Apple y Google pueden desplegar sus nuevos asistentes de inteligencia artificial en Europa. La condición es que no aprovechen su control sobre iOS y Android para reservarse capacidades del sistema operativo a las que sus competidores no pueden acceder.
Esa es, reducida a lo esencial, la exigencia que la Comisión Europea está imponiendo mediante la Ley de Mercados Digitales. Google ya tiene una hoja de ruta concreta para abrir Android a otros asistentes. Apple, en cambio, todavía no ha encontrado una fórmula aceptada por Bruselas y ha decidido retrasar la llegada de Siri AI a los iPhone y iPad europeos.
El problema es que el calendario no se detiene. El iPhone 18 está cada vez más cerca y Apple corre el riesgo de lanzar otra generación en Europa sin una de las funciones que deberían justificarla.
Europa no quiere otra aplicación de inteligencia artificial
La discusión no gira alrededor de que los europeos podamos instalar ChatGPT, Gemini o cualquier otro chatbot. Eso ya es posible.
Lo que está en juego es el acceso a las partes más profundas del teléfono: activar un asistente mediante la voz, comprender lo que aparece en pantalla, consultar información de otras aplicaciones, enviar un correo, modificar un ajuste o ejecutar acciones sin que el usuario tenga que abrir cada servicio manualmente.
Son precisamente esas capacidades las que convierten a Gemini y Siri AI en algo más que una aplicación con un cuadro de texto.
La Comisión Europea considera que Apple y Google no pueden utilizar su control sobre iOS y Android para conceder ese acceso únicamente a sus propios asistentes. Si Siri puede buscar información entre nuestros mensajes, fotografías y correos, otros asistentes deberían poder solicitar un acceso equivalente. Si Gemini puede controlar Android y actuar dentro de otras aplicaciones, sus rivales también deben tener la oportunidad de hacerlo.
Todo dependería del consentimiento del usuario y podría estar sujeto a controles de seguridad, pero no debería quedar reservado permanentemente al propietario del sistema operativo.
Google ya sabe qué tendrá que abrir en Android
La Comisión Europea abrió un procedimiento para concretar cómo debía cumplir Google con estas obligaciones. Su decisión establece medidas para garantizar la interoperabilidad de 11 funciones de Android relacionadas con los servicios de inteligencia artificial.
El objetivo es que los asistentes rivales puedan acceder en condiciones equivalentes a funciones que actualmente favorecen a Gemini. Entre ellas se encuentran la posibilidad de ejecutar acciones en distintas aplicaciones, usar herramientas de traducción o reconocimiento de voz, modificar determinados ajustes y acceder a información contextual del dispositivo.
Google también tendrá que facilitar el acceso a los modelos instalados en el propio teléfono y permitir que otros desarrolladores puedan ejecutar sus sistemas de inteligencia artificial con unas condiciones técnicas comparables a las que disfruta la propia compañía.
La mayoría de estas medidas tendrán que incorporarse con Android 18 y, como máximo, antes del 1 de agosto de 2027. La posibilidad de mantener varios asistentes atentos simultáneamente a sus respectivos comandos de voz llegará con Android 19, antes de agosto de 2028.
La Comisión Europea explica que Google podrá establecer medidas proporcionadas para proteger la seguridad y la integridad de Android. Además, será el usuario quien decida qué asistente utiliza y a qué funciones puede acceder.
Europa no le ha pedido a Google que apague Gemini mientras completa este proceso. Le ha marcado una hoja de ruta para evitar que Android termine convertido en una autopista exclusiva para la inteligencia artificial de Google.
Apple ha elegido un camino mucho más conflictivo
Apple presentó en la WWDC 2026 una nueva Siri capaz de comprender el contenido de la pantalla, consultar el contexto personal del usuario, buscar entre fotografías, mensajes y correos, obtener información actualizada de internet y ejecutar acciones dentro de otras aplicaciones.
Es, por fin, la Siri que Apple llevaba años prometiendo. Sin embargo, la compañía confirmó que no estará disponible inicialmente en los iPhone, iPad ni Apple Watch de la Unión Europea. Sí podrá utilizarse en los Mac y Vision Pro compatibles, donde la situación regulatoria es diferente.
Según la explicación oficial de Apple, los usuarios europeos no recibirán con iOS 27 funciones como la nueva aplicación para retomar conversaciones, la experiencia ampliada de Inteligencia Visual, las herramientas de escritura integradas o el modo Siri de la cámara.
Los desarrolladores ubicados en la Unión Europea tampoco podrán probar ni integrar las nuevas funciones de Siri AI en sus aplicaciones para iOS, iPadOS y watchOS mientras continúe el bloqueo.
Apple y Europa cuentan dos historias diferentes
Apple culpa directamente a la interpretación europea de la Ley de Mercados Digitales. La compañía sostiene que permitir a otros asistentes utilizar las mismas capacidades que Siri podría darles acceso a mensajes, archivos, compras y aplicaciones sin suficientes garantías.
Para evitarlo, Apple diseñó un intermediario denominado Trusted System Agent, encargado de controlar las peticiones de los asistentes externos. La compañía también propuso lanzar primero Siri AI y desplegar gradualmente este sistema durante un periodo de 18 meses.
