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De Ultra a Wide: Xiaomi parece sumarse al cambio de forma de la gama alta

Imagen destacada de Hefestec sobre el cambio de los smartphones Ultra hacia formatos más anchos
Imagen destacada de Hefestec para el artículo sobre el paso de Ultra a formatos Wide.

Durante los últimos años, el móvil más ambicioso de casi cualquier fabricante Android tenía un apellido muy concreto: Ultra. Era el modelo que debía tenerlo todo: la mejor cámara, el mejor procesador, la mejor pantalla, más memoria, más batería, mejores materiales y cualquier tecnología nueva que la marca pudiera meter dentro.

El problema es que esa carrera empieza a parecer agotada. Los últimos rumores apuntan a que Xiaomi podría cancelar el Xiaomi 18 Ultra, mientras OPPO y vivo estarían replanteándose el lanzamiento internacional de sus próximos Ultra. Al mismo tiempo, empiezan a ganar fuerza formatos más anchos y plegables tipo libro que buscan diferenciarse por la experiencia de uso y no solo por una ficha técnica más agresiva.

Huawei ya había abierto ese camino con dispositivos como el Pura X y el Pura X View. Ahora Xiaomi parece dispuesta a sumarse con un nuevo plegable de formato más ancho. Mi sensación es que estos móviles pueden terminar ocupando parte del espacio que hasta ahora pertenecía a los Ultra, no porque sean mejores, sino porque son realmente distintos.

El Ultra ha terminado siendo demasiado Ultra

No tengo nada contra los móviles Ultra. Algunos de los mejores smartphones que he probado pertenecen precisamente a esta categoría. Pero hace tiempo que empecé a preguntarme si realmente tienen sentido para la mayoría.

Lo comenté claramente cuando comparé el OPPO Find X9 Pro con el Find X9 Ultra. El Ultra era mejor teléfono, especialmente en cámara, pero después de utilizar los dos el Find X9 Pro me parecía la opción mucho más lógica para casi cualquier persona. El propio análisis terminaba en esa idea: ser el móvil más espectacular no significa ser el móvil más recomendable.

Cuando llegas a determinado nivel, mejorar un teléfono empieza a costar muchísimo dinero para conseguir diferencias cada vez más pequeñas. Un sensor de cámara más grande, otro teleobjetivo, más memoria, una pantalla ligeramente mejor, sistemas de refrigeración más complejos o materiales más caros pueden convertir un Pro excelente en un Ultra espectacular sobre el papel, pero la experiencia diaria no mejora en la misma proporción que el precio.

Hacer un Ultra en 2026 cuesta una barbaridad

Además, el contexto actual no ayuda. Xiaomi acaba de reconocer la presión que están ejerciendo los costes de memoria y otros componentes sobre su negocio de smartphones: en el segundo trimestre de 2026 su beneficio ajustado cayó un 42,6 % y los ingresos de móviles descendieron un 7,5 %, según Reuters. La propia compañía espera que esa presión empiece a suavizarse, pero el problema sigue ahí.

Samsung también ha elevado hasta un 15 % los precios de determinados servicios de fabricación avanzada de chips ante el aumento de la demanda, especialmente vinculada a la IA, según Reuters. En ese escenario, fabricar un teléfono cuya propia razón de existir consiste en incorporar absolutamente lo mejor disponible empieza a convertirse en un problema.

El resultado puede terminar fácilmente cerca de los 2.000 euros, y ahí creo que el mercado empieza a decir basta.

No creo que la gente haya dejado de querer móviles caros

Hay una diferencia importante. No pienso que el problema sea simplemente que nadie quiera gastar mucho dinero en un smartphone. El segmento premium sigue funcionando y los usuarios continúan pagando bastante por un producto cuando perciben que aporta algo diferente.

Lo que creo que empieza a fallar es la propuesta del Ultra como una versión un poco mejor del Pro por muchísimo más dinero. Un teléfono de 1.300 euros puede tener sentido para alguien que quiere un dispositivo excelente y va a utilizarlo durante años. Pero pasar de ahí a 1.700, 1.800 o 2.000 euros porque la cámara tiene un sensor aún mayor o porque incorpora otro teleobjetivo resulta mucho más difícil de explicar.

El mercado ya no necesita más especificaciones

Durante mucho tiempo comprábamos generaciones nuevas porque cada salto era evidente: más resolución, más velocidad, una cámara claramente mejor, pantallas OLED, 5G, carga rápida o baterías mejores. Hoy un gama alta Pro ya hace prácticamente todo extraordinariamente bien. Tiene potencia de sobra, buenas cámaras, autonomía suficiente y una pantalla excelente.

