Spider-Man: Brand New Day me ha gustado. No creo que sea una película perfecta, pero sí una de las películas de Marvel que más satisfecho me han dejado en los últimos años.
Le pongo un 8 porque funciona muy bien en casi todo lo importante: tiene acción de primer nivel, un Tom Holland enorme, personajes con peso y suficientes ideas para dejarte pensando al salir del cine. También tiene problemas, especialmente de ritmo, y algunas decisiones podrían haberse desarrollado mucho mejor.
Después de verla, esto es lo que más y lo que menos me ha gustado.
Tom Holland firma su mejor Peter Parker
Lo mejor de la película es Tom Holland. Su Spider-Man ya no es el adolescente que intentaba demostrar que merecía estar al lado de los Vengadores. Tampoco es el protegido de Tony Stark ni el joven que esperaba que otra persona le dijera qué camino tomar.
Aquí Peter está solo y tiene que asumir todas las consecuencias de sus decisiones. Holland transmite muy bien el cansancio, la culpa y la sensación de estar intentando avanzar sin haber terminado de aceptar su nueva vida.
Peter trabaja, patrulla y sigue ayudando a la gente, pero emocionalmente continúa atrapado en lo ocurrido al final de No Way Home. Lo mejor es que no pierde la esencia del personaje: sigue siendo cercano, torpe, divertido y profundamente humano, aunque ahora hay mucha más madurez debajo de todo eso.
Entiendo perfectamente que, después de esta película, mucha gente diga que Tom Holland ya es su Spider-Man favorito.
Jean Grey es mucho más que una presentación de los X-Men
Jean Grey podría haber sido simplemente un cameo pensado para provocar aplausos y preparar la llegada de los X-Men. Sin embargo, Marvel ha decidido convertirla en uno de los personajes centrales de la película.
Su historia como joven adoptada, la relación con su hermana y el miedo que siente hacia sus propios poderes hacen que tenga un arco muy completo. Jean no aparece como una superheroína segura de sí misma, sino como una chica rota que no entiende lo que le está pasando.
Esa vulnerabilidad hace que el personaje funcione mucho mejor y evita que parezca una simple pieza colocada para el futuro del UCM. Es cierto que en algunos momentos recuerda bastante a Once en las primeras temporadas de Stranger Things. La estética de laboratorio, los poderes mentales, los estallidos emocionales y la mirada perdida hacen que la comparación sea inevitable, aunque no creo que sea algo negativo.
El personaje está muy bien escrito e interpretado, y su escena final en el autobús, atravesando una zona rodeada de bosque, parece una referencia bastante evidente al entorno de la Escuela Xavier. No enseñan la mansión ni mencionan a Charles Xavier, pero cuesta creer que ese paisaje haya sido elegido por casualidad.
Punisher y Spider-Man forman una pareja fantástica
La relación entre Frank Castle y Peter Parker es otro de los grandes aciertos. Ambos quieren proteger a la gente, pero representan dos formas completamente opuestas de entender la justicia.
Peter sigue creyendo que todo el mundo puede salvarse, mientras que Frank considera que algunas personas ya han cruzado un punto de no retorno. Sus conversaciones funcionan porque no necesitan discursos interminables: Frank ve a Peter como alguien ingenuo, mientras que Peter ve en Frank una versión extrema de lo que podría ocurrir si deja que la rabia y la culpa tomen el control.
También existe un respeto incómodo entre ambos. Frank sabe que Peter es mucho más fuerte de lo que aparenta y Peter empieza a comprender que no todas las situaciones pueden resolverse sin tomar decisiones difíciles.
Después de verlos juntos, tengo muchas ganas de que Daredevil se una a esa relación. Matt Murdock sería el punto intermedio perfecto entre la moral de Peter y la violencia de Frank.
Da gusto volver a ver un Hulk salvaje
Marvel llevaba demasiado tiempo mostrando un Hulk contenido, inteligente y casi domesticado. En esta película vuelve a sentirse como una fuerza de la naturaleza.
Sus escenas recuperan esa sensación de peligro que hacía especial al personaje. No es solo alguien muy fuerte, sino alguien capaz de descontrolarse y cambiar por completo el rumbo de cualquier situación.
Además, encaja perfectamente con uno de los grandes temas de la película: el miedo de las instituciones hacia las personas con poderes que no pueden controlar. Hulk es probablemente el mejor ejemplo de por qué ese miedo existe, aunque intentar controlarlo suele ser precisamente lo que termina provocando el desastre.
Las peleas están entre las mejores de Marvel
A nivel técnico, la película me parece impecable. Las peleas se entienden, tienen peso y aprovechan constantemente el espacio. No son dos figuras digitales golpeándose sin que el espectador sepa dónde está cada una.