La Comisión Europea no aceptó el planteamiento. Apple asegura que los reguladores no han aprobado ninguna de sus propuestas y que las exigencias actuales podrían poner en peligro la privacidad y la seguridad de los usuarios. Por eso mantiene que no tiene una fecha prevista para lanzar Siri AI en los iPhone europeos.
Bruselas parte de una interpretación diferente. Para la Comisión, la interoperabilidad no implica conceder acceso ilimitado a cualquier asistente, sino ofrecer a los competidores oportunidades equivalentes bajo medidas de seguridad necesarias, proporcionadas y supervisables.
Las dos partes coinciden en algo: abrir un asistente a información personal y al control de otras aplicaciones plantea riesgos reales. La diferencia está en quién decide cómo se gestionan esos riesgos y cuánto tiempo puede reservarse Apple sus ventajas mientras encuentra una solución.
No es la Ley de Inteligencia Artificial
Conviene aclarar otro punto porque es fácil mezclar ambas regulaciones. El conflicto no nace principalmente de la conocida como Ley de Inteligencia Artificial europea.
El problema procede de la Ley de Mercados Digitales, o DMA, que regula a las grandes plataformas consideradas guardianes de acceso. En este caso, no se está juzgando cómo generan sus respuestas Siri o Gemini, sino el poder que Apple y Google tienen sobre los sistemas operativos desde los que distribuyen sus asistentes.
Europa no está evaluando si Siri responde bien o mal. Está intentando evitar que iOS y Android se conviertan en una ventaja imposible de igualar para los sistemas de inteligencia artificial desarrollados por sus propietarios.
Google puede adaptarse; Apple necesita llegar a un acuerdo
Google parte con una ventaja importante. Gemini ya está desplegado en Android y funciona en Europa. La compañía tendrá que abrir determinadas funciones a otros proveedores, pero no necesita retirar su asistente mientras adapta el sistema.
Apple se encuentra en una situación distinta. Siri AI es una de las grandes novedades de iOS 27 y una pieza fundamental del relato con el que pretende demostrar que ha recuperado terreno frente a Google, OpenAI y el resto de la industria.
El usuario europeo, sin embargo, recibirá una versión incompleta. No hablamos de una función secundaria que llegará unos meses después. Siri AI afecta al funcionamiento completo del asistente, a las herramientas de escritura, a Inteligencia Visual, a la cámara, a la búsqueda de información personal y a la capacidad de actuar dentro de las aplicaciones.
Apple ya tuvo que justificar los retrasos de la primera generación de Apple Intelligence como parte de un despliegue gradual. Repetir la historia con el iPhone 18 sería mucho más complicado, especialmente después de haber presentado Siri AI como una reconstrucción completa del asistente.
El iPhone 18 convierte el retraso en un problema comercial
Apple todavía tiene margen para alcanzar un acuerdo con la Comisión Europea, pero cada mes que pasa aumenta la presión.
La próxima generación del iPhone llegará previsiblemente acompañada de una campaña muy centrada en Apple Intelligence y en la nueva Siri. Resultará difícil defender esa estrategia en Europa si los compradores reciben el mismo hardware que en Estados Unidos, pero no pueden acceder a una parte importante de su experiencia.
Además, el bloqueo no afecta únicamente a quienes compren un iPhone. También perjudica a los desarrolladores europeos, que no pueden probar las nuevas funciones ni preparar sus aplicaciones para esta nueva forma de interacción.
Mientras Google ya conoce las funciones que deberá abrir y los plazos para hacerlo, Apple continúa discutiendo las condiciones básicas para poder encender Siri AI en Europa.
Europa también tendrá que demostrar que su modelo es seguro
La posición europea tiene sentido desde el punto de vista de la competencia. Permitir que únicamente Siri y Gemini accedan al contexto del usuario y controlen otras aplicaciones condenaría al resto de asistentes a competir como simples chatbots.
Sin embargo, Apple tampoco inventa por completo los riesgos. Un asistente capaz de leer correos, consultar fotografías, enviar mensajes, comprar productos o modificar archivos puede causar mucho daño si es manipulado o interpreta incorrectamente una orden.
Europa tendrá que demostrar que es posible exigir interoperabilidad sin convertir nuestros teléfonos en un coladero. Google podrá utilizar procesos de certificación, consentimiento y controles de seguridad para las funciones más delicadas. Apple debería poder desarrollar mecanismos equivalentes, siempre que sean transparentes y no sirvan para bloquear arbitrariamente a sus rivales.
La solución razonable no está en permitir un acceso absoluto ni en mantener iOS y Android completamente cerrados. Está en construir una capa común, segura y supervisada que permita al usuario elegir su asistente sin renunciar a la privacidad.
Google ya tiene una hoja de ruta para avanzar en esa dirección. Apple todavía necesita encontrarla.
Y mientras ambas partes se culpan, el comprador europeo vuelve a ocupar la peor posición: paga el mismo precio por el dispositivo, pero recibe menos funciones. Con el iPhone 18 acercándose, Apple tiene cada vez menos tiempo para evitar que esa diferencia se convierta en una parte permanente de la experiencia europea.