Por eso me parece que el mercado empieza a valorar más la experiencia que la ficha técnica. Un Ultra puede ofrecer un 10 % más de cámara. Un teléfono con una forma diferente puede cambiar completamente cómo utilizo el dispositivo. Y esa diferencia tiene mucho más recorrido.

Aquí es donde aparecen los Wide

Huawei abrió una vía especialmente interesante con el Huawei Pura X View. En lugar de hacer otro móvil alto y estrecho con mejores especificaciones, cambió directamente las proporciones. El resultado es un smartphone que ofrece más superficie horizontal y una experiencia distinta al escribir, leer o consumir contenido.

Ahora Xiaomi parece preparada para sumarse con un nuevo plegable tipo libro y proporciones más anchas. Lo relevante no es quién llegó primero, sino que varias marcas estén empezando a explorar la misma dirección: hacer que el producto más especial de la gama se distinga por su forma y por cómo se usa, no solo por tener más números.

Normal, Pro y Wide tiene bastante más sentido

Hasta ahora la estructura habitual era sencilla: modelo normal, Pro y Ultra. El último escalón, sin embargo, siempre terminaba siendo básicamente más de lo mismo: mejor cámara, más potencia, mejores materiales y más dinero.

Imagino una gama futura diferente: Normal, Pro y Wide. El modelo normal sería la opción equilibrada. El Pro seguiría siendo el smartphone convencional para quien quiere prácticamente todo. Y el Wide sería el dispositivo especial, el que experimenta con la forma, el diseño y la experiencia.

No tendría por qué ser técnicamente superior al Pro en absolutamente todo. Incluso podría compartir procesador, cámaras o buena parte del hardware. Su razón de existir sería otra, y eso me parece mucho más sano que obligar a las marcas a meter cada generación toda la tecnología punta disponible para justificar un apellido.

Por fin habría una razón clara para elegir el modelo más caro

Una de las cosas que más me gustan de esta posibilidad es que sería muy fácil entender la diferencia. Entre un Pro y un Ultra muchas veces tengo que mirar especificaciones. Entre un Pro y un Wide solo tengo que mirarlos.

Son productos distintos. Uno ofrece la experiencia clásica que ya conocemos y el otro sacrifica parte de esa familiaridad para ofrecer más superficie horizontal, otra ergonomía y otras posibilidades. Puede gustarte o no, pero al menos sabes qué estás pagando.

Los rumores de Xiaomi, OPPO y vivo encajan demasiado bien

Las informaciones procedentes de filtradores y recogidas por Android Authority apuntan a una cancelación o retirada global del Xiaomi 18 Ultra y a que los próximos OPPO Find X10 Ultra y vivo X500 Ultra podrían quedarse en China. Otros medios chinos que citan la misma filtración matizan precisamente eso: el cambio parece afectar sobre todo a la estrategia internacional, no necesariamente a la existencia de estos modelos en su mercado doméstico.

No hay confirmación oficial de que la categoría Ultra esté desapareciendo. Puede volver cuando bajen los costes, puede quedarse en China o puede simplemente saltarse una generación. Pero me cuesta creer que varias marcas estén replanteándose prácticamente al mismo tiempo sus productos más extremos sin que exista un problema detrás, y para mí ese problema no es únicamente económico: también es conceptual.

Quizá hemos llegado al final de la guerra de especificaciones

Durante años, el móvil aspiracional era el que tenía más de todo: más cámara, más RAM, más zoom, más brillo y más números. Pero llega un momento en el que poner todavía más deja de cambiar realmente la experiencia.

Creo que estamos llegando justo ahí, y por eso los Wide me parecen tan interesantes. No intentan convencerme de que necesito una cámara todavía más grande. Intentan ofrecerme una forma diferente de utilizar el teléfono.

Todavía es pronto para saber si Huawei ha abierto realmente un camino que seguirán Xiaomi, OPPO, vivo o incluso Samsung. Tampoco sé si dentro de dos años llamaremos Wide a estos dispositivos o si cada fabricante inventará su propio nombre.

Durante años, el móvil aspiracional era el que tenía más de todo. Quizá el siguiente sea simplemente el que haga algo distinto. Y si varias marcas empiezan a moverse en esa dirección, el cambio puede ser bastante más importante que otra generación de Ultra.