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Haier simplifica sus televisores: tres tecnologías, Google TV y menos mareos

Imagen destacada de Haier con su nueva gama de televisores 2026 en un showroom de Madrid
Haier presentó en Madrid su nueva gama de televisores 2026, con modelos para distintos públicos, Google TV y una propuesta más simple de entender.

Haier ha presentado en Madrid su nueva gama de televisores para 2026, una familia que llega con UltraSense AI, Google TV, modelos LED, QLED, QD-Mini LED Ultra y propuestas que van desde las 32 hasta las 100 pulgadas. Sobre el papel, podría ser otra presentación más llena de siglas, promesas de inteligencia artificial y nombres comerciales difíciles de recordar, pero precisamente lo que más me gustó del evento fue casi lo contrario: Haier parece empeñada en hacer que sus televisores se entiendan mejor.

Reconozco que Haier es una marca que me cae especialmente bien. No porque todo lo que haga sea perfecto, ni porque haya que comprar cualquier producto con su logo sin hacerse preguntas, sino porque suele tener una forma bastante directa de presentar sus dispositivos. Hay marketing, claro, como en todas las marcas, pero también hay una cierta obsesión por bajar las cosas a tierra, por explicar qué aporta cada tecnología y por no convertir cada producto en una ensalada de nombres imposibles.

En esta presentación, esa idea volvió a estar bastante presente. Haier habló de su nueva gama de televisores alrededor de tres grandes bloques tecnológicos: LED, QLED y QD-Mini LED Ultra. No intentó vender 127 formas distintas de llamar a lo mismo ni llenar cada pantalla de etiquetas que luego el usuario normal no sabe diferenciar. Puede ser una simplificación interesada, seguramente lo es, pero también se agradece en un mercado donde comprar una tele se ha vuelto innecesariamente complicado.

Antes bastaba con mirar el tamaño, el precio, la marca y poco más. Ahora tienes que entender si quieres LED, QLED, OLED, Mini LED, QD-Mini LED, frecuencia nativa, zonas de iluminación, HDR, brillo máximo, procesador de imagen, escalado, Dolby Atmos, FreeSync, VRR, ALLM, Google TV, sistema propio, asistentes de voz y veinte cosas más. Todo eso antes incluso de saber si la tele se va a ver bien en tu salón a las cinco de la tarde con una ventana enfrente.

Una gama grande, pero fácil de colocar

Lo interesante de Haier no es tanto que haya inventado una categoría nueva, sino que parece querer ordenar mejor el mensaje. La nueva gama incluye modelos como la K85, dentro del terreno LED 4K; las S80 y S90, con tecnología QLED; y las M90, M92 y M96, dentro de la propuesta QD-Mini LED Ultra. A esto se suma una oferta con tamaños desde las 32 hasta las 100 pulgadas, lo que permite cubrir desde quien busca una tele sencilla para una habitación hasta quien quiere convertir el salón en una especie de cine doméstico.

Eso es importante porque no todo el mundo necesita la tele más bestia. De hecho, de toda la gama, la que más sentido me hizo fue la Serie S90 de Haier. No porque sea necesariamente la más espectacular, sino porque parece colocarse en ese punto que suele ser el más interesante para la mayoría: buena tecnología, prestaciones avanzadas, diseño cuidado y una sensación de equilibrio que no siempre se encuentra en las gamas de televisores. A falta de probarla con calma y de conocer bien precios finales, mi impresión inicial es que puede ser uno de esos modelos que no buscan ser el escaparate absoluto de la marca, sino la tele que mucha gente realmente podría acabar queriendo en casa.

Esta idea conecta bastante con algo que ya me pasó en el LG Innovation Day, donde vi sus nuevas teles viendo el partido de España. En los eventos de televisores es fácil quedarse en la ficha técnica, pero cuando ves una pantalla en un contexto más real entiendes mejor qué intenta vender cada marca. LG va mucho por imagen, diseño y ecosistema premium; Haier, al menos en esta presentación, parecía más centrada en ordenar la propuesta y hacerla comprensible.

