina ese conflicto personal con una amenaza que va creciendo poco a poco y que introduce varias ideas importantes para el futuro del universo Marvel. Buena parte de ese conflicto pasa por William Metzger, el responsable del Departamento de Control de Daños interpretado por Tramell Tillman, una figura que encarna la obsesión institucional por vigilar y controlar a quienes tienen capacidades fuera de lo normal sin necesidad de convertirlo en un villano convencional.

No hace falta conocer todas las series ni recordar cada detalle del UCM para seguir la historia, aunque quienes estén más pendientes del universo compartido encontrarán muchas piezas interesantes.

Una película impecable en lo técnico

A nivel visual, la película me parece espectacular. No solo por los efectos, sino por cómo están rodadas las escenas de acción, por el uso del espacio y por la claridad con la que se entienden las peleas.

La dirección corre a cargo de Destin Daniel Cretton, responsable de Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos, y se nota especialmente en la forma de combinar acción física, humor y desarrollo de personajes. Quien haya visto aquella película reconocerá enseguida la misma mezcla de espectáculo, ritmo y coreografía corporal, aunque aquí adaptada a la agilidad y creatividad de Spider-Man. La puesta en escena es más clara y dinámica que en buena parte de los últimos estrenos de Marvel, sin perder de vista que Peter Parker debe seguir siendo el centro de todo.

Hay golpes que se sienten, movimientos que tienen peso y secuencias que no parecen construidas únicamente para lucir efectos digitales. La acción tiene ritmo, personalidad y una coreografía mucho más física de lo habitual en Marvel.

Se nota la influencia del equipo de Jackie Chan en varias escenas. Hay un uso constante del entorno, objetos que forman parte de la pelea, movimientos encadenados y una sensación de improvisación controlada que hace que Spider-Man vuelva a sentirse ágil, creativo y peligroso.

El sonido también está a un nivel altísimo. Los impactos, el movimiento por la ciudad y la música acompañan muy bien a la acción sin convertir cada secuencia en una sucesión de ruido y explosiones. En conjunto, es una de esas películas que merece la pena ver en una buena sala.

Tom Holland ya no es el Spider-Man adolescente

Uno de los grandes puntos fuertes de la película es Tom Holland. Su Peter Parker ha cambiado, aunque sigue conservando ese punto cercano, torpe y humano que siempre ha caracterizado al personaje.

Ahora hay mucho más cansancio, culpa y responsabilidad. Holland transmite muy bien que Peter ha madurado, pero que todavía no ha terminado de aceptar del todo la vida que le ha tocado. Ha avanzado en algunos aspectos, aunque en otros sigue atrapado en el mismo sitio.

Ese conflicto está presente durante toda la película y sirve como hilo conductor de una historia que habla constantemente de las consecuencias de nuestras decisiones.

Peter ya no puede esconderse detrás de otros héroes, de una tecnología heredada o de una figura adulta que le diga qué tiene que hacer. Ahora cada decisión es suya y cada error también.

Es probablemente la interpretación más completa de Tom Holland como Spider-Man hasta el momento. El actor entiende tanto al héroe como al joven que hay debajo de la máscara y consigue que ambos parezcan formar parte de la misma persona.

Una historia más adulta de lo que parece

La película toca temas bastante relevantes sin perder nunca su condición de gran entretenimiento.

Habla de madurez, responsabilidad, culpa y de la necesidad de asumir que algunas decisiones tienen consecuencias irreversibles. También trata la dificultad de encajar cuando uno siente que ya no pertenece al lugar que conocía, algo que conecta directamente con el momento vital de Peter.

Otro de los grandes temas es el control de las personas especiales, diferentes o con capacidades que el resto de la sociedad no entiende. Es una idea muy presente en la historia de Marvel, especialmente en el universo de los X-Men, y aquí aparece de forma bastante clara, aunque sin convertir la película en un discurso político evidente.

La pregunta de fondo resulta sencilla: qué ocurre cuando alguien posee un poder que las instituciones no pueden controlar. La respuesta casi siempre pasa por vigilarlo, limitarlo o convertirlo en una amenaza, incluso antes de que haya hecho nada.

La película plantea esa cuestión sin resolverla del todo y deja la sensación de que será importante en el futuro. No parece un conflicto introducido únicamente para esta historia, sino la primera parte de algo mucho más grande.

El ritmo es su principal problema

La película tiene un ritmo extraño en algunos momentos. No diría que es lenta, porque no lo es, pero sí avanza a trompicones.

Hay escenas que funcionan muy bien, ideas interesantes y momentos que podrían haber tenido mucho más desarrollo, pero todo pasa demasiado rápido. En algunos tramos parece que la historia quiere detenerse y dejar respirar a los personajes, aunque inmediatamente salta al siguiente conflicto.

Puede ser una decisión buscada para reflejar la situación de Peter, que intenta seguir avanzando sin haber aceptado del todo su nueva vida, pero aun así se nota cierta irregularidad.

La película toca muchos temas, presenta varios conflictos y mueve bastantes piezas. Casi todo funciona, pero no siempre tiene el tiempo necesario para asentarse. Esto no llega a romper la experiencia, aunque sí evita que algunas partes tengan el impacto emocional que podrían haber alcanzado con algo más de pausa.

Marvel vuelve a jugar con el tráiler

Uno de los mayores aciertos de la campaña promocional es que el tráiler parecía contar mucho más de lo que realmente contaba.

Al ver la película queda claro que muchas escenas estaban sacadas de contexto y que la historia real es bastante diferente de la que sugería el material promocional. Eso se agradece, especialmente después de tantos estrenos en los que el tráiler prácticamente resumía toda la película.

Marvel y Sony han logrado vender la acción, presentar parte del tono y generar expectación sin desmontar la experiencia. El tráiler no miente exactamente, pero sí construye una historia paralela que no coincide del todo con lo que ocurre en pantalla.

Eso permite que la película todavía pueda sorprender, incluso después de una campaña promocional bastante intensa.

Una película que deja ganas de más

Lo mejor de Spider-Man: Brand New Day es la sensación final. No salí del cine pensando únicamente en las escenas de acción o en los posibles cameos, sino en Peter Parker, en su evolución y en todo lo que la película acaba de poner en marcha.

Marvel necesitaba una película así: una historia que funcionara por sí misma, que recuperara el peso de los personajes, que tuviera acción de primer nivel y que, al mismo tiempo, dejara abierta la puerta a algo más grande.

No es una obra perfecta ni tengo claro que sea la mejor película de Spider-Man, pero sí me parece una de las más completas y equilibradas de la etapa de Tom Holland.

La película consigue recordar que Marvel todavía sabe construir espectáculo, personajes y futuro dentro de una misma historia. Después de varios años irregulares, no es poca cosa.

Más sobre la película: puedes leer también la crítica con spoilers o repasar lo mejor y lo peor de Brand New Day.

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