Se nota mucho la influencia del equipo de Jackie Chan. Hay objetos que forman parte de las coreografías, movimientos que se encadenan y una sensación de improvisación controlada que hace que cada pelea tenga personalidad.
Spider-Man vuelve a pelear como Spider-Man: utiliza sus poderes, su inteligencia y todo lo que encuentra a su alrededor. El sonido también ayuda muchísimo, porque los golpes se sienten y cada impacto tiene una respuesta física.
Es una película que merece la pena ver en una sala con una buena pantalla y un sistema de sonido potente.
El tráiler consigue engañar sin mentir
Antes del estreno, el tráiler parecía haber enseñado demasiado. Daba la impresión de que conocíamos buena parte de la trama y que Marvel volvía a cometer el error de contar la película antes de que llegara a los cines.
Por suerte, no es así. El tráiler utiliza escenas reales, pero las coloca de una manera que construye una historia diferente. Los personajes y los conflictos aparecen, aunque su significado dentro de la película no tiene demasiado que ver con lo que sugería la campaña promocional.
Marvel y Sony han conseguido generar expectación, enseñar acción y presentar a varios personajes sin desmontar los principales giros de la historia.
El ritmo es el principal problema
Lo que menos me ha gustado es el ritmo. La película no es lenta, pero sí avanza a trompicones. Hay momentos en los que parece que quiere detenerse y dejar respirar a los personajes, aunque inmediatamente salta a la siguiente escena o al siguiente conflicto.
La historia quiere hablar de Peter, Jean Grey, Frank Castle, Hulk, el Departamento de Control de Daños, el control de las personas con poderes y el futuro de los X-Men. Son demasiadas ideas para una sola película.
Casi todas funcionan, pero algunas pasan demasiado rápido y no tienen el desarrollo que merecen. Hay relaciones y conflictos que podrían haber tenido mucho más impacto emocional con algo más de pausa.
También es posible que parte de esa irregularidad sea intencionada. Peter intenta mantener su vida en movimiento sin detenerse a aceptar realmente lo que le ha ocurrido, y la película parece imitar ese estado emocional. La idea tiene sentido, pero no siempre hace que el ritmo funcione mejor.
La escena poscréditos sabe a poco
La escena poscréditos me dejó algo frío. Solo hay una y conecta directamente con Avengers: Doomsday, situando a Peter fuera de la Tierra.
El problema es que no explica cómo ha llegado allí, quién lo ha llevado ni qué papel tendrá en lo que viene. Como adelanto funciona, pero resulta demasiado escaso después de una película que ha abierto tantas puertas.
Habría agradecido una segunda escena relacionada con los X-Men, el Departamento de Control de Daños, Frank Castle o incluso la tecnología desarrollada por Peter. La escena genera curiosidad, pero también da la impresión de ser un simple recordatorio de que Doomsday está cerca.
Algunas ideas necesitaban más tiempo
La película toca temas muy interesantes, especialmente la responsabilidad, la culpa y el control de las personas especiales. El problema es que no siempre tiene tiempo para desarrollarlos.
La tecnología creada por Peter para controlar las mutaciones puede acabar siendo una de las piezas más importantes del futuro de Marvel. También lo puede ser la desaparición del director del Departamento de Control de Daños y el creciente interés por vigilar a las personas con poderes.
Todo apunta a la futura persecución de los mutantes y a elementos como los registros de superhumanos o los centinelas. Sin embargo, la película apenas tiene tiempo para detenerse en estas ideas porque necesita seguir avanzando con la historia principal.
No me parece un error grave, pero sí una oportunidad parcialmente desaprovechada.
El balance sigue siendo muy positivo
Lo mejor de Spider-Man: Brand New Day supera claramente a lo peor. Tom Holland firma su mejor interpretación como Peter Parker, Jean Grey se convierte en un gran personaje, Punisher funciona de maravilla y Hulk vuelve a imponer.
Las peleas están entre las mejores que ha hecho Marvel y el apartado visual y sonoro resulta espectacular. El ritmo irregular, algunas ideas demasiado comprimidas y una escena poscréditos algo pobre impiden que la película sea redonda.
Aun así, salí del cine satisfecho y con ganas de saber más. Esa sensación resulta especialmente importante porque Marvel llevaba demasiado tiempo estrenando películas que terminaban y se olvidaban con rapidez.
Brand New Day consigue justo lo contrario: cuando acaba, apetece seguir hablando de ella.
Más análisis: puedes entrar en la crítica completa con spoilers o descubrir todo lo que la película prepara para el futuro del UCM.