UltraSense AI tiene sentido si no se queda en etiqueta

La nueva gama también llega con UltraSense AI, la plataforma de inteligencia artificial que Haier quiere colocar en el centro de la experiencia. Aquí conviene separar el humo de lo útil. La IA en televisores puede sonar a etiqueta de 2026 metida porque toca meter IA en todo, pero tiene sentido cuando trabaja en segundo plano y mejora cosas concretas: imagen, sonido, escalado, gaming o interacción con el sistema.

En imagen, Haier habla de ajustes automáticos de brillo, contraste y nitidez en función del contenido. La idea es que la tele pueda detectar si estás viendo una película, un partido, un videojuego o contenido de entretenimiento y adaptar la imagen sin que tengas que tocar veinte menús. El concepto no es nuevo, pero sí puede marcar diferencia si está bien afinado, porque la mayoría de usuarios no calibra una televisión. La saca de la caja, la conecta, inicia sesión en las apps y empieza a ver cosas. Si el televisor hace mejor ese trabajo por defecto, bienvenido sea.

En sonido, la propuesta va por un camino parecido. Haier habla de separación de voz mediante inteligencia artificial para mejorar los diálogos, control automático de volumen para evitar esos saltos horribles entre contenidos y anuncios, compatibilidad con Dolby Atmos y acuerdos con marcas como KEF en los modelos QLED Mini-LED Ultra y Harman Kardon en OLED. Aquí, otra vez, lo interesante no es solo el nombre que aparece en la ficha técnica, sino que el televisor consiga que una película se entienda bien, que un partido tenga presencia y que no tengas que estar subiendo y bajando volumen todo el rato con el mando.

El gaming también aparece con fuerza en las series más avanzadas. Haier habla de hasta 144 Hz nativos, Gaming Accelerator 240 Hz DLG, VRR, ALLM, MEMC y compatibilidad con AMD FreeSync Premium Pro según modelo. Son tecnologías importantes para quien conecta una consola o un PC, aunque aquí tampoco conviene pasarse de entusiasmo: no todo el mundo va a jugar a 4K y 120 fps, ni todos los juegos exprimen estas capacidades. Aun así, es buena señal que las teles de gama media y alta cada vez estén más cerca de lo que antes buscábamos solo en monitores gaming, algo que también se está viendo en otras propuestas de pantalla como el gaming 3D sin gafas y el HDR10+ Gaming de Samsung.

Google TV importa más de lo que parece

Una televisión ya no es solo un panel. También es una interfaz, un sistema de aplicaciones, un buscador, un mando, un asistente de voz y una forma de moverte por todo lo que consumes en casa. Puedes tener una imagen espectacular, pero si el menú va lento, las apps envejecen mal o cambiar de plataforma es un pequeño castigo, la experiencia se rompe.

Por eso me parece acertado que Haier apueste por Google TV como base para toda la gama. Es un sistema reconocible, con muchas aplicaciones, recomendaciones integradas y una curva de aprendizaje bastante baja para cualquier usuario que ya viva dentro del ecosistema de Google. La llegada de Gemini también puede hacer que la interacción sea más natural, siempre que no se quede en una demo bonita de evento. Pedirle cosas a la tele con lenguaje natural, buscar contenido, recibir recomendaciones o conectar con otros dispositivos del hogar tiene sentido si se hace de forma sencilla y no como otra capa más de complejidad.

Aquí Haier se sube a una tendencia más amplia: la inteligencia artificial está dejando de ser una aplicación separada para convertirse en una capa dentro de los dispositivos. Ya lo estamos viendo en móviles, donde Android quiere que Gemini use las apps por ti, y ahora empieza a tener sentido preguntarse cómo se traslada esa misma lógica al televisor. La clave no está en hablarle a la pantalla por hablarle, sino en que la tele entienda mejor qué quieres ver, cómo quieres verlo y qué ajustes necesita cada situación.

Aquí hay una asignatura pendiente que para mí es importante: la compatibilidad con dispositivos de Apple. Haier ya tiene soluciones para enviar contenido de forma inalámbrica desde algunos dispositivos, pero falta que la experiencia con iPhone, iPad o Mac sea igual de natural. En 2026 eso importa mucho, porque la casa real no suele ser un ecosistema perfecto. Puedes tener una tele con Google TV, un iPhone, un portátil Windows, una tablet Android y una lavadora conectada de otra marca. Cuanto mejor se lleve la televisión con todo eso, más redondo será el producto.

El acabado mate debería bajar de gama cuanto antes

Si hay una cosa que realmente me ganó en la presentación fue el acabado mate. Haier ya me lo enseñó en IFA 2025 y desde entonces tengo bastante claro que las pantallas antirreflejos deberían dejar de ser una rareza premium. Todo lo que sea reducir brillos, reflejos y esa sensación de estar viendo más la ventana del salón que la película me parece una mejora real, no una pijada estética.

En monitores ya lo tengo clarísimo, pero en televisores casi me parece más necesario. Basta con haber visto una escena oscura con una ventana reflejada en mitad de la pantalla para entender el problema. No hace falta ser cinéfilo obsesivo ni tener una sala perfectamente calibrada. Hace falta vivir en una casa normal, con luz, persianas, lámparas, muebles y horarios en los que no siempre puedes controlar el ambiente como si estuvieras en una sala de cine.

Por eso me parece tan interesante que Haier esté trabajando este acabado. La mala noticia es que, de momento, sigue muy ligado a la gama más alta. Entiendo la estrategia: primero lo colocas en el modelo más premium, lo conviertes en elemento diferencial y luego, con el tiempo, lo vas bajando a otros tamaños y gamas. Pero precisamente por eso creo que Haier debería acelerar, porque si el acabado mate funciona bien, no debería ser solo un lujo para quien compra la tele más top. Debería llegar cuanto antes a modelos más accesibles, porque es una mejora que afecta a cualquier salón.

Una televisión se gana en el uso diario

Ahí está, para mí, una de las claves de esta nueva etapa de Haier en televisores. La marca puede hablar de UltraSense AI, de QD-Mini LED Ultra, de Gemini, de KEF, de Harman Kardon, de gaming a 144 Hz y de tamaños gigantes. Todo eso importa, pero lo realmente interesante llega cuando esas tecnologías se traducen en algo reconocible: que la imagen se adapte mejor, que el sonido se entienda, que el sistema no maree, que puedas instalar la tele sin complicarte demasiado y que la pantalla no se convierta en un espejo cada vez que entra luz por la ventana.

También tiene sentido que Haier quiera colocar el televisor dentro de su ecosistema conectado. La app hOn ya funciona como centro para gestionar productos de Haier, Candy y Hoover, y la televisión puede convertirse en otra pieza más de esa casa conectada que durante años hemos llamado inteligente aunque muchas veces solo estuviera conectada. Es algo de lo que ya hablé en Hefestec al escribir que tu casa inteligente no era inteligente: solo estaba conectada. La diferencia ahora está en que la IA, si se aplica bien, puede empezar a hacer que esa conexión sea un poco más útil y menos torpe.

En un mercado tan competitivo como el de los televisores, Haier todavía tiene que seguir construyendo marca. No tiene la tradición ni la presencia mental de otros fabricantes que llevan décadas asociados al salón, y eso se nota. De hecho, el sector está cambiando tanto que incluso nombres históricos han tenido que replantearse su relación con esta categoría, como ya comenté en su momento al hablar de por qué Sony ya no quiere fabricar televisores.

Aun así, Haier tiene una oportunidad: entrar con un discurso más claro, más práctico y menos obsesionado con aparentar complejidad. Después del evento, me quedo con esa sensación. Haier no está intentando vender solo “la tele con más IA” o “la tele con más siglas”, sino una forma más sencilla de entender qué compras y por qué puede encajar en tu casa.

La mejor televisión no es necesariamente la que más nombres comerciales acumula. Es la que se ve bien, se escucha bien, se entiende rápido, encaja en tu salón y no te obliga a bajar las persianas para disfrutar de una película. Si Haier consigue llevar esa idea a más modelos, más tamaños y más precios, puede tener algo bastante interesante entre manos